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Ya tengo el permiso de conducir

Diciembre 1, 2009

Bueno, pues ya tengo mi permiso de conducir, que os adjunto.

Es una pena que no podais tenerlo en vuestras manos, para apreciarlo en toda su amplitud: esta cortado con tijera, a mano, por sus irregulares bordes. El gramaje del papel es casi nulo, la impresión digital y algo chapucerilla, y la parte trasera es exactamente igual que el de las calcamonias (igual hasta se puede adherir). En definitiva, igual de poco serio que el “examen” que tuve que hacer, o que mi foto en el mismo pero, en fin, es lo que hay.

Un fin de semana cualquiera, de invierno, en Delhi

Noviembre 30, 2009

Un fin de semana cualquiera, como el pasado, nos puede aportar muchas cosas según lo queramos aprovechar. Para ello no es necesario salir de casa, desde nuestra habitación, podemos vajar por todo el mundo gracias a Google Earth, saber de nuestros mejores amigos con Skype, consultar cualquier información, video,  o lo que queramos, gracias a esa maravillosa invención que es Internet. Podemos dejarnos llevar por las páginas de un buen libro, disfrutar de una buena cena, relajarnos, descansar o distraernos con una buena pelicula.

También podemos tener la agenda repleta de compromisos o planes que nos dejarán rotos para el Lunes pero que también nos darán la satisfacción de ver a gente querida y de vivir experiencias que nos enriquecen. Nosotros empezamos el Viernes con una degustación de vinos en el hotel Shangri La, sugerido por nuestros amigos Tom y Marion (el compañero de Lauren y militar americano, ella artista francesa afincada aquí), y donde resultó que conocíamos a la mitad de los aproximadamente asistentes. He de decir que mi americana roja, una vez más, suscitó varios y elogiosos comentarios. Tras la degustación fuimos al bar del hotel, donde había una fiesta de lanzamiento de un vodka, ocasión para tomar unos vinos gratis y ser fotografiado por la prensa local, como veis, al más puro estilo “salsa rosa”. Luego fuimos al bar restaurante Baci a tomar la (pen)última y ya amanecimos al día siguiente a las tantas y con la cabeza algo agitada. Bendito ibuprofeno.

Sábado por la mañana, vamos al taller a enseñar a Bawa (el mecánico)¨cómo la quiero, más o menos, y nos damos un paseíto por la parte de Delhi donde están todos los  talleres de motos, también regresamos al de las Vespas, para que Lauren empiece a pensar si quiere una y de qué estilo. El dueño, un sij cincuentón y solemne, es de esas personas que nació siendo jefe, vaya ademanes y expresiones, aterrorizaba a los empleados no más mirarles. Y tiene un buen tinglado montado, por cierto, tres plantes llenas de motos y mecánicos, muchas tan antiguas que su exportación está prohibida. Y, casualmente, no encontramos con mi amigo Udi y su novia, israelitas y el tío además un cachondo: compró una moto y, en vez de exportarla como todo el mundo, se la fue llevando, desmontada por piezas, en la maleta en sucesivos viajes de trabajo a Israel. Hasta que llegó el “viaje final”, con el motor, que es tan pesado que no coló, le abrieron la maleta, y motoro confiscado. Resumiendo, que Udi estaba en el taller encargando otra moto…..  De regreso a casa y tras zamparnos la comida china que hemos pedido, vuelvo a ganar a Lauren al ajedrez, vemos otro episodio de “Madmen” y siesta. Hay que prepararse para la primera de las tres veladas que componen la boda a la que hemos sido invitados.

Hace dos meses, en una fiesta, conocimos a una chica que nos invitó, así sobre la marcha, a la boda de su hermana; se trata de una familia de origen bengalí en donde todos son abogados, y deben de ser bastante famosos, a juzgar por su educación, la finca donde se hizo la recepción, la invitación de la boda, y los saris de las mujeres de la familia. Os preguntareis si es que este tipo de invitaciones son o no normales, y hemos llegado a la conclusión de que son eventos donde es primordial demostrar la capacidad de gasto y de convocatoria social de cada uno. Y dentro de éso, pues tener occidentales debe de puntuar triple. El Sábado no era la boda en sí misma, sino la petición de mano, que aquí se ve se hace en público: en un escenario, con cámaras de vídeo retransmitiendo en pantallas gigantes, y con todos los familiares y amigos subiendo a la tarima para ofrecer en público los regalos. Y ésto vale desde el novio (y los anillos) a los suegros (con collares y pendientes de diamantes), amigos etc….tenía su gracia ver como todo el personal entregaba el regalo mirando a las cámaras, para inmortalizar el evento. Abajo, en la platea, estaba el personal más pendiente de pillar comida de alguno de las (literalmente) decenas de puestos de comida.  Con el frío ya azotando, tras un rato nos fuimos a casa de una chica de la Embajada chilena que organizaba una fiesta de disfraces cuyo tema era “Divinidades”; teniendo en cuenta que casi todos los presentes eran de las Embajadas latinoamericanas, resultó ser una fiesta bastante divertida, marchosa y con un biuen nivel de tías, lo que nunca está de más (aunque sea de miranda).

Domingo por la mañana.  Desyuno tarta de manzana fría que es algo que me pirra y vamos a una comida a otra casa de campo. En esta ocasión se trata de dos parejas de Sijs que conocimos hace un mes, y que son bastante majetes e internacionales. Llegados a su casa, sorpresón, se trata de una reunión familiar con gente venida de todo el mundo….y nosotros, en medio de ellos, altos, con sus barbotas y turbantes, ellas con sus “pajamas” de colores y sus moños. Los sijs son, dentro de la India, la gente que mejor me cae. Su religión es la que sigue al Gurú Nanak, y son por naturaleza emprendedores, cosmopolitas y bastante más igualitarios que el resto de los indios: las mujeres se sientan en la misma mesa que los hombres, participan de las conversaciones y se toman sus cervecitas y aún copazos, cosas impensables entre los hindúes. Así que estuvimos pasamos un bien rato con ellos en el jardín, me hubiera gustado tener una cámara, Joaquín y 30 personas con turbantes, de marco hubiera sido.

Nos fuimos ocn tiempo justo de llegar a casa y preparar algi de cena, viene James, compañero de Lauren y guaperillas oficial de la Embajada, buen chaval, y como está aquí solo,  pues le ponemos unas croquetitas, un poquito de lomo, queso manchego y vinito, buena conversación y ya nos despedimos de este último fin de semana de Noviembre, ya con los pijamas de invierno y los radiadores funcionando, y a un pasito de acabar este año y enfilar la recta cuesta abajo del 2010…..

 

MI EXAMEN DE CONDUCIR EN LA INDIA, Y RECUERDOS DE SIMILARES OCASIONES

Noviembre 20, 2009

Los que sigais este diario virtual con mayor o menor asiduidad, recordareis que hace un par de meses, quiza tres, me expidieron un carnet de conducir provisional, cuyo formato era algo primitivo, la verdad. Bueno, pues el momento de examinarme llego el pasado Jueves, y realmente validar si tengo los conocimientos, pericia y arrojos necesarios para conducir en el segundo pais mas habitado del planeta. 

A lo largo de mi vida, he tenido que hacer diversos examenes en lo que conocemos genericamente como “Trafico”.  El primero, en el ya lejano Julio del 88, me tuve que ir a Revilla de Camargo, afueras de Santander, a hacer un teorico de 16 preguntas para poder conducir ciclomotores, pues aun no habia llegado a la edad minima de 16 anyos para obtenerlo tan solo con el Graduado Escolar; y ya llevaba uno tiempo manejando ocasionalmente con el consiguiente riesgo. Recuerdo que a uno que se examino a mi lado lo catearon olímpicamente, lo que no fue obice para que el chaval se montara en su Vespino y se fuera tan pichi. 

La segunda ocasión, toco el teorico y practico de coche, para cuyos efectos me apunte a la autoescuela apenas cumplidos los 18, y que, entre Navidades y examenes de la Universidad en Febrero, no pude completar hasta Abril (del 91). El teorico lo pase a la segunda (se permitian como fallos 1-2-2 y saque 2-0-0 y porque me dio por repasar y corregir una pregunta) y el practico a la primera, lo que me evito tener que renovar tasas para una nueva oportunidad, lo que era una pasta. Recuerdo que en aquella ocasión, ir a Mostoles a examinarse era un rollo y una aventura, conexión de Metro y Bus, lo que motivaba extraordinariamente a aprobar cuanto antes y ya tener coche. Tambien recuerdo que aquellas fueron las primeras veces que fui por alli en mi vida, para circular por el circuito del examen practico, y me parecio que estaba lejisimos. Mirad desde donde escribo estas lineas. 

Volvi a Trafico varios anyos después, ya trabajando, para hacer otro teorico de 16 preguntas para el carnet de moto hasta 125 cc (como tenia ya el de coche, por aquel entonces no exigian ninguna prueba practica). Al meno en esta ocasión pude conducir hasta Mostotes en mi coche, y ya no me parecia que estuviera tan a desmano. Reconozco que aprobe por los pelos y con una pequena “mano de Dios” que si el arbitro me pilla me pita roja directa, pero bueno, el caso es que sali con el papelito y no mucho después ya surcaba las vias de Madrid en mi flamante Vespa Primavera 75 cc de 1.981 verde pistacho electrico, con casco de Von Richthoffen, y heredada de mi ex jefe y aun amigo MRC.

Desde que aprendi a llevar motos a la edad de cinco, gusanillo que me inoculo mi abuelo en el pueblo, y se dedico a fomentar con la compra sucesiva de varias motos a lo largo de los anyos (en especial recuerdo la Montesa Cota 49 cc, que pena que se vendiera esa joya), esa aficion ya la llevaba en las venas, y el proximo paso logico era ya sacarme la licencia de “moto grande”, con la imaginación puesta en una Ducado Monster roja de 800 cc. Aquí, dado que ya poseia licencias de Vespa y de automóvil, me exigian solo hacer un examen practico, el clasico y ya inexistente examen del circuito de conos (ir haciendo “eses”, luego el trébol, posteriormente la “tabla” maldita y acabar con la barra que habia que derribar). Reconozco que me confie. Como ya era perito en Vespas, solo tome una clase practica en la vispera de la prueba, y la moto era una Honda “chopped” cuya maniobrabilidad era muy diferente, a pesar de lo cual catee muy dignamente en la tabla, como el 90% de los examinandos. Paradójicamente, suspendido en una prueba de maniobra de moto grande, la ley me permitia conducir mi Vespa de 75cc, mientras que otros chavales que aprobaron este examen, al no tener aun el teorico, no podian circular. El caso es que en la segunda ocasión me deje algo mas de dinero y ganas en prepararla y ni el trébol ni la tabla pudieron conmigo. Y a pesar de que me jure y conjure para no tener que preparar ninguna prueba de conducir de nuevo (al menos la horrorosa parte teorica)…. 

Recogida en la oficina, me llevan al “campo de maniobras”, nunca mejor dicho, pues se trata de una zona preteridamente asfaltada y rodeada de matorrales, matojos, arboles, restos organicos de basura y un intento de muro rodeandolo. Los coches de los futuros conductores subcontinentales aguardan en fila su turno para entrar; sorprendentemente nadie se intenta colar, y debe de ser la unica ocasión en que aguardan sin apretar histericamente el claxon. Desde fuera vemos el discurrir del examen de quienes nos preceden, y cuando llega mi turno, entrego los papeles al funcionario de rigor, y me da acceso a la zona acotada. 

Esta debio de ser en tiempos algo parecido, pero simplificado, por lo que entendemos como “circuito de karts”, si bien solo estaba habilitada una rotonda, siendo por tanto el examen como sigue: entrada en la rotonda, girarla 360 grados, y salir de la misma. Punto final. Eso si, dado que la rotonda es bastante irregular, y no un circulo perfecto; y que estaba llena de baches, se hacia necesario, y asi era permitido, en medio de la misma frenar, dar marcha atrás, corregir la trayectoria, y seguir, tantas veces uno estimara oportuno, ya que el baremo de aprobar / suspender era no subirse excesivamente al bordillo. Digo yo que tampoco importaba mucho, pues el jurado de la prueba, compuesto por dos policias sentados en unas sillas plegables con su mesita de camping a juego, no prestaba mucho caso, que bien me fije si me miraban o no. Y al fin y a la postre, no hace falta examinarse aquí para darse cuenta de que el nivel de exigencia es bajito, bajito, y dado que un porcentaje elevadisimo de los conductores son analfabetos totales o funcionales, no hay que ponerse duro, pues ser chofer es sustento de muchas familias de las clases mas bajas. 

Y asi ha transcurrido mi examen de quince segundos y tres marcha atras, que me habilita para llevar coches y motos por estos lares y cuya licencia me han prometido estara en mis manos para finales de la semana proxima…..  

 

Visita Real a la India. Chivas, Pesquera y “esa” cerveza.

Noviembre 12, 2009

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Una de las ventajas de vivir en un país emergente y lejano como la India es que la colonia española no es muy amplia, pero al mismo tiempo hay un interés cada vez mayor por reforzar los vínculos; como consecuencia uno tiene más oportunidades de coincidir, y hasta departir, con personalidades del Estado que de otro modo en España sólo ves por la tele (o en Gabbana).

El año pasado tuvimos la oportunidad de conocer a Esperanza Aguirre vísperas de que casi la desgraciasen en los atentados de Bombay, y perdimos la oportunidad de conocer al kaiser José María Aznar por enterarnos tarde. Pero hace unos meses cuando ya me dieron el primer aviso de que SAR Don Felipe iba a venir a la India en Noviembre, lo anotamos en la agenda y por supuesto empezamos la conspiración para traer a mi madre a este evento, sin que ella lo supiera (con la coartada de mi cumpleaños). Y alguno os preguntareis: ¿para tanto es? Respuesta: para mi madre, monárquica acérrima y desaforada, sí.

La jugada la verdad es que la escenificamos bien; mientras yo iba a la oficina, Lauren llevó a mi madre de compras, y tras comer, con la excusa de descansar para la tarde-noche, se volvieron a casa, donde nos encontramos a eso de las cuatro. Mientras mi madre me enseñaba las compras del día, yo guardaba la invitación de la Casa Real y la Embajada al evento en el bolsillo, y cuando mi madre más o menos terminó de explicarme todo su día con pelos y señales (totalmente embalada), le dijimos entonces que teníamos que arreglarnos, que un amigo nos había invitado a una fiesta, y que había que moverse. La di la tarjeta y ella, toda a-ce-le-ra-da, empezó que si que bien, que si íbamos a la Embajada que si tal, que si cual. Y entonces le hicimos leerla con más atención, y es cuando reparó en el objeto de la recepción. Bueno, no os podeis imaginar la reacci´pon (tenemos un vídeo pero prefiero no colgarlo): un cruce de fan de los Beatles con aficionado del Atleti cuando gana una Liga. Euforia, saltitos y no sé si casi al borde de la lágrima de emoción. Total, que tras las cavilaciones de qué me pongo, ésto estará bien etc etc, nos pusimos en marcha.

Llegamos a la Embajada de los primeros, y tras pasar seguridad, mi madre, lógicamente, se puso la primera de la fila, mientras que Lauren y yo nos pusimos atrás para ver con perspectiva a los Príncipes mientras daban su discurso y se tocaba el himno. Yo llevaba dos botellas de Chivas 25 firmadas por Colin Scott (Master Blender) para Don Felipe y sobre todo Don Juan Carlos, que fueron revisadas por el servicio de seguridad de la Casa Real y llevadas para ser entregadas (espero).

Poco a poco fue llegando la gente, la colonia española, embajadores latinoamericanos y algún indio con vínculos personales o profesionales con España, y tras recibir instrucciones por parte de la Canciller (no confundir con la antigua sala heavy de Madrid) acerca del transcurrir del acto, allí aparecieron: Don Felipe, con su barba, Doña Letizia con sus tacones, himno real (versión acortada), palabras de saludo y agradecimiento a nuestra labor como españoles en la India (agradecimiento merecido dado el nivel general de hartazgo de la mayoría de nuestros compatriotas aquí emigrados, según deduje de los comentarios), tras lo que bajaron a saludarnos a los aproximadamente 250 allí presentes.

Exceptuando algún botarate maleducado que se abría paso como si estuviera en un concierto para saludarles a toda costa, la gente fue muy correcta y esperaba a que los Príncipes, por separado, se acercaran. Cuando llegó nuestro turno, SAR, alto, muy educado y afable me hizo las típicas preguntas de cuánto tiempo llevaba aquí, qué tal etc, y sin ninguna pega se hizo una foto con nosotros. Incluso pareció aparentar interés cuando mi madre le comentó que si un tío abuelo suyo había sido el médico que enviaba amas de cría a Palacio hace un siglo o no sé qué.

Nos quedaba Doña Letizia, que estaba en la otra punta de los jardines de la Embajada, rodeada de personal mayoritariamente femenino y extranjero, de lo que deduje que es un icono de la moda española, elegante y guapa, lo que Lauren me refrenda y de lo que yo, que quereis que os diga, me siento orgulloso. Abriéndonos paso entre guardaespaldas y la gente, nos acercamos a ella en el momento en que la dicen que llega el momento de irse, y la seguridad empieza a abrir pasillo, y ahí me lanzo, Doña Letizia, no me gustaría irme sin tener el placer de saludara, y ella, muy, muy simpática (conducta que ya había observado yo con el resto de la gente), y reteniendo a los guripas que la arrastraban, nos dijo que a ella le encantaría poder departir con todo el mundo, pero que a veces no es posible, y mi madre le pidió si sería posible una foto, que por supuesto, cómo no, y mi madre, con sus manos ocupadas con abanico, bolso, cámara y vaso con cerveza, gira las muñecas para encender la Olimpus con tan buena suerte que vuelca el contenido INTEGRO en el pequeño espacio comprendido entre el pie Real y mi plebeyo zapato, con la Princesa y el que escribe saltando hacia atrás al unísono y los guardaespaldas moviéndose pero sin saber muy bien qué hacer.  Creo recordar que en unos breves segundos se confundieron las palabras “hay cómo lo siento Alteza” de mi madre, el “no se preocupe, pasa a todo el mundo” de una (flipada) Doña Letizia, mi “joe mamá” , “are you ok?” de Lauren y el “atrás selora de los guardias”. Total, que éso supuso el final precipitado de la interacción real con los españolitos y Sus Altezas fueron conducidos a una cena previa a su salida del Subcontinente (término que Don Felipe usó en su alocución) mientras nosotros nos quedamos bebiendo Pesquera, despidiéndonos de amigos, riéndonos del show montado, y mi madre saludando al Nuncio.

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Botella del Rey y del PrincipePB110038

 

 

Cumpleaños en familia

Noviembre 9, 2009

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Mi trigésimo séptimo cumpleaños, segundo (y espero que último) en la INdia, lo pasé con las dos mujeres más importantes para mí, Lourdes y Lauren, que curiosamente (¿casualidad o causalidad?) tienen nombres tan parecidos….

Tras haber hecho un viaje de ida y vuelta el día anterior a Agra, una paliza de en total 13 horas, y mi madre haber disfrutado una barbaridad con el Taj Mahal, el domingo 8 de Noviembre amanecimos tarde, recuperados, y con la promesa de una excelente comida en mi restaurante favorito de Delhi, el “Wassabi”, como su propio nombre indica, comida japonesa…. Y no defraudó;  ya que a uno le conozcan perfectamente en un sitio, le tengan reservada “su mesa”, y le feliciten por su cumpleaños. Una ensalada dio paso a los rolls de atun, el california y Su Alteza el de cangrejo de caparazón blando, sublime. A lo que siguieron unas especies de albóndigas de pollo con salsa de soja y un teppanyaki de cigalas (es decir, el marisco salteado a la plancha ocn brotes de soja y verduras). Tengo que decir que mi madre se portó como una campenoa, y ya al final hasta se defendía con los palillos, si bien tampoco creo que los compre para uso diario en su casa….. La sorpresa final, cortesía del restaurante, fue una tarta de té verde, bastante refrescante, con vela incluída.

Tras la comida fuimos a dar un paseo a uno de los pocos espacios verdes y decentes de Delhi, los Jardines de Lodi, que contienen algunas tumbas de arquitectura Mogol que sirvieron de precedente al Taj Mahal. Y donde además fuimos el año pasado el mismo día de mi cumpleaños a dar una vuelta también, en una tradición ya consolidada que el año próximo esperamos no repetir en esta parte del mundo.

Tras el paseo , ya regresamos a casa a descansar, bueno y mi madre a hablar con familia y amigas y comentarles lo bien que lo está pasando y disfrutando…..aún no ha tocado fondo en los primeros días……

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PD arriba, la felicitación firmada por los compañeros de la oficina, entrañable costumbre… Yo os recomiendo amplieis la imagen y leais la horterada del mensaje…..

Mini comedia bufa y veridica

Noviembre 4, 2009

Es entranable lo de los cumpleanos en la oficina, Mandan un correo electronico a todo el mundo, lleno de colorines, y con un regalito virtual que se abre, o una tarta electronica con velitas y todo. Y siempre algun mensaje de tono poetico como “que tu dia se llene de felicidad y tu anyo de alegria”. Lacrimogeno. 

El caso es que hoy tocaba a una de las pocas personas simpaticas, sinceras, serviciales…en fin, potables de mi oficina, un chaval relativamente joven que esta en RRHH y que, dadas las circunstancias y limitaciones, ayuda en la medida de lo posible. 

Conversación: 

  • Hombre Harsh, muchas felicidades
  • Gracias Sir
  • Cuantos te caen?
  • Oficial o realmente?
  • Como?
  • Es que yo naci hace 32 anyos, pero en mi tarjeta escolar me pusieron que naci 2 antes
  • Que es eso de la tarjeta escolar?
  • Un documento que acreditaba tu edad antes, es que entonces no habia certificado de nacimiento
  • Ya….entonces si tienes que rellenar un papel oficial, que edad pones?
  • 32
  • Pero tus papeles ponen que tienes 34
  • Bueno, solo ese, el resto (pasaporte, tarjeta fiscal, carnet de conducir etc) ponen la verdadera.
  • A ver. Tu tienes un documento que acredita tu nacimiento que pone 34. Pero el resto pone 32, correcto?
  • Si
  •  Y tuviste que mostrar ese documento original para conseguir el resto, no?
  • Si
  • Entonces en algun momento tuviste que convencer a otros funcionarios de que tu fecha era otra, no?
  • Si
  • Resumiendo, que puedes cambiar tu fecha de nacimiento según convenga
  • Hombre, tanto no
  • Pero tu lo hiciste
  • Si
  • Entonces? 

Movimiento lateral de cabeza acompasado de hombros y mirada de cordero degollado. Me giro y me voy…  Fin de la comedia bufa.

Nueva adquisicion

Noviembre 4, 2009

Enfield 29 Octubre 2009

 

Queria compartir con vosotros mi nueva adquisicion, una moto india, “la” moto india, una Royal Enfield Bullet, de 1.968. Originaria de Uttar Pradesh y ex propiedad de un policia local. 

Algunos direis, que osado, comprar algo “Made in India”, que no es precisamente paradigma de lo excelso; otros os preguntareis si me atrevere a conducirla en este desorganizado y agresivo trafico; y no pocos os cuestionareis si es que me ha dado por la chatarreria o la chamarileria. 

El caso es que hace ya mucho, muchisimo tiempo que queria tener una moto antigua, lo que, como sabeis o intuis, es difícil, y carisimo de obtener. Un autentico lujo, si hablamos de una BMW, una Triumph o una Indian (moto americana, por cierto), que son de las mas cotizadas, que tengan un minimo cuarenta o cincuenta anyos. Sin embargo aquí se siguen fabricando todavía dos tipos de vehiculos cuyas carrocerías fueron disenadas hace la “intemerata”, y por supuesto hay un mercado de seguna mano bastante amplio, pues no en vano, creo que la India es el pais del mundo con mas motos. 

Tras haber intentado, en vano, que un “companero” de la oficina me llevase a ver motos antiguas durante los casi 18 meses que llevo aquí (siempre tenia una excusa o directamente no contestaba a los mensajes), a traves de la Embajada de EEUU, como no, otra vez los americanos al rescate, me entere de un fulano que se dedica a comprar Royal Enfields antiguas y restaurarlas bajo pedido. Fui a casa de varios amigos / conocidos a ver el resultado y la gente encantada, no solo por la estetica, espectacular, sino ademas por el rendimiento de motor tras varios meses. De hecho, no pocos de ellos, los afortunados que ya han acabado su estancia aquí, se las han llevado a su siguiente destino. Total, que hace casi dos meses me fui con Iftah, mi amigo israelí, al local de Bawa, que asi se llama el mecanico. 

El local de Bawa esta en una parte del viejo Delhi que es delirante, caotica, sucia, ruidosa y agotadora. Pero no laberintica, pues al menos las calles tiene trazado de tablero de ajedrez, lo que ayuda a orientarse. Se trata de calles y calles llenas de mini talleres de reparacion / venta de motocicletas, bicicletas y escuteres, apinados uno junto a otro, con miles y miles de estos vehiculos arbitrariamente estacionados en las calles, aceras  y calzadas. Tras abrirnos paso entre el maremagno, localizamos su local, y al tal Bawa, grande, gordo, bigotudo, con ropa y manos, que hubimos de estrechar, llenas de grasa. Tras darnos a conocer como amigos de ciertos ex clientes suyos de la Embajada, se puso como muy contento: nos debio de figurar como símbolos de dolares andantes igual que Carpante veia pollos asados en los otros viandantes. Nos invito a sentarnos en unas butacas cochambrosas y renegridas, cosa que a pesar mio acepte, y nos ofrecio un te, cosa que por supuesto rechace. Tras darnos su tarjeta de visita, explicamos lo que buscabamos, el nos explico lo que hace, vimos fotos, referencias y varias motos en las que esta trabajando y tras pensarlo brevemente, pues yo ya venia bastante convencido (para que mentir) y la verdad impresionado por su hablar claro y honesto, cosa rara por estos lares, le confirme mi interes. Sincero el me dejo muy claro que 1) no iba a empezar a buscar una moto hasta que no le diese un adelanto del 30% y 2) que le llevaria unos tres o cuatro meses, pero que si me dilataba en pensarlo, podrian venir otros clientes y me podria retrasar hasta bien entrada la Primavera.

El caso es que al dia siguiente acudi con la pasta en efectivo,  me tendio su tarjeta de visita con un “recibi” firmado al dorso con boli, y me dijo que ya me llamaria…cosa que sucedió la semana pasada, para decirme que ya ha encontrado la moto, que aun funciona (parece que se ha dado un par de pirulos con ella), darme los papeles (todos en “hindi”) y que se pone con ella en Enero. Antes, ya nos sentaremos para acordar exactamente como quiero restaurarla y pintarla, que tipo de complementos se pueden acoplar (se aceptan sugerencias), enterarnos de los tramites para sacarla de India y matricularla en el extranjero y, como Bawa me dijo entre colmillos, pagar otro anticipo……

Una jornada y dos perspectivas (último Jueves de Octubre)

Noviembre 2, 2009

LA BUENA:   el día final de la Semana de la Moda India, de la que somos patrocinadores con Chivas, y además organizábamos con 100 Pipers un concierto tributo a los Beatles.

Después de estar la mañana y parte de la tarde en la oficina, Rakesh me llevó al recinto ferial donde se cerraba la Semana de la Moda India de Delhi. Tras acceder al mismo, sorteando a los típicos seguratas igual de bordes que en todo otro país, encaminé mis pasos al stand de Chivas, que viene a ser un bar con música donde los más afortunados de entre los asistentes al evento pueden entrar y tomarse unas copas gratis. Tengo que decir que, dado el ambiente, era de la mejor gente de Delhi, y es que ya nos conocemos todos, incluyendo empresarios, modelos de primera y segunda, gays fingidos o reales, diseñadores reales o impostados, estrellas más o menos fulgurantes del papel couché local y gente de pelaje u origen similar, que venían a atestar el “lounge” especialmente entre pase y pase de colección.

Andaba yo por ahí y en una de éstas me senté a ver la fauna, cuando entró un equipo de televisión con el diseñador indio más famoso, Rohit Bal, y le entrevistó conmigo de fondo, pero vamos, en plan situación violenta porque tampoco sabes exactamente qué cara poner o cómo disimular. Bueno, para ésto, están los socorridos sms. Tras un rato allí, Rakesh y yo fuimos a ver el concierto tributo a Los Beatles.

En efecto, en este país si uno quiere hacer una promoción, no debe de irse más acá del Michael Jackson de “Thriller”, pues es demasiado moderno para ellos. Así, por lo tanto, podemos decir que veinticinco años de retraso en lo musical se añaden al retraso en otros aspectos de la vida, conocidos para quienes seguís estas cartas. Y si uno se va a los clásicos, no falla el tiro, así que hemso traído a una banda inglesa de esas que se pone pelucas, trajes y corbatas oscuras, imita las voces (incluso cuando hablan con el público) y los meneos de cintura y cabeza de los “Fab Four”. Y vaya cómo lo hacían los tíos, es que eran igualitos, y cómo se trabajaron al personal, empezando desde las canciones pioneras, y finalizando con las guitarreras de su etapa última (la única que me gusta), cambiando el atuendo, atendiendo peticiones del público, sorteando cd´s e incluso animando a la gente a tomarse fotos con ellos. Y tan buenos en el escenario como fuera de él, vaya tíos tan simpáticos, no parecían ingleses….

Ya animados tras el bailoteo sesentero, y como traca final, fuimos a la fiesta oficial de cierre de la Semana de la Moda, bastante exclusiva la verdad, pues un montón de guaperilla/os de tacón alto, músculo anabolizado, gafa de sol (les molestará la oscuridad), anchos de espalda y estrechos de culo (maricas seguro) y aspirante B a Bollywood se quedaron fuera intentando encontrar a alguien que les colara. La fiesta, la verdad, no estuvo mal:

- bien la música (en cuanto a la calidad, pues el sonido era para Beethoven, atronador),

- muy buen nivel de tías (cosa importante aunque sólo se vayan a ver desde la barrera, como es mi caso, y aún así genera autoestima que alguna guaperillas le saluden efusivamente a uno, y más aún si se trata de una ex Miss India como Gul Panag)

- bastante gente conocida, entre ellas Miss Elena, que anda liadade trabajo y no la veía desde antes de las vacaciones de verano en USA

- un frío de pelotas en el bar, fruto de la afición de esta gente al aire aocndicionado, que hizo que todo el mundo saliera a la terraza exterior, empezando por una estrellita de Bollywood llamada Ranbir Kappor que llegó precedido y escoltado por una tropa de guardaespladas que ni en número ni tamaño tienen nada que envidiar a Obama.

Y así acabamos la nohe a las dos de la mañana………..

 

LA MALA: Rakesh me pide permiso para ir a recoger a su padre a la estación de tren, pues llega enfermo desde su pueblo.

El día anterior le pregunté a Rakesh si ya se había sacado los billetes de tren para ir en Navidad a su pueblo, y me comenta el pobre que hay cambio de planes, que su padre anda pachucho, y que mañana (por el Jueves, llega a Delhi). Y me pide permiso para poder ir a recogerlo a la estación con mi coche, cosa que por supuesto le permito, a pesar de que posteriormente me quedé colgado para la hora de comer, debido al (previsible) retraso del tren: tres horas.

Posteriormente, vamos a la Semana de la Moda, y él, que es un gran conductor y muy orgullosos de su trabajo, logra sortear las numerosas barreras y dejarme en la mismísima puerta, donde me recoge al rato para llevarme al concierto de los Beatles. Y al rato, me manda un mensaje que reza tal y como sigue: “can you come with louren. i hav go home.becaos my fathar is dad.he is no more”. Clao, salgo escoteado y veo al pobre hombre con lágrimas y le digo que se vaya a casa, que yo ya me las ingeniaré para ir a la mía (a hora y media de camino, o a 600 rupias de taxi).

Al día siguiente me manda un mensaje según el cuál va a venir a la oficina a verme a las cinco de la tarde. Tras darle el pésame, que él estoicamente acepta copn un “la vida es un drama”, me dice que necesita tres semanas, tres libres. Hombre Rakesh, sé cómo te sientes, pero tres semanas, pues es mucho, y más cuando en breve viene mi madre y te necesito como agua de Mayo para que la lleves por ahí. Una semana está bien…. Y me explica que es que no va a poder trabajar, porque se va a rapar la cabeza y va a llevar un especie de túnica y que no, que no puede conducir. Rakesh, por mí, te puedes poner una gorra, y esa túnica, por incómoda que sea…¿cómo te va a impedir conducir, máxime cuando mi coche es automático?

Total, que recabo la ayuda presencial de El Conseguidor, pues hay que decir que a éste pocas se le escapan vivas. Y me explica que, en India, hay una costumbre funeraria, digo yo que equivalente al luto de antaño, según la cuál el hijo mayor de la familia se debe de afeitar el pelo de la cabeza, ponerse unas ropas ceremoniales especiales, y enclaustrarse en casa durante trece días seguidos,  y que es ésto de obligado cumplimiento o si no, no puede volver a su pueblo.

Resultado, Rakesh pierde a su padre y yo pierdo a mi (fiel y magnífico) conductor justo en las fechas próximas de la visita de mi madre. Y así, dentro de esta tragicomedia subcontinental que vivo, en un mismo día se pasa del todo a la nada o viceversa sin aviso ni posibilidad de previsión.

Sabores de nuestra memoria

Octubre 25, 2009

Ayer hice algo que ni recuerdo ya cuándo fue la última vez, pero que me trajo un montón de recuerdos de cuando era un crío. Compré una barra de pan y fui comiéndomela por la calle, a trozos que iba partiendocon la mano, empezando por el “currusco”. Lo que hace 30 años me hubiera valido una justa reprimenda de mi madre o de mi abuela (“luego no comes”, o “comer pan es de tontos”, o “es que no puedes esperar a comer en la mesa”) ahora no sólo me pareció divertido, sino que me trajo unos recuerdos entrañables de un tiempo de mi vida que ya no volverá, y de una sociedad que se nos va.

Cómo me gustaba de pequeño presentarme voluntario para ir a “hacer los recados”, armado de mi bolsa e in cluso a veces del carrito, y salir a las tiendas de al lado de casa de mi abuela. Apenas era una manzana, en el centro de Santander, pero a mí me parecía una aventura, y claro, siempre caía una propinita, o le escamoteaba a mi madre quince o veinticinco pesetas lo que siempre era una fortunita, y que acababan siendo reinvertidos en una bolsa de soldados de plástico (a diez pesetas la unidad), o en algún “click de Famóbil” (ésto era el resultado de varios recados, lógicamente). Por éso, tengo que admitir que no me gustaba nada hacer la compra sin dinero, ese concepto tan español del “fiar” (fíame que luego baja mi madre y te lo paga), pues claro, limitaba mis posibilidades de hacer hucha.

Otra ventaja de hacer los recados era el poder elegir cuál sería el contenido de la comida favorita de todo niño español hasta que han llegado las pizzas, las hamburguesas y esas cosas: el típico bocata español. Qué rico ese pan de antes, crujiente como él solo, que compraba en la panadería de la calle San José (la pobre “frentuda”, que era un clon de esa señora tan seria de la tele, que luego aprendí se llamaba Margaret Thatcher) y lo iba triscando de camino a casa, y cómo sabía a las seis en punto de la tarde…..ya fuera con chorizo, con salchichón, con chorizo pamplonica…se nos hacía la boca agua en el cole, ya a las cinco y media de la tarde, y esperando a que llegara la hora de salir y encontrarnos con nuestra madre, que siempre llevaba envuelto en papel Albal nuestro bocata. Y éso que yo prefería Reynolds, que era el patrocinador del equipo ciclista en donde militaba mi héroe entonces, Jose Luis Laguía, eterno rey de la montaña (héroe ciclista, pues mi ídolo futbolístico, entonces, ahora y por siempre, era un chavaluco paisano que triunfaba en el Real Madrid, y que hasta su retirada era el español más temido en Italia desde el Gran Capitán. Carlos Alonso, mundialmente conocido por el nombre de su pueblo, Santillana).

Que no se me olvide el bocata de chocolate (“sin piedrecitas mamá”, o sea, sin avellanas, y siempre Nestlé) para días especiales, o el de Nocilla, siempre comiendo la mitad blanca y dejando la negra intacta (y digo yo que ya les costó sacar un bote sólo con la blanca). Cómo me gustaba ir a Carriedo y que mi Tía Cuca me diera un trozo de pan, unas galletas y unas onzas de chocolate, y comerlo ahí sentado en ese banco de piedra esperando a que mi abuelo sacara la mini moto del garaje, o viendo pasar a las vacas. Y el bocata de queso con membrillo, que al final acababa siendo de membrillo sólo, pues entonces no me gustaba mucho el queso y  terminaba en alguna papelera. Jamón de York, no era mi favorito, pero entraba bien, y por supuesto, de jamón serrano, que como todo embutido sabía mucho mejor con esa miga rica y ese pan tostadito y crujiente. Había innovaciones, como mantequilla con azúcar, o incluso alguno cayó de donuts, y siempre habñia algún vecino o compañero del cole que aportaba ideas nuevas, como el pan untado de margarina Tulipán (sí, esa marca que tenía el anuncio del helicóptero) como acompañante del embutido.

Esos recreos a mediodía con el bocata de media barra, lleno de chorizo barato, a quince pesetas, y que devorábamos mientras jugábamos al fútbol en un campo único donde se jugaban diez o doce partidos simultáneos, tantos como clases disfrutaban de sus treinta minutos de descanso.

A veces teníamos excursión, y nuestras madres se pegaban un buen madrugón, para hacernos el Rey de los bocatas, el reservado para días especiales, ya fueran las citadas excursiones o días de playa. Su Majestad el Bocadillo de Tortilla de Patatas. Ese clásico que sabe igual de rico recién hecho, con la tortilla desparramándose o tras haber estado envuelto varias horas, con el pan esponjoso,  arrugado por el calor y con los sabores de la tortilla plenamente absorbidos. No lo valorábamos entonces como lo valoramos ahora, dábamos por hecho que nuestra madre se levantaría pronto, pelaría las patatas, herviría el aceite, batiría el huevo, y lo hacín con todo su cariño, el mismo con el que nos despedían con un beso, la seguridad de que comeríamos bien, y la típica frase “pórtate bien”.

Los años pasaron y nuestros estómaos se hicieron más recios, y nuestro gusto se abriría a nuevos bocatas, y así en los años finales del cole y en la Universidad, nos calentábamos el estómago con bocadillos de calamares (rabas en Santander), morcilla frita (de Burgos, por favor), panceta con queso, lomo con tomate, de chistorra en Sanfermines. Y estos bocadillos nos acompañaron durante años, como desayuno temprano o cena retrasada tras una noche de juerga, jugando al mus en vez de ir a clase de Internacional Público, viendo (perder) al Racing o en ese mítico bar de Astillero donde el chorizo te lo ponen al peso y donde Toño me ha prometido llevarme cuando vuelva de la India.

Y todos esos sabores, y las memorias asociadas a ellos, esos amigos del cole que ya no hemos vuelto a ver desde have veinte años, esas excursiones donde martirizábamos a los profes, esos partidos de fútbol en el parque y ese cariño con el que nuestros padres nos esperaban para llevarnos a casa no volverán, pero tampoco debemos de olvidarlos, ni cambiarlos por kebabs o hamburguesas. Y el mejor modo de recordarlos es comernos uno de ellos con nuestros mejores amigos, y eso sí, en vez de con coca cola, con un vasito de Rioja.

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Octubre 22, 2009

“Hoy es el primer dia del resto de tu vida” Anonimo 

Creo que hacia mucho, muchisimo, que no me aburria tanto. Soberanamente. No es en absoluto bueno estar absolutamente invadido por la sensación absoluta de estar perdiendo absolutamente el tiempo. Desde que dejo mi casa por la manana, hasta que llego a ella por la noche, el unico momento bueno es cuando voy a casa a comer, ocasionalmente paso por el gimnasio y casi siempre aprovecho para echarme unas risas oyendo a FJL por Internet. O cuando voy a la Embajada de USA a comer con Lauren. 

El resto, en su gran mayoria, tiempo desperdiciado, como en mucho (que no todo) lo esta siendo este 2009. Es lo que pasa con las expectativas frustradas, las promesas evadidas, las mentiras camufladas. Generan desconcierto, desengano, enfado, pasotismo y ansiedad. Casi siempre en este orden. 

Asi que hay que poner las ilusiones y los sentidos en otras cosas, y ver como pasan los dias, y desafortunadamente desearlo, y enorgullecerse de haber aguantado como un casta casi dos anyitos completos cuando mucha otra gente lo hubiera mandado todo a hacer gargaras, que es probablemente lo que se merece. Pero, y a pesar de todo, hay que cumplir los compromisos, ya sean de contrato o la palabra dada, y no arrojar la toalla, sufrir un poco mas para paladear mejor lo que venga en el futuro, y apreciar mas lo que espera en Espana. Y leer, disfrutar con “Madmen”, comer sano, hacer ejercicio, otro mes sin fumar ni puta gana, viajes de trabajo y el viaje a Australia en Navidades, flipar con las paridas que uno oye y de la falta de sentido comun de los que me rodean dia a dia. 

Cierro otro dia y arranco otra hoja del calendario. Un dia mas, o un dia menos. Triste es desear que pasen cuanto antes, pero ya no espero nada mas, el jugo se ha exprimido y donde uno no es querido, mejor salir a su debido tiempo. Cada dia es una enorme valla que hay que saltar, y una vez logrado, espera otra y otra, y otra…pero cada dia, quedan menos. Y cada Viernes es un oasis, y cada Domingo se acaba el espejismo. Pero a la larga, recordare lo bueno, olvidare lo malo, y saldre de aquí. Otros se quedaran de por vida, pues no les queda otra. 

Y mientras, me aburro, cuando la gente empieza a llegar a la oficina ya me he leido El Mundo enterito, The Economist me dura un par de dias, y hasta me he ventilado “Diplomacy” de Kissinger. Vaya cultura estoy desarrollando. La misma musica de fondo cada dia en la oficina y las mismas excusas ridiculas y manera chapucera de trabajar. Que bonita la palabra chapuza. Siempre me parecio muy española, ahora me parece muy subcontinental. 

No se por que, estos dias en los que la temperatura empieza a bajar, y ya no apetece ir a la piscina, hay muchos mosquitos, cuyo zumbido en los oidos no me deja dormir. Hay algo peor que un mosquito rondando nuestro sueno? Si aun no me han pegado alguna de las enfermedades chungas de aquí, puedo afirmar que estoy a salvo. Me aburren, como me hastia el ruido incesante de las calles, la falta de educación, la descortesía y el trafico que refleja toda esta frase. Al menos este pais es potencia en impuntualidad, debe de haber pocos en donde se respete tan poco el tiempo ajeno. 

Hartito ando, pero pienso no en el hoy, sino en el manana, y con esto aguanto. Y ya me llegara el desquite, que no venganza. Y mira, otra semana vencida, nunca mejor dicho, y en 24 horas ya es Viernes, y vivire a mi aire al menos 48 horas. Y como en un rato salgo de la oficina, dejo atrás un mundo gris para entrar en los universos de Benedetti, Niall Fergusson y Don Draper. Y mientras tenga comida española en la despensa, un vaso de Rioja y la sonrisa de Lauren, ni la esperanza esta perdida, ni este mal durara cien anyos. Pues aburrido me teneis, monines, pero sois pocos y cobardes.