El Prólogo al blog

Le pedí a Luís que, ya que como Juez, y debido a la distancia, no me pudo casar, que al menos como intelectual me escribiera el prólogo a este blog, al que ya sólo le resta el epílogo. Y es su premio por haber venido a visitarme dos veces.

Todo prólogo es, en cierto modo, un engaño. Y lo es porque aunque encabeza la obra, se ha escrito al final, una vez que todo ha terminado. Pero así, escribiendo los prólogos tras acabar la labor, volvemos al principio. Y así, el final nos lleva de nuevo al comienzo, y tras el comienzo volvemos a empezar y cuando terminamos, de nuevo, sabemos que el epílogo estuvo ahí… De modo que los prólogos, al unir principios con finales, impiden que las obras tengan un fin. Este razonamiento es un modo artificioso de poner coto a la pena de saber que si toca escribir este prólogo es porque el creador del blog ha decidido que se terminaba, que llegaba a su fin. Y querría encontrar palabras que le hubieran convencido de seguir, pero Joaquín tiene muy claras las cosas, y creó este blog para plasmar, relatar y compartir una etapa de su vida que ya ha culminado. Una etapa donde ha encontrado nueva gente, se ha reencontrado con amigos de siempre y se topó, casi como quien no quiere la cosa, con quien ya es su compañera en los viajes que vendrán. Este es el relato capitulizado de una aventura que comenzó con una partida necesaria y acabó con el fin del viaje, que es el comienzo de lo que está por venir: por eso se le llama porvenir. Y lo que está por venir será bueno, muy bueno. Probablemente no tan emocionante como lo que se relata en este blog pero, como dice Neruda, algún día en cualquier parte, en cualquier lugar, indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas. Este blog es el relato de cómo Joaquín se encontró a sí mismo en el lugar más inesperado, y encontrándose a sí mismo, encontró a quien tornó la  balanza para convertir la hora de que Neruda habla en la más feliz de sus horas. Este blog tiene muchas horas: algunas felices y otras no tanto, pero todas cuerdamente enlazadas en la sabia maraña de un viaje que todos querríamos haber hecho. Joaquín al fin llegó a su Itaca, el viaje fue rico, y encontró a Penélope. Y todos los que hemos sido testigos del viaje seguimos ahí, porque él tuvo a bien dejarnos formar parte de su vida. Lo que sigue es una porción importante de la vida de alguien excepcional hsta el punto de haber sabido plasmar lugares, sensaciones y sentimientos con la misma naturalidad con la que se respira. Disfrútenlo, y no olviden darle las gracias si algún día le encuentran en cualquier ciudad del mundo, con su vieja Royal Enfield y Dios sabe qué nuevos sueños y aventuras en esa cabeza privilegiada y ya, al fin, asentada.

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2 comentarios para “El Prólogo al blog”

  1. Antonio Dice:

    Fenomenal prologo Luis,pero Joaquin la cabeza asentada???
    Venga ya!!!!!!!

  2. Alex Dice:

    Gracias por estos ratos. No sé si podré sobrevivir en la oficina si tener nuevos blogs que leer. Yo haría una plataforma para que siga escribiendo, allá donde estén….
    Un abrazo a todos los lectores, al juez, a la esposa y al titular
    Alex

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