Uniworld City, Torre A2, Apartamento 503, me despido de ti. De esa casa enorme, consuelos de marmol, ventiladores en los techos y multiples humedades por las paredes. Del aseo de mi cuarto, que hube de clausurar hace seis meses, pues casi se caia a pedazos. De la cocina con perenne olor a gas, para acojone de mis visitantes. De esas ventanas que no abri ni una sola vez, para evitar que se colasen bichos, polucion o (aun mas) polvo. De esa pantalla de plasma que casi ni use, pues hace un monton que decidi darme de baja en la birriosa tele por cable aqui disponible. Dejo atras esos pobres aislamientos que permiten que ahora la casa sea un horno, igual que en invierno un frigorifico (manda narices que sea aqui donde yo he pasado mas frio en mi vida).
Dejo atras los tres ascensores, uno para el servicio, sin ventilador ni musica; los otros dos para los residentes, con ese insoportable y pastelero hilo musical. Adios a los voluntariosos y algo esmirriados, pobres ellos, guardas de seguridad, siempre poniendose en pie para saludar a lo militar a nuestro paso; al gimnasio siempre con musica bakalao de Bollywood a todo trapo, y ese olorcillo tan peculiar, y ese esfuerzo limitado de los locales a la hora de lo fisico. Y a la piscina, con un calado de apenas metro y medio, no sea que alguien se ahogue; y a los perros que de noche se ponian a ladrar como locos y no nos dejabandormir. Y a las chabolas que se ven desde mi salon, a apenas treinta metros de distancia, con sus manadas de cerditos salvajes, perros callejeros, o personas que deambulan no se sabemuy bien hacia donde. Adios a la torre de edificios adyacente a la mia, en construccion desde que llegue, y que ahi sigue, aun sin acabar. Adios.

