Los que sigais este diario virtual con mayor o menor asiduidad, recordareis que hace un par de meses, quiza tres, me expidieron un carnet de conducir provisional, cuyo formato era algo primitivo, la verdad. Bueno, pues el momento de examinarme llego el pasado Jueves, y realmente validar si tengo los conocimientos, pericia y arrojos necesarios para conducir en el segundo pais mas habitado del planeta.
A lo largo de mi vida, he tenido que hacer diversos examenes en lo que conocemos genericamente como “Trafico”. El primero, en el ya lejano Julio del 88, me tuve que ir a Revilla de Camargo, afueras de Santander, a hacer un teorico de 16 preguntas para poder conducir ciclomotores, pues aun no habia llegado a la edad minima de 16 anyos para obtenerlo tan solo con el Graduado Escolar; y ya llevaba uno tiempo manejando ocasionalmente con el consiguiente riesgo. Recuerdo que a uno que se examino a mi lado lo catearon olímpicamente, lo que no fue obice para que el chaval se montara en su Vespino y se fuera tan pichi.
La segunda ocasión, toco el teorico y practico de coche, para cuyos efectos me apunte a la autoescuela apenas cumplidos los 18, y que, entre Navidades y examenes de la Universidad en Febrero, no pude completar hasta Abril (del 91). El teorico lo pase a la segunda (se permitian como fallos 1-2-2 y saque 2-0-0 y porque me dio por repasar y corregir una pregunta) y el practico a la primera, lo que me evito tener que renovar tasas para una nueva oportunidad, lo que era una pasta. Recuerdo que en aquella ocasión, ir a Mostoles a examinarse era un rollo y una aventura, conexión de Metro y Bus, lo que motivaba extraordinariamente a aprobar cuanto antes y ya tener coche. Tambien recuerdo que aquellas fueron las primeras veces que fui por alli en mi vida, para circular por el circuito del examen practico, y me parecio que estaba lejisimos. Mirad desde donde escribo estas lineas.
Volvi a Trafico varios anyos después, ya trabajando, para hacer otro teorico de 16 preguntas para el carnet de moto hasta 125 cc (como tenia ya el de coche, por aquel entonces no exigian ninguna prueba practica). Al meno en esta ocasión pude conducir hasta Mostotes en mi coche, y ya no me parecia que estuviera tan a desmano. Reconozco que aprobe por los pelos y con una pequena “mano de Dios” que si el arbitro me pilla me pita roja directa, pero bueno, el caso es que sali con el papelito y no mucho después ya surcaba las vias de Madrid en mi flamante Vespa Primavera 75 cc de 1.981 verde pistacho electrico, con casco de Von Richthoffen, y heredada de mi ex jefe y aun amigo MRC.
Desde que aprendi a llevar motos a la edad de cinco, gusanillo que me inoculo mi abuelo en el pueblo, y se dedico a fomentar con la compra sucesiva de varias motos a lo largo de los anyos (en especial recuerdo la Montesa Cota 49 cc, que pena que se vendiera esa joya), esa aficion ya la llevaba en las venas, y el proximo paso logico era ya sacarme la licencia de “moto grande”, con la imaginación puesta en una Ducado Monster roja de 800 cc. Aquí, dado que ya poseia licencias de Vespa y de automóvil, me exigian solo hacer un examen practico, el clasico y ya inexistente examen del circuito de conos (ir haciendo “eses”, luego el trébol, posteriormente la “tabla” maldita y acabar con la barra que habia que derribar). Reconozco que me confie. Como ya era perito en Vespas, solo tome una clase practica en la vispera de la prueba, y la moto era una Honda “chopped” cuya maniobrabilidad era muy diferente, a pesar de lo cual catee muy dignamente en la tabla, como el 90% de los examinandos. Paradójicamente, suspendido en una prueba de maniobra de moto grande, la ley me permitia conducir mi Vespa de 75cc, mientras que otros chavales que aprobaron este examen, al no tener aun el teorico, no podian circular. El caso es que en la segunda ocasión me deje algo mas de dinero y ganas en prepararla y ni el trébol ni la tabla pudieron conmigo. Y a pesar de que me jure y conjure para no tener que preparar ninguna prueba de conducir de nuevo (al menos la horrorosa parte teorica)….
Recogida en la oficina, me llevan al “campo de maniobras”, nunca mejor dicho, pues se trata de una zona preteridamente asfaltada y rodeada de matorrales, matojos, arboles, restos organicos de basura y un intento de muro rodeandolo. Los coches de los futuros conductores subcontinentales aguardan en fila su turno para entrar; sorprendentemente nadie se intenta colar, y debe de ser la unica ocasión en que aguardan sin apretar histericamente el claxon. Desde fuera vemos el discurrir del examen de quienes nos preceden, y cuando llega mi turno, entrego los papeles al funcionario de rigor, y me da acceso a la zona acotada.
Esta debio de ser en tiempos algo parecido, pero simplificado, por lo que entendemos como “circuito de karts”, si bien solo estaba habilitada una rotonda, siendo por tanto el examen como sigue: entrada en la rotonda, girarla 360 grados, y salir de la misma. Punto final. Eso si, dado que la rotonda es bastante irregular, y no un circulo perfecto; y que estaba llena de baches, se hacia necesario, y asi era permitido, en medio de la misma frenar, dar marcha atrás, corregir la trayectoria, y seguir, tantas veces uno estimara oportuno, ya que el baremo de aprobar / suspender era no subirse excesivamente al bordillo. Digo yo que tampoco importaba mucho, pues el jurado de la prueba, compuesto por dos policias sentados en unas sillas plegables con su mesita de camping a juego, no prestaba mucho caso, que bien me fije si me miraban o no. Y al fin y a la postre, no hace falta examinarse aquí para darse cuenta de que el nivel de exigencia es bajito, bajito, y dado que un porcentaje elevadisimo de los conductores son analfabetos totales o funcionales, no hay que ponerse duro, pues ser chofer es sustento de muchas familias de las clases mas bajas.
Y asi ha transcurrido mi examen de quince segundos y tres marcha atras, que me habilita para llevar coches y motos por estos lares y cuya licencia me han prometido estara en mis manos para finales de la semana proxima…..









