Archivo de Septiembre 2009

Pasa Septiembre

Septiembre 29, 2009

Pasa Septiembre, y no queremos ni darnos cuenta. Uno de los meses más generosos y asombrosos del año lo malgastamos entre la nostalgia del pasado verano y el anhelo de las futuras Navidades, que aún ni tan siquiera aguardan en la próxima esquina, ni la siguiente.

Pasa Septiembre, y hemos estado ocupados. Viajando varias veces a Bombay, recibiendo al alma y nariz de Chivas, y divirtiéndonos con él y sus casi sesenta primaveras. Y nos ha firmado botellas de Chivas para amigos, familia y realeza. El mes lo empecé yendo a Goa y lo cerraré en Cachemira, con China, los Himalayas o más viajes a Bombay entre medias. Y así no nos hemos dado ni cuenta y hemos liquidado el noveno mes, que nació para ser sólo el séptimo.

Y pasa Septiembre ante el descuido, y el desprecio de la gente. Lo empezamos con manga corta y lo cerramos con chaqueta. Los turistas se van y las playas están vacías, pero es el mejor mes para disfrutarlas, aunque no estemos ya allí para ello. Se retiran los chiringuitos y la gente vuelve a sus rutinas, suspirando por los puentes de Octubre, y de Noviembre, y de Diciembre, y así, se olvidan de Septiembre.

Los pájaros tiritan de frío en las fiestas de San Mateo de Reinosa. Llueve en las noches de entre semana entre los zeppelines de Santander. Txarro hace la quiniela con Jose Luis los Sábados y ya estamos en la rutina del Invierno, cuya prematura llegada aniquila la esperanza de vida del Otoño. Y he tenido la visita de un ya viejo amigo escocés que fue el inspirador de Bill Murray en “Lost In Translation”, o lo pudo haber sido.

Pasa Septiembre, y amanece más tarde y anochece antes. Vemos pasar las estaciones del año en apenas un mes, y ya cuesta nadar tan pronto, o tan tarde, en la piscina. Nos cuesta decidir si toca jersey o chaqueta. Amigos y familia que se van y a quienes no veremos en un año, o casi. O nunca más. Los bares se vacían de un día para otro y ya casi ni quedamos los de entonces, los de siempre.

Pasa Septiembre, y con él, este año tan agridulce, y vuelvo a intentarlo, y otra vez sin éxito, con Radiohead. Y recupero música y películas que nunca decepcionan, diez o veinte años después. Y espero música y películas que vendrán en los próximos meses y entrarán en mi Olimpo. Miramos el calendario que nos aguarda, y se nos escapa nuestro tiempo, nuestra vida, como arena por los dedos, postergado por compromisos personales o profesionales de los que ni nos acordaremos en diez años. O antes.

Pasa Septiembre, y nuestros amigos siguen teniendo hijos, como Emma, o siguen creciendo, y nos alegramos tanto por ellos. Otros pierden a sus predecesores, y les extrañamos, como se dice en México, donde un padre político dijo ¨basta”. Y el mes sigue su curso, inexorable, hacia su suicidio, sabedor de que no dejará un buen recuerdo, pues nació para ser despreciado amargamente. Y pasan las fiestas de la Merced, y las de Pozuelo, y llega el frío y hasta las ganas del mismo. Llegamos a los bares con abrigos por vez primera en meses, y no volverán los Septiembres que pasaron, las Secretas no esperarán, ni volveremos a repasar las anécdotas del verano, ni la Gitanilla  dará ya más cobijo a las doscientas pesetas por barba que poníamos para pasar las tardes en el Balneario de la Magdalena, y ya no habrá ni Belgas, ni Tretorns, ni patatas fritas, ni Pipos. Y ya ni hacemos fiestas playeras de despedida, así que nos sobran las guitarras, los maleteros de “calimey”, el Ojáncano y los cachis de vermú.

Pasa Septiembre y no nos importa, pues no le prestamos atención, pasa el mes más agradable del año, ante nuestros ojos, igual que pasa otro año de nuestra vida. Esperando a un futuro que ya llegará. Y mientras llega, no prestamos atención a nuestro presente, que ignorado, ha decidio irse para no volver.

REGRESO A SHANGHAI

Septiembre 28, 2009

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Exactamente dos años después regreso a China.

Recuerdo el impacto enorme que este fabuloso país me causó, su dinamismo, su potencial, su deliciosa comida, su gente (tremendamente cordial y divertida), la mezcla enorme, en fin, entre su herencia cultural y su acelerada carrera hacia la modernidad. Beijing (Pekín) contrasta con Shanghai, más tradicional y autóctona la primera, cosmopolita y canalla la segunda, donde por cierto, vine para tres días y me quedé diez.

Habiendo estado el fin de semana pasado en la remota frontera indo-china de Ladakh, en los Himalayas, este fin de semana hemos venido a esta ciudad costera, comercial y colonial, cuna del partido comunista chino, y que ya en el s. XIX era considerada una de las principales urbes del planeta. Nuestro objetivo, doble: por una parte,  que Lauren “experimentase” china, después de haber viajado juntos por Asia, y el otro….visitar al sastre que en mi primera visita me hizo un par de chaquetas, y muy bien, por cierto.

Teniendo en cuenta que el viaje es algo paliza, pues son cinco horas a Hong Kong, y luego otras dos hasta aquí, los tres días han sido algo escasos, pero ha merecido la pena:

-          en el control de pasaportes la agente de inmigración fue a estampar mi pasaporte, y de repente empezó a mirar mi foto de nuevo, contrastando con mi cara, y otra vez, pasaporte, foto, pasaporte, foto, y de repente saca una lupa y la mira de cerca, y claro, uno preguntándose qué pasa, pues al fin y al cabo esto es China, y su régimen pues no es el de Holanda, precisamente. Me pregunta si no tengo otro documento con foto, y como le enseño el dni indio (que es como el dinero del Monopoly, pero era lo único que tenía a mano), y me dice que es que no parezco yo en el pasaporte, que estoy más delgado, con la típica sonrisa oriental casi pidiendo perdón por ese comentario, aunque a mí me pareció casi un cumplido, y así me lo tomé.

-          Del aeropuerto de Pudong decidimos ir a la ciudad en el Maglev, tren que sobre raíles, y a una velocidad punta de 450 km/hr, traslada por 5 euros a los viajeros en un auténtico santiamén. Recomendable.

-          Nos aojamos en el hotel Astor House, el más antiguo de China, construído a mediados del s XIX y con un inequívoco sabor colonial británico, residencia temporal de los más ilustres visitantes de la ciudad, como el General Grant, Marconi, Bertrand Russell, Chaplin o Albert Einstein, en cuya habitación nos quedamos. Nada que ver con los ultra modernos hoteles-rascacielos de la ciudad, pero mucho más atractivo, y excelentemente situado en el Bund, o zona con los edificios coloniales decimonónicos.

-          Por supuesto, tras dejar el equipaje, y pegarnos una ducha para despejarnos del viaje, tomamos un taxi para ir al sastre y así asegurarnos de que tendremos suficiente tiempo para que nos tomen las medidas, hagan los trajes y camisas, e incluso corrijan defectos. Como en esta ciudad hay tantos taxis, y son tan baratos (un trayecto de 15 minutos sale a euro y medio), n hay ni que plantearse otro método de transporte. Lo que hay que asegurarse es que en la recepción te escriban en chino la dirección de destino para que el conductor la lea y evitar equívocos.

-          De camino, sufrimos la gran cantidad de obras que alborotan la ciudad, que se pone así guapa para la Expo 2010, a pesar de que generan gran cantidad de un molesto polvo. Aún así, recuerdo perfectamente el trayecto, las calles, la orientación….todo. Mola.

-          Llegamos al “Fabric market”, que es un centro comercial de tres plantas con cientos de pequeños puestos llenos de telas, sedas, patrones, y laboriosos y honestos chinos. Recuerdo inmediatamente “mi” sastre y nos ponemos Lauren y yop en sus manos. Lo que en principio iba a ser algún traje y chaqueta, acaba siendo..me callo….Eso sí, Lauren le ha cogido el gusto español a nuestras camisas y también se borda las iniciales (eso sí, en las puñetas, en el pecho queda demasiado erótico para la India). Va a causar sensación en la Embajada. También nos hacemos un traje idéntico, raya diplomática, por hacer la gracia. Un traje cuarenta euros, una camisa ocho. Estarán en 36 horas. Ella se hace unos trajes en otro puesto, de seda china. Yo descubro un zapatero (no confundir con Zapatero) que los hace a medida, tarda 3 semanas, pero las muestras y catálogos son de cortar la respiración, y caigo como un cotorro. Me los envían por correo a la India,  a ver qué tal….

-          Sábado noche salimos con unos amigos de aquí, Andrew, irlandés que lleva Jameson para Asia, y su novia Tracy Wang que es la responsable para China de Chivas. Tomamos una primera cerveza en una terraza enfrente de los rascacielos de la ciudad, llenos de neones, vídeos en sus fachadas, comerciales, es una especie de Blade Runner. Luego nos llevan a cenar a un sitio con “dumplings” y tallarines, y verduras, todo exquisito. Vaya comida tan rica, y por cierto, los precios, la cuarta parte que en la India. La calidad, incomparable. Acabamos tomando una copa en un terraza en una calle peatonal donde se divierte gente de todo el mundo. La noche es calurosa, y estamos encantados de pasar unos días en un sitio civilizado.

-          Amanecemos y vamos al “Fake Market”, otro centro comercial donde los cientos de puestos venden imitaciones de cualquier marca de ropa, calzado, abrigos, maletas, móviles, consolas y todo tipo de purrusaldas que os imagineis. Imposible entrar y no comprar. A pesar de que nos hemos impuesto unas “restricción total”, aparte de la maleta que cada uno queríamos llevarnos, caen un par de chominadas más. Hay un montón de turistas, pero la mayoría son españoles; toma crisis.

-          Comemos en un restaurante que recordaba de hace dos años, y nos ponemos tibios. Los tallarines fritos con marisco y los dumpling de cangrejo y ternera están de flipar. No llegamos ni a quince euros los dos, cerveza incluida.

-          Domingo noche, vamos a un club de jazz y blues, y una banda de Boston toca durante casi tres horas. Al principio la audiencia es algo patética; excepto tres o cuatro chinas, casi todo son extranjeros, muchos de ellos hombres solos apoyados en la barra y su cerveza, un par de tías con pinta de Lidia Falcón, una guiri con vestido de lentejuelas que deja ver más que adivinar, un fulano melenudo, 150 kilos de peso, y un tatuaje de águila en el antebrazo. Según avanza la noche, esto se anima, y la gente sube al escenario a tocar con la banda. Uno de los solitarios borrachines toca la guitarra bastante bien, pero el mastodonte tatuado, que se ha hecho colega mío (él es de Nápoles y se pensaba que yo era italiano), sale a tocar y parece BB King, no sólo por el volumen, sino también por el temple a las seis cuerdas (por cierto que en medio de ese volumen corporal, la guitarra parecía de juguete). Luego Gaetano, que así se llama, nos presenta a su novia, a la que mínimo dobla en  edad. A mí me da que Gaetano se debe de dedicar a algún negocio raro, bueno, no sé, para qué especular.

-          De vuelta al hotel, como no tenemos suficiente, irrumpimos en un disco que está al lado, para delicia de los chinos, sobre todo, cuando Lauren, maestra de ceremonias, se sube a un podio y se pone a bailar, invitando a más gente con ella.

-          Amanecemos de aquella manera y vamos a recoger los trajes. Tienen que hacer algún ajuste , cosa rápida, pero en general, el resultado es bastante bueno. Así que tomamos un taxi, y con nuestras compritas, volvemos al estupendo aeropuerto de Shanghai, y aqui estoy escribiendo esta historia. Que continuará, porque aparte de que la ciudad me chifla,  como los zapatos estén bien creo que algún par más cae……

Acabo. He intentado no comparar los das “potencias emergentes”, China y la India, básicamente porque no hay punto de comparación. Ninguno. Lo malo es que hay gente que tiene la potra de estar destinada aquí y otros estamos allí, y encima oyendo lo afortunados que somos por vivir en el súmmum del mundo que es la India. Bueno, no hay más que ver los resultyados de las últimas Olimpiadas para comparar ambos países…..Paciencia……

PD: por copiar, los chinos copian hasta nuestros jamones…..como veis en la penúltima foto….

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Leh, provincia de Ladakh, nación tibetana

Septiembre 23, 2009

Leh es la capital de Ladakh, distrito administrativo perteneciente al estado de Jammu – Cachemira, que por ser la punta superior de la India, es un cajón de-sastre donde conviven diferentes etnias radicalmente distintas entre sí, así como religiones como la budista, la musulmana o la hindú (esta última la pongo como religión como cortesía). Encrucijada entre China, la India, y Asia Central, es refugio de tibetanos que huyen de su país aplastado por una cruel dictadura, y es uno de los territorios más remotos y auténticos del planeta. Es uno de los más fascinantes viajes que he hecho en mi vida.

Existe la frase “paisaje lunar”. Pero Ladakh va más allá. Bienvenidos a Marte.

Cordilleras inverosímiles en su altura, paraíso de geólogos, que ven montañas poderosas en sus cumbres y que se van deshaciendo hacia su base, gradualmente grijo y arenilla,  hasta ser dunas saharianas; paletas de ocres, pardos, rojizos, colorados, marrones, bermellones y naranjas; cielo azul intenso, inmaculado de nubes, por el día; caleidoscopio milenario en estrellas por la noche; decenas de “gompas” y “stupas” (templos tibetanos) incrustadas en la cima de picachos; pasos de montaña a 5,600 metros, por carreteras que se van deshaciendo hasta ser una ruta de la Mesta amenazada por millones de toneladas de roca esperando a su próximo alud.

Decenas de pueblos pequeños y miserables arropados por su principal cliente: el Ejército indio; valles surcados por ríos míticos, como el Indo, cuyas aguas turquesa contrastan con el blanco de sus playas y el bermejo de las rocas; valles de etnia, lengua y religión tibetana separados de sus vecinos por paredes que ejercieron como infranqueable frontera durante siglos, y así en el próximo – tan cerca y tan lejos – nos encontramos ya en Asia Central y sus habitantes son afganos, o chinos, o uzbekos; coloridas banderas con oraciones budistas expuestas al viento como mensajero de sus plegarias; gente modesta, pero generosa, hospitalaria y entrañable; nieve perenne.

Un lago dividido entre India y China, sólo rota su soledad por el ulular de un viento feroz y cruel, y algún autobús cargado de gente que no sabemos ni de dónde viene, ni adónde va; turistas occidentales en busca de uno de los últimos Shangri-La que existen; refugiados tibetanos que venden baratijas de modo ambulante, y que, escapados a pie de su país y la opresión dictatorial, agradecen el cobijo del Gobierno de India; puestos de pashminas, estandartes tibetanos y collares; días de calor impetuoso y frío insultante; cenas de momos y tallarines; montañas, picos, cumbres; mojones en la carretera que advierten en verso de los peligros que esperan al conductor imprudente; falta absoluta de vegetación, paisaje árido, hostil, admiración por quienes han logrado sobrevivir aquí; estatuas de Buda, olor a sándalo, suelos de madera, paredes pintadas con ídolos y demonios, y cientos de mini-budas diferentes; monjes tibetanos rapados y de púrpura; horas y horas de carretera; sonrisa perenne de los habitantes de este fascinante sitio.

Neil Armstrong primero dijo la frase preparada:”un pequeño paso para el Hombre…”; pero luego, de modo espontáneo, exclamó lo que se puede aplicar a este maravilloso, desolado y remoto rincón de la Tierra: “magnificent isolation”.

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¿Me pagan suficiente?

Septiembre 23, 2009

A los que más o menos seguís este blog, quizá esta pregunta os parezca ociosa. Pero ya fuera de coña…..

- un compañero de oficina está en cuarentena porque su hija tiene la fiebre porcina

- un compañero de Elena está también afectado de la misma enfermedad

- una de las personas de mi equipo me mandó hace 2 días el siguiente sms: “me tengo que tomar unos días de descanso porque en el médico me han dicho que tengo malaria. Volveré en unos días”.

Toma ya. No es una gripe, no es un cólico, no es una fiebre, sino una malaria de nada, vamos, una enfermedad endémica que mata a cientos de miles de personas cada año, no tiene importancia.

Dengue, malaria, fiebre porcina, lepra, gente con seis dedos (símbolo de buena suerte, por cierto)…..moneda común por aquí.

VUELTA A GOA: SHOOTING, MELOPEA, DOS SENHORAS LA VIDA DE LOS MODELOS DE TERCERA PREFERENTE

Septiembre 4, 2009

Finalizando Agosto del 2009, vuelvo a Goa, un año y medio después de mi única visita a la ex colonia portuguesa, y que constituyó mi primer viaje de trabajo.  Como creo recordar que entonces escribí mis impresiones sobre la herencia cultural colonial, aún existente (por poco tiempo), me centraré ahora en otros aspectos que, o bien entonces no llamaron mi atención, o bien los aprecio con un prisma distinto, fruto de mi creciente veteranía subcontinental.

El motivo de la visita fue para hacer un “shooting” de publicidad, para fotografiar uno de esos anuncios para vallas y revistas, vaya. Y es que en el mundo de la publicidad, quien no mete un anglicismo cada cuatro o cinco palabras, carece de futuro. A priori direis que vaya chollo, que eso de que la paguen a uno por ir tres días a Goa y estar con modelos no debería llamarse trabajo. Y aunque no es todo tan “glamouroso”, admito que peor es estar en una mina.

Aterrizados, y tras una breve incursión en el hotel para dejar la maleta y hacer una ducha express, varias monovolúmenes nos llevaron durante una hora, a través de las carreteras que cruzan las junglas tropicales de Goa, hacia el lugar donde la sesión iba a tener lugar. Con lluvias intermitentes, seguidas de rachas de sol, a uno no le extraña la exuberante vegetación de palmeras, lagunas y vegetación, monos pululantes, insectos tamaño XXL y una humedad colosal. Pero la verdad es que el paisaje es precioso y entretenido, con unas gamas de color verdes infinitas, y que además contrastan con el color rojizo de la tierra, que es rica en minerales. Docenas de casas unifamiliares surgen en el camino, muchas de ellas de bastante buena calidad, todas ellas de colores alegres e imposibles. Tipo Caribe, vaya. Aunque la lengua portuguesa se va perdiendo entre los habitantes, casi todas las poblaciones tienen nombres lusos, y hay un montón de iglesias de estilo colonial, y ermitas y cruces que se yerguen solitarias y orgullosas, desafiantes al cambio de gobernantes, a las inclemencias metereológicas y la dejadez y abandono de las autoridades, que pasan olímpicamente de conservar su herencia cultural.

Pasamos los siguientes dos días metidos en una antigua mansión portuguesa empezada en el s. XVI y finalizada a comienzos del s XIX, la “Casa Menezes Braganza”, y que es una maravilla de la arquitectura colonial en medio de la selva, y cuyo interior es un auténtico museo de muebles de otros siglos, divanes con sillas encontradas para facilitar la conversación, colecciones de libros antiguos, lámparas de araña, suelos de madera centenaria, paredes con decoradas con papel de épocas y gustos pretéritos, fotos y retratos al óleo de antepasados decimonónicos, y techos de diez metros de altura repletos de estuco. Lamentablemente, la familia heredera carece de fondos para mantenerla como es debido, y no sólo la ofrecen para actividades como la nuestra, sino que está abierta a visitas y también a eventos sociales, con lo que sacan algo de dinero para ir tapando parches, pero a mí me da que no sólo es insuficiente, sino que es hasta contraproducente, como luego diré. Y en un clima tan húmedo, hay habitaciones con unas goteras y humedades tan avanzadas, que casi deberían declararla en ruina. Conocí a las propietarias, dos señoras, o senhoras, de avanzada edad, de aspecto  del Sur de la India, pero que hablaban un delicioso portugués colonial, y que me contaban que sólo podían hacer esto, pues las “autoridades” de Goa y de Delhi no prestan el más mínimo interés por preservar este legado. Les comenté si habían hablado con la Embajada de Portugal y/o la Unión Europea, y me vinieron a decir que tampoco les habían hecho mucho caso (como conozco al cónsul portugués le he mandado un mail y me ha dicho que claro que ellos pueden ayudar, pero que cuando contactan con el Gobierno de Goa, los burócratas muestran interés en recibir el dinero, pero no en compartir los avances de los proyectos ni en las gestión de los fondos. Vamos, que lo que quieren es la pasta y punto.) También ls pregunté por su vida, y era como cualquier pueblo de España, su misa en la iglesia de “Nostra Senhora de Belem” que está enfrente, su estar sentadas en la terraza viendo a la gente pasar, su nostalgia del pasado que no volverá…… Y que el idioma colonial se pierde irremisiblemente, no se estudia en los colegios ya, y para los jóvenes es tan ajeno como pueda serlo cualquier otro idioma europeo, excepto el inglés, claro.

Un rodaje, o una sesión de fotografía, tiene detrás una complejidad grande. Hay un montón de personas especializadas en una pequeña parcela, y que contribuyen al éxito global, bajo la batuta, en este caso, del fotógrafo, que es el absoluto Dios, incluso por encima de los creativos. En este caso, se trata de uno de los mejores artistas de la India, Prabuddha Sengupta, un tío serio, organizado, profesional, culto, educado. Vamos, una rareza. Analiza la luz, los vestuarios, la ubicación de los modelos, contrastes de colores, gestos…absolutamente todo, pues interpreta y adapta la ejecución creativa acordada. Como he dicho, hay un ejército de personas, peluqueros, maquillaje, vestuario (todos ellos con sus pertinentes asistentes, claro) y un número enorme de operarios de luz y decorado, magnificado por el hecho de que en India no se usan máquinas para nada, pues es mucho más barato tener a una brigada de curritos a cambio de unas perras y comida gratis. Sucede que esta gente, de humildísima condición, y por tanto no culpables de su nula educación y suma ignorancia, se movía por esta hacienda igual que ZP por la economía patria, con cero conocimiento ni delicadeza y provocando destrozos esperemos que reparables en no mucho tiempo.

Con la misión de hacer tres ejecuciones diferentes, los plazos previstos eran de dos días y medio completos: la primera tarde, para colocar todos los materiales de los platós (luces, focos, decorados etc), y dos días enteros para hacer tres tomas. Como os imaginais, hay momentos en los que no se hace mucho, o nada, mientras ultiman los detalles previos al inicio de la sesión, pero cuando ésta empieza se respira la tensión y anda todo le mundo acelerado. Y por ahí en medio anda pululando una extraña troupe de gente bien parecida, con ropa de escaparate de Springfield y que fuman como carreteros: los modelos.

Siendo nosotros una marca media, pues no podemos contratar a top models internacionales, sino que traemos a gente normalilla que, entre nosotros, mega maquillados y con ropas que uno no se pondría jamás para pasear por Preciados, tienen un pase, pero vestidos de normal son más bien del montón. Pero en cambio sí tenemos poder para traer a lo que me calificaron como una “Super top model” india, cuyo principal mérito era medir más de uno setenta, mantener el equilibrio sobre unos tacones letizianos, y rayar la anorexia (cosa que en Obesilandia es aspiracional para las jóvenes, que no entienden cómo no pueden dejar de estar rollizas mientras apuran su tercer roti en salsa de lentejas).

Estuve un buen rato observando a esta gente, y el mundillo que les rodea: sus representantes, agentes, los de maquillaje los de vestuario…. Llegué a varias conclusiones:

  • es un mundo en el que hay mucha ambigüedad sexual
  • el que no es gay, se lo hace, para no desentonar
  • hay mucho lila, simple, y corto de luces (are you from Spain? Cool ! So..ypou speak Spanish, right?)
  • uno puede tener una actitud normal hasta que el fotógrafo empieza a disparar. En ese momento hay que cambiar el rictus y poner cara de compungido, o de que te están metiendo un supositorio XL, o de que odias el planeta.
  • la pose corporal nunca, nunca, nunca, debe de ser normal, sino que siempre debe ser imposible, anti anatómica y absolutamente irreal entre  personas normales.
  • ellas probablemente acaben sufriendo de osteoporosis en sus caderas antes de los 40, fruto de estar de pie horas y horas sobre esos taconazos, sacando muslo, inflando pecho, un brazo en jarras, otro extendido y un pie delante de otro
  • ellos acabarán como zarpéis tras tantas horas con el ceño fruncido
  • todos morirán de enfisemas. Vaya pestazo a tabaco en el estudio.

Eso sí, cada vez que el fotógrafo finalizaba la sesión diciendo que ya lo tenía, todo el mundo acaba dando unas flácidas palmaditas en plan camaradería total, y vuelta al hotel, a hacer maleta y a ir a otro sitio a hacer otro bolo, hasta que les llegue la edad de jubilación (ellas a los 28 ó 30, ellos un poquito más tarde), y luego o a casarse con un divorciado, o a echar el currículum en Zara.  Pondré las fotos de la campaña cuando estén finalizadas.

Para mí lo mejor era sin duda madrugar e ir a la playa cercana al hotel, caminando entre palmeras, chozas, perros callejeros, gente ociosa y motos zigzageantes, respirando aire puro y húmedo, y llegar a una extensión de arena salvaje rodeada de vegetación, y absolutamente solitaria. Y bañándome con cuidado, pues en esta parte del Océano Índico (aquí lo llaman Mar de Arabia), hay corrientes fuertes (“resaca”) y por supuesto no hay un solo socorrista ni persona alguna que en un momento de apuro te pueda echar un cable….pues ya sabeis que no saben nadar, de hecho, siendo yo la únioca persona en kilómetros que se metía en el agua más allá de la cintura. Y esa sensación de playa salvaje, desierta, y olas, me recordaba a la playa de Liencres o Somo, y así, mientras nadaba en la cresta de las olas y éstas me arrastraban a la orilla, no podía dejar de pensar en aquélla legendaria banda surfera de Santander de los 80, virtuosos musicales, animales de escenario, y con rimas legendarias como aquélla de “bonitas chicas surferas / haciéndome el amoooooor”

70 años después, aquí está el motivo de por qué Hitler perdió la guerra (a Dios y al Hinduismo gracias)

Septiembre 4, 2009

Estos días se conmemora el 70 aniversario del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, aquélla carnicería a la que se llegó por la locura de unos, la cobardía de otros, la codicia de muchos y la ceguera de Versalles.

Cuentan los diferentes cronistas e historiadores con sonoras discrepancias acerca de los distintos motivos por los que la contienda cambió de rumbo, y cuándo. Si la resistencia heroica del Reino Unido en el verano del 40, encabezado por un Churchill en minoría en su Gabinete; si la falta de petróleo en Alemania, que le empujó a avanzar a los pozos de Bakú, y por tanto invadir el inabarcable territorio soviético; la ceguera, locura y falta de visión de Hitler; la entrada de EEUU en la guerra con su poderío industrial y militar. Miles de libros, cientos de películas, artículos, documentales, todos aportan pequeñas piezas para lo que probablemente sea un rompezabezas complejo y sin una respuesta unívoca.

O no.

Ayer noche, bajo la lluvia tropical de los últimos monzones, y todo Bombay celebrando en las calles no sé qué festividad por la que ponen estatuas de Ganesha en el mar, me fue revelada la Verdad. Y juro que esta conversación no me la invento.

Los alemanes perdieron la guerra por dislexia o distracción.

Cenando con varias personas del equipo, y debo decir que de las más razonables, profesionales y abiertas de mente de la compañía aquí, surgió el tema de las razas que históricamente han poblado la India y sus diferencias, y salió a colación el tema de los arios, y hablando comenté cómo los alemanes tomaron ese concepto, y  la esvástica, símbolo religioso absolutamente cotidiano en este país, y lo tranformaron en símbolo de la Maldad Absoluta, de tal modo que aún me sobresalto cuando veo un coche con una pedazo de cruz gamada cubriendo todo el ancho del parabrisas trasero. Y me dicen que su esvástica y la de Hitler no son iguales, sino que la nazi se copió invertida.  Y le digo que sí, que es cierto, pero que bueno, aún así, representa para los europeos lo peor de la condición humana, y que incluso hay países donde está perseguido penalmente.

Y me dicen: mira, de hecho, hay historiadores (indios, por supuesto) que aseguran que ése es el motivo por el que Hitler perdió la guerra. Que copió mal la esvástica, y en vez de tener los beneficios propios de tan sagrado símbolo, revertió en una influjo negativo, o gafe, que perjudicó a los nazis, antes que ayudarles.

Así que ya sabeis. No malgasteis más dinero en los libros de los prestigiosos historiadores (casi siempre) británicos. Los Anthony Beevor,  Roy Jenkins, Ian Kershar o Niall Ferguson no tienen ni pajolera idea, son unos charlatanes.

Diccionario basico y util de hindi, enriquecido con sinonimos y usos cotidianos.

Septiembre 1, 2009

Daniebad – gracias (solo usado por los occidentales) 

Namaste – buenos dias 

Namaskaar – buenas tardes 

Garum – caliente 

Tonda – fria (no se usa mucho, especialmente en los refrescos) 

¡ Neh ! – no. No olvideis alzar la voz, sobre todo cuando tengais que usarlo por octava vez. 

¡ Bas ! – algo asi como “basta”, pero debe de ser algo cafre, pues es el unico y metodo de que te dejen de pedir por la calle u ofrecerte alguna chominada inútil. Absolutamente efectivo cuando la palabra anterior no surte efecto en la novena ocasión. 

Ek, Doh, Tik – un, dos tres. No os molesteis en aprender mas numeros, ellos tambien se suelen perder. 

Bander – mono. Es un mega insulto aquí, se corre el riesgo de llegar a las manos. 

Tikka, Masala, Curry, Kabab: sinonimos de cagalera. 

Continental menu: modo de evitar la diarrea citada.

Please – por favor. En su idioma no existe originalmente, pues para que queremos pedir algo con educacion, cuando siempre habra un desgraciado dde una casta inferior. Asi que lo han importado del ingles, para los escasos usos de la palabra, expecialmente cuando hay que dirigirse a una casta superior o al superior jerarquico. Tambien usado casi siempre por los extranjeros.

Espero os sea util.

“No me interesa tanto entenderlos, como que ellos me entiendan a mi”. Joaquin Olivares de Diego, Marzo del 2008.

Una de tantas cotidianas

Septiembre 1, 2009

En otras ocasiones, he hablado de la historia del olimpismo subcontinental en particular y el espiritu deportivo en general que impregna esta nacion.

Hoy, con motivo de una propuesta publicitaria, ha surgido la figura de un zutano que, según la creativa, fue un gran atleta, recordman de atletismo, y que, a pesar de no llegar a ganar ninguna medalla olimpica, si que batio un record olimpico.

Para la cinta, que diria Jose Maria Garcia. Para el carro que eso es imposible.

Y le hago ver que es absolutamente imposible ser plusmarquista de atletismo sin ganar otra medalla que no sea la de oro. Y me callo que es absolutamente imposible, tal y como esta el tema, que un indio sea plusmarquista olimpico de nada.

Recapacita y me suelta (como no, a estridente y agudo graznido gutural), “que no, que no, que fue campeon indio y su record estuvo imbatido mas de una decada”.

Para que luego digan que en Andalucia se exagera. No se como se dira “fiarse” en hindi, pero lo mas seguro es que ni exista………..

La prometida foto con el Maharajá de Jodhpur

Septiembre 1, 2009

Foto con el Maharaja Jodhpur