Joaquín de Diego Sañudo “Pocholo”; 7 de Junio 1,925 – 18 Junio 2,009

By joaquin1972

Abuelo Pocholo

 

Abuelo Pocholo, hubiste de morir como viviste, independiente, a tu aire, cuando tu decidiste…..

De modo inesperado, al poco de cumplir la mitad de la ochentena, tu decisión es que le habías sacado todo el partido a la vida, a esa maravillosa aventura que tanto disfrutaste. Cierto es que nunca fuiste persona a la que gustasen los libros, o que  el estudio te motivase mucho, la verdad, pero la tuya era una sabiduría acumulada y derivada de tus intensas ganas de vivir, de tu ilusión por disfrutar intensamente, cómo sino explicar que nadie, absolutamente nadie de los que te conocieron, pensamos, pensábamos, que jamás morirías, ni tan siquiera que llegarías a anciano. Eras de hierro, tu salud inagotable, Pocholo nos iba a enterrar a todos.

Y mira tú.  Hasta dejas a tu hermano y hermana mayor, hasta el punto que dejaste el pueblo en el que nacisteis totalmente conmocionado.

Algunas, o muchas, de las cosas más importantes de la vida, de mi vida, me las enseñaste tú.

Cómo olvidar los miles de kilómetros que de niño hice contigo por las carreteras de Cantabria, las motos que me regalaste, o cuando me dejabas conducir sentado en tus rodillas, las tardes en tu despacho, y hasta tus arranques de genio, joder.

Nunca me lo dijiste, pero yo lo sabía y lo sé. Te hubiera gustado tener un hijo varón, y en cierto modo, yo llené ese hueco. Cómo se te iluminaba la cara  cuando me  plantaba por sorpresa en tu casa de Santander, cómo disfrutabas cuando te relataba los viajes que hacía por esos sitios tan lejanos, qué ilusión cuasi infantil tuviste al final por cualquier tipo de coche, tu gran pasión.

Naciste en una Monarquía, viviste una Dictablanda, una República, una Guerra Civil (que por cierto no olvido que viviste como una gran aventura infantil), un servicio militar en África, una Transición, y vas a morir, de nuevo, en una Monarquía.

Cuántos negocios comenzaste y sobre todo, cuánta gente conociste, y te conocía- qué afición tenías a callejear, a conocer gente, a charlar con desconocidos, a saber de ésto y a curiosear de aquéllo. Eras el primero en pagar en la barra del bar o en animar a comer “por ahí”, `por el centro de Santander……

Siempre en tus conversaciones usabas alguna palabra del pasado, ya en desuso……

Mira que siempre temí el día de tu entierro, y tan repentino ha sido todo, que no me dio ni tiempo para cruzar el planeta y despedirte, ati, mi abuelo y mi padrino. Me dicen que tuviste un entierro de película, de ésos que ya no se ven, con las campanas repicando y todo un pueblo caminando detrás de tu féretro, camino del panteón donde te esperaban tus padres y tu hermana pequeña, Tía Rosa. En ese Villacarriedo al que tantos Sábados hemos ido juntos con revistas y regalos para otra de tus hermanas, Tía Cuca.

Guardaré para siempre cientos de recuerdos de ti. Tu voz nunca la olvidaré, siempre quedará en mi memoria, al igual que nunca olvidaré ese claxon que durante medio siglo fuiste pasando por todos los coches que tuviste.

No pude ir a darte la despedida final, pero sí recuerdo la última vez que nos vimos, fuiste tú mismo, comiendo mucho más que yo, curioso por nuestra vida en la India, y dándome conesjos de abuelo, sabios, prácticos. Esto fue a los dos días de morir mi padre, y no sabía que era dos meses antes de irte tú también.

Diego el perito, abuelo Joaquín, querido Pocholo, ya se me hará raro volver a la casa de Rualasal y no verte, ni oírte, ni estar en tu cuarto viendo “el parte” juntos, como llamabas el Telediario, ni escuchar los relatos de tus últimas gamberradas callejeras. Pero no has muerto del todo, porque hasta que yo te acompañe en el cementerio de Villacarriedo, espero que no hasta dentro de muchísimos años, y tras una vida tan plena como la tuya, hasta entonces, hasta ese día, vivirás en mi memoria, y a partir de entonces haré porque sigas viviendo en la memoria de los que entonces recojan el testigo de los llamados “Joaquín” en la familia, tal y como tú hiciste en su día de tu abuelo, y tal y como yo lo hago ahora.

Gurgaon, 29 de Junio, 2.009

Abuelo Pocholo y amigos de joven

5 comentarios para “Joaquín de Diego Sañudo “Pocholo”; 7 de Junio 1,925 – 18 Junio 2,009”

  1. alex Dice:

    Preciosa foto! Descanse en paz
    Abrazo

  2. Maria Dice:

    Qué preciosa dedicatoria y recuerdo a tu abuelo, donde esté, lo habrá disfrutado. Besos, María

  3. Geni, tu tia Dice:

    Hoy he mirado tu blog sin pensarrlo pero esperando algo……………
    no puedo decirte nada mas que GRACIAS y muchos besos, yo también tengo muchos recuerdos, no sé si podria escribirlos, pero me has emocionado.
    Muchos besos , tu tia Geni
    hija de Pocholo

  4. Bego Dice:

    No puedes hacerme ésto; no puedes hacerme llorar un lunes por la mañana en plena jornada laboral.
    ¡Qué orgulloso tiene que estar tu abuelo Allí Arriba de ésto que has escrito!
    Besos
    Bego

  5. no me habias comentado nada de tu visa, como sigues ahí todo esta ya bien !supongo!.bs Dice:

    !! QUE EMOCIÓN Y CUANTO HE LLORADO POR TU CARTA!! GRACIAS POR TUS PALABRAS CON QUE CARIÑO EXPRESAS TODA UNA VIDA AL LADO DEL ABUELO!!. tU HERMANO Y TU SABEIS EL AMOR TAN GRANDE QUE OS TENIA. GRACIAS CIELO UN BSSSSSSSSSSENOSME MAMÁ

Escribe un comentario