Un palacio y un fuerte: Jodhpur

By joaquin1972

El Rajastan tiene cuatro ciudades que son las arquetipicas en una vista a la India; por cercania a Delhi, son: Jaipur, Jodhpur,Udaipur, y Jaisalmer. Palacios en medio de lagos artificiales, fortalezas en elevados riscos, desiertos aridos, manadas de camellos salvajes, mujeres ataviadas con colores vivos, elefantes para paseos turisticos, bazares llenos de cosas mas o menos atractivas y utiles, y hoteles lujosos son algunas de las agradables sorpresas que esperan al viajero, y que hacen de este destino no solo el favorito de los viajeros que vienen a la India, sino uno de esos viajes imprescindibles en una vida. 

El pasado fin de semana fuimos a Jodhpur, conocida como la “ciudad azul”, pues muchas de las viviendas apinadas en sus caoticos y laberinticos barrios viejos, estan tenidas de este color anil. El origen de esta costumbre no tiene nada que ver con algun motivo romantico, ni prosaico como atraer el vil dinero del turismo, sino que, como casi todo aquí, tiene un origen social – religioso, pues era el modo en el que los Brahmanes (casta superior, religiosos) distinguian sus viviendas del resto de sus conciudadanos inferiores. 

Presidiendo la ciudad esta el fuerte de Mehrangar, realmente una mole impresionante que empezo a construirse hace mas de 500 primaveras, y que hasta los 40 fue la residencia del Maharajá de Jodhpur . El otro edificio simbolico de la ciudad es el Umaid Bhawan Palace, adonde se traslado el Maharajá con los suyos cuando vio que el fuerte se les habia quedado pequeño, incomodo y disfuncional, y que ahora funciona como un hotel manejado por la cadena Taj, si bien un ala del mismo esta cerrado para los miembros de la familia real, aun propietarios de todo el edificio. 

El padre del actual Maharajá decidio construir este palacio, reza la explicación oficial, cuando a finales de los anos 20 hubo una gran hambruna derivada de una “pertinaz sequia” que puso a la población local al borde del colapso. Y asi que el Maharajá (tal y como me lo explicaron, en plan parabola), reunio a sus convecinos y les dijo que tanto habian hecho por el, que se sentia obligado a auxiliarles en su necesidad, y que podia hacer por ellos, y aquellos le respondieron que su hidalguia no les permitia aceptar limosnas, que ellos solo querian poder trabajar honradamente, y el maharajá se tomo unos dias, tras lo que concibio como plan construir un palacio lo suficientemente grandiosos como para ocupar a la población unos cuantos anos, y asegurarles asi unos ingresos durante unos anos. En síntesis: 

  • este tio es el autentico precursor de Obama y sus planes de estimulo. De hecho, es de antes que los de FDR y su New Deal.
  • nadie me logro explicar de donde proceden los ingresos de la Familia Real de Jodhpur y como pudieron financiar esto los 15 anos que duro la construccion, porque tras visitar el palacio, mi conclusión es que aparte de estar todo el dia de safari matando tigres y elefantes, mucho no trabajaba. 

El caso es que se pusieron manos a la obra, y fruto de su tiempo, es una mezcla de clasico con art deco, que era lo que se estilaba eb la epoca. Quiza haya quien opine que es un tanto excesivo u hortera, con su gran cupula central, pero a mi la verdad es que me molo dentro de su punto excesivo. Mármol a punta pala, lamparas de arana por doquier, grandes escalinatas, una pisci cubierta a la que solo les faltaban Cary Grant y Grace Nelly, las suites privadas amuebladas como en las pelis de Hithcock…y lo mejor es que estabamos solos, solitos en el hotel, solo a la manana siguiente vimos a otra pareja desayunando, asi que claro, una gozada, todo el servicio pendiente de nosotros. A este respecto debo de decir que volvimos a meter la bola, una vez mas, de que estabamos de luna de miel, y fuimos recibidos con una nueva lluvia de petalos, el manager dando la enhorabuena, botella de champan y pastel de chocolate con el “Congratulations” (y ya van 4). En fin, salas de billar, el tipico bar colonial con pieles de leopardos y cabezas de ciervos cazados por el intrepido Maharajá, enormes salones de baile, salas de reunion para la Maharani y su sequito femenino, separados de los del Maharajá etc etc. Abrumador. Y los jardines, para que contar, llenos de pavos reales, ardillas, decenas de setos perfectamente cuidados, y el césped apto para jugar al golf o tumbarse a la bartola. O, como diria Quique Setien desde el césped del Camp Nou, daban ganas de pacer (debo recordar el esfuerzo de esto, pues es pre desierto). Y como no, un ejercito de empleados cuidando todos los detalles. 

Como ya nos conocemos el percal de estos hoteles, en donde una cervecita cuesta un ojo de la cara, y una cena decente con vino la cara completa, nos llevamos para la cena una botellita de Reserva de Marques de Villamagna, y un poquito de jamon y salchichón ibericos. Creo que es importante resaltarlo, pues tras 18 meses aquí, algo asi es a-po-te-o-si-co. 

A la manana siguiente fuimos a ver la antigua residencia real, el fuerte del que hablaba al comienzo, y a pesar de que eran las 9,30 ya hacia un calor achicharrante (como mola esta palabra), unos 35 graditos y al alza. Aunque nos ofrecieron subir al fuerte por unas escaleras mecanicas, humildemente decidimos no actuar como sahibs y subir por las “pindias”*** cuestas, cuyas esquinas que dan acceso a las puertas de acceso son en cerrado angulo de 90 grados, para evitar que los elefantes de los ejercitos enemigos pudieran tomar carrerilla y embestir, pues eran los tanques de la epoca (cabe resenar que aun hubo una gran batalla hace menos de 200 anos, cuando el Maharajá de Jaipur ataco al de Jodhpur; esto fue antes de que por aquí llegasen los ingleses a poner orden). 

Los aposentos eran realmente chulos, con las “habléis”, residencias con balcones cuyas ventanas estan totalmente repujadas con formas florales y arabescos, de tal modo que no podia entrar mucho calor, y de paso el personal no veia las caras de las chais del palacio. Mucha exposición con armas, gente tomandose fotos con los canones del fuerte, y hasta una boda, con una pareja que subia sudando la gota gorda, ella de rojo entero, cara tapada por un velo, el vestido de Simbad con espada y todo, y por supuesto las respectivas madres, que esta es una sociedad de mucho orden. Y con la misma, previo paso por la tienda de souvenirs, regresamos al hotel a refrescarnos, ya por entonces por encima de los 45 grados, y de vuelta a nuestra querida Delhi. 

*** “pindias” = en cantabro, empinadas, en cuesta.

PD: en una de las paredes del fuerte vi una especie como de placa metalica con unas manos, y no supieron decirnos de que se trataba. Luego leo en una guia que son las marcas en losmuros de las Maharanis, cuando se arrojaban a las piras con los cuerpos ardientes de sus difuntos maridos los Maharajas. Total.

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