Esta entrada no se refiere a una Visa Oro inagotable, sueño de toda mujer que se precie (ostia, como lo lea Bibiana Aído, me cierra el blog y me atiborra a píldoras del día después, cual aceite de ricino zapaterista contra los discrepadores del Ministerio de la Igualdad y Verdad Absolutas).
Voy a resumir la historia de mi visa / visado de trabajo en la India, espero no ser prolijo (coñazo), ceñirme a lo sustancial, y ser objetivo, para evitar ser tildado de sectario e intolerante.
Otoño del 2007, cuando ya se acuerda mi traslado a la India, entre las decenas de cosas a negociar, en ningún momento se me menciona nada de la visa. Como todavía tengo visado de turismo en vigor, otorgado merced a una carta emitida por mi compañía en la India en mi primer viaje unos meses antes, me planto en Delhi con dos maletas y mil días por delante.
Pasada una semana o así, vengo a comentar que a ver qué pasa, que cuándo me dan el visado definitivo, el de curro, que me quedan 3 semanas de visado. Y me ponen cara rara, que como es que no tengo el de trabajo, que como es que no lo he pedido en Madrid. ¿Será porque no me habeis dicho nada? ¿Será que no me habeis mandado carta con contrato de trabajo para presentar en la Embajada de Madrid? ¿Será porque no soy adivino?
Resultado (glorioso). Joaquín se tuvo que ir a Madrid una semana a tramitarlo (experiencia inolvidable, porque en la Embajada de la India tuve mi primer contacto con la rigurosidad y eficiencia de los procesos y burocracia locales).
Me dan el visado, pero por un año. En el avión de vuelta coincido con un americano que trabaja aquí para la Boeing, y me dice que esa es la norma, que nunca dan visados por más de un año, y luego viene el carrusel de renovaciones.
Enero del 2009. Se acerca la caducidad de mi permiso legal de estancia. Doy el pertiente aviso a RRHH “por si acaso”, ero El Conseguidor (ver blogs iniciales) me dice, con su acosumbrado tono de feriante corrupto, de embauca-Pinochos, que no me preocupe, que tutti controlatto, y que noventa minuti en el Bernabeu son molto longo. Y así, a finales de mes, me manda a su mano derecha, Harsh, para que me acompañe a la oficina pertinente, que es algo así como el Reichstag en Julio del 45, lleno de mugre, y de funcionarios indolentes, metiéndose el dedito por el oido, a la búsqueda de cerumen, inclasificables insectos voladores, y miles de carpetas inclasificadas. Y ordenadores ochenteros. Sobre éso tengo la impresión de haber escrito en su día, de hecho.
Me llevan adonde el gerifalte de turno, a quien previamente han engrasado (según deduzco del enrevesado lenguaje de El Conseguidor), y no tengo más que sonreír, y me extienden la visa
1 – a mano en el pasaporte
2 – por tres meses
así que vuelvo a la oficina y se lo comento, que sólo por tres meses…..y que no me agobie, que es un trámite previo, que en Mayo (pues caduca el 18 de Mayo) se renueve sin problema.
Espero aprecieis la “Lógica de la Renovación Retroalimentada”. En vez de hacer una visa inicial de 3 años, por ejemplo, ya llevo 3 visas.
Así que en los viajes que he hecho al extranjero, a países considerados serios, tipo USA, Singapur, GB, o incluso España, pues imaginaros cuando han visto ese churro de visa, vamos, que en Washington casi no salgo (no hubiera caído la breva), como contraste con la salida o vuelta al Indira Gandhi International Airport, que no les ha chocado lo más mínimo. Digo yo que será norma. Así que, acercándose el período, ya peligrosamente, de la (nueva y van tres) caducidad, y aunque me planteo hacerlo yo mismo con boli y un tampón de Estoy con Toi o de Feber, voy a El Conseguidor.
Mesié, que va tocando, que quedan 10 días. No problem, no problem. Y sigue.
Mesié, nueve días. Que todo controlado, mira, es que con la elecciones, han estado muy liados, pero que la aprobación llegará a tiempo, y si no, te la hacen a posteriori.
A posteriori. No doy crédito. Básicamente, ser un ilegal en la India.
Así que le pillo por banda y manda a Harsh otra vez al Reichstag rajastani. Y vuelve diciendo que otros dos o tres días. Mañana me quedan 5 días de residencia aqui. Porque ya he dicho bien clarito que si el Lunes por la mañana no tengo el visado, el que escribe y suscribe se planta en el primer vuelo destino Europa, y no os creais que se han inmutado, para qué, si no se llega a tiempo, pues tarde, y si no, en la próxima vida, total…..
Así que, mientras me debato entre el cuarto visado o ser ilegal, ni espero ni desespero. A ver si al menos esta es la última vez que tengo que pasar por ésto (iluso yo…)