Generalmente, se suele asimilar a la India como una colonia exclusivamente británica, y si bien acabaron siendo la potencia predominante, no fueron ni los primeros europeos en llegar…ni los últimos. Antes, y después que ellos, estuvieron los portugueses (ver blog de hace casi un año sobre Goa) y los franceses mantuvieron su colonia en Pondichery hasta hace 50 años, aproximadamente. El nombre luego ha sido llevado al inglés (Pondicherry) y se hace cada vez más frecuente el indianizado Puducherry.
Con ánimo de conservar su idiosincrasia, esta ciudad ha sido otorgada el status de Estado de la Unión, de tal modo que debe de ser el más pequeño, y cae sobre la costa del Golfo de Bengala, Océano Índico, totalmente rodeado por el estado de Tamil Nadu.
Aprovechando el puente del Día de la República, nos fuimos al Sur, huyendo del frío, la polución y el ruido de Delhi, y tras un vuelo de dos horas y medio, aterrizamos en el aeropuerto de Madrás (ahora Chennai), donde la luz, la humedad y el calor eran tropicales y agradecidos. Nos esperaba un conductor, por cierto, excelente, prudente y sonriente (queda claro que no era de Delhi), que nos llevó durante otras dos horas a nuestro destino. Cabe decir que los tamiles son una de las etnias más distinguidas de la India, con un lenguaje, caligrafía e idiosincrasia que nada tienen que ver con el hindi. Además, son mucho más morenitos y de rasgos algo más agraciados – de hecho, hasta se ve alguna chica que tiene un pase.
La carretera es de las mejores que he visto en la India, sin baches, buen firme, ni animales ni indios atravesados por el medio, la gente conduciendo de un modo mucho más cercano a nuestro concepto de educación vial. A los lados de la carretera, en un paisaje netamente tropical, y casi diría que paradisíaco, miles de palmeras nos saludaban al pasar, arrozales sin fin, vallados con sus animales pastando apaciblemente…coincidimos en que se trataba de una zona bastante más avanzada que otras del norte de la India con las que estamos somos más familiares.
Al llegar a la ciudad, a la que accedimos directamente por su paseo marítimo, y tras buscar durante un par de horas alojamiento (pecando de gallo, no reservé), fuimos a dar un paseo al lado del mar, con un tiempo espectacular, y la gente viendo el atardecer, vendiendo helados o molinitos de viento, o simplemente paseando. Ya buscando dónde cenar, nos metimos por las calles de su centro histórico, pequeño, pero relativamente bien conservado, con las calles aún llamadas “rue”, los policías con su kepis rojo, las antiguas casas coloniales, algunas de las cuáles daba pena ver cómo se están echando a perder, las aceras preparadas para esa costumbre sudeuropea del “paseo”, y las escuelas francesas (dicho lo cuál, ni Cristo habla francés, salvo alguna persona mayor, y los camareros, que te dicen Bon Soir y cuando les respondes, se quedan entrecortados, pues no saben más).
El día siguiente lo dedicamos a ir a la playa, y aparte de abrasarme (as usual), nos dio pena ver cómo la gente tiene cero educación medio ambiental. Playas vírgenes, abiertas al mar, pero llenas de basura, pues la gente pasa de recoger nada; eso sí, fue entrañable ver a casi toda la gente local bañarse, a dos o tres metro de la orilla, con unos chalecos salvavidas sacados del Titanic. Creo que ya, anteriormente, comenté que el conocimiento medio de la natación debe de ser muy bajo en esta nación. En fin, tras el par de horas de playa, y con el apetito abierto, esperaba pescado a la plancha y calamares, auténticos manjares para el que escribe.
El tercer y último día lo dedicamos a ver las ruinas de Mamallapuram, ya cercanas a Chennai (o Madrás), y que la verdad están muy bien – es un conjunto de varias tallas en las rocas, templos, “rathas” (modelos de templos), y la Penitencia de Arjona, o pedazo de mural esculpido a cincelazo limpio en una roca enorme. La verdad es que quienes hicieron esto (tamiles, claro) hace 1,500 años eran unos genios con las tallas.
Y ya de noche nos tomamos el vuelo de vuelta a Delhi, donde pasé una excelente noche en medio de sudor y fiebre, y es que aquí también se coge uno enfriamientos, constipados y catarros……
Delhi, 27 de Enero del 2009



















