Os agradezco mucho a todos los que os habeis acordado de mi trigesimo sexto cumpleanos. No sabeis la alegria al oir vuestras voces, ver vuestros mensajes, o leer vuestros correos. Quiero compartir con vosotros la cronología de este dia tan especial. Si este blog tiene su razon de ser en vosotros, esta entrada os la dedico especialmente.
Medianoche del Viernes 7 al Sabado 8 de Noviembre – mi cumpleanos me pilla a mitad del documental Fahrenheit 9/11, como ‘homenaje’ a la salida de George Bush de la Casa Blanca. Por supuesto, Lauren se ha quedado frita antes de llegar a los 5 minutos de proyeccion.
07.40 am: me despierta Anisha, la asistenta, que ya llega tarde, y tuerce el morro cuando le enseno la pila de ropa que hay para planchar. Se que no te gusta planchar, cari, pero es lo que hay. Una hora y tres camisas después (apreciareis su velocidad), se va, despierto a Lauren y llega el momento clave en todo cumpleanos.
08.45 am: regalos. Aparte de alguita cosa util que necesitaba (como un neceser, y uno se pregunta que cuando te regalan neceseres, corbatas y esas cosas, es que ya estas haciendote mayor), Lauren me da el que probablemente sea el mejor regalo que me hayan hecho en mi vida, un album de fotos recopilando algunos de los momentos y viajes que hemos compartido desde que estamos juntos.
09.15 am: con nuestras mejores galas deportistas, bajamos al gimnasio, echamos una partidita de Badminton, corremos un rato en la cinta, y un poco de pesas.
10.30 am: nos arreglamos a toda prisa, que viene Rakesh a recogernos, y tenemos que ir de compras, que el Miércoles hacemos una fiesta.
11.45 am: llegada al Spencer’s, supermercado mas decente de Gurgaon. Tras comprar algunas de las cosas para la fiesta, llegamos a la cola para pagar. Delante un retrasado mental (no se le puede llamar otra cosa), lleva un carro lleno de cosas, y cuando le sacan la cuenta, no tiene ni la mitad del dinero para pagar. Se monta un tinglado tremendo, pues la cajera, tras varios minutos de vacilaciones y un mas que previsible bloqueo mental, empieza a preguntar al fulano por las cosas que querria quitar del carro. Antes las protestas de los que estabamos en cola (hasta aquí yo me estaba comportando educadamente), aparecen otros 3 empleados que empiezan a toquetear no se que botones de la caja, evidentemente sin punetera idea de lo que tenian que hacer, y a ver si sonaba la flauta. Aquí ya me harte y tras pegarle un berrido a la cajera, aparecio un ‘store manager’ que acepto nuestra sugerencia de cancelar la cuenta pendiente y cobrarnos a nosotros. Mision cumplida, ya podemos seguir.
12.50 pm: salida hacia casa de Lauren, dejamos las compras y salimos 10 minutos mas tarde para comer.
13.50 pm: tras un mega atasco de los tipicos de Sabado a mediodia en Delhi, llegamos al hotel Shangri La, donde hay un buffet de comida japonesa, y nos atiborramos de sushi, tempura y teppanyaki. La cuenta la paga ella, como va a ocurrir el resto del dia, pues parece que es costumbre en USA (como contrapartida, ella acepta que cuando celebremos el dia del santo invite el de la onomastica). Entre las multiples llamadas que recibo desde Espana, destaco las de Uri y Manolo Camper, que amenazan seriamente con plantarse aquí en 3 semanas. Después de las que hemos liado en Londres y NY, no auguro nada bueno.
15.30 pm: vamos a bajar la comida dando un paseo por los Jardines de Lodi, uno de los pocos sitios en Delhi donde se puede pasear tranquilo, sin ruido, limpio…vamos, que da gusto. Me remito a uno de mis primeros blogs.
16.45 pm: camino de casa,decidimos ir al cine, asi que vamos a un centro comercial donde ponen la ultima peli de James Bond, donde parece ya una mezcla de Rambo y de McGyver, accion por accion, poca o nula credibilidad, y trama debil. Pero claro, si uno lo ve en un cine en la India, pues hasta una peli ramplona tiene su aquel. Describire mi primera experiencia en un cine indio diciendo que, al menos al que yo fui, es espectacular: una sala enorme, una pantalla curvada gigantesca y que proyectaba casi en 3D, un sonido impecable, las butacas, comodisimas, reclinables…. Y eso que fuimos con entrada normal, que por lo visto hay unas VIP que tienen hasta camarero. Bien, el caso es que empieza la peli, durante la misma, la gente no se corta un pelo a la hora de usar el movil, ya sea activa o pasivamente, para hablar o mandar mensajes. Ademas, la gente tiende a comentar las diferentes escenas, y no solo entre ellos, sino con un tono de voz lo suficientemente potente como para que lo escuche quien este siete filas mas atrás. Y por supuesto, la gran mayoria de los espectadores, bien provistos de palomitas,refrescos, chocolatinas y bandejas de Nachos y salsas. Pero lo mejor es, cuando a la mitad exacta de la película, se encienden las luces y proyectan un cartel con una foto del bar del cine con el rotulo “Intermisión”. Aquellos intermedios que se hacian en las proyecciones de antano siguen aquí vigentes, y en ellas, la gente (diria que entre el setenta y el ochenta por ciento del publico) sale echando virutas a por mas comida, y claro, como en diez minutos no pueden servir a todos, al acabar el descanso hay un chorreo de gente que entra tarde con su merienda, y va sorteando a quienes estamos sentados viendo la peli (o hablando por el movil, según el caso) .
20.45 pm: llegamos a casa, y ante la desesperación de Rakesh, que últimamente esta viviendo como un Maraja, le pedimos que espere un rato que vamos a salir. Llamamos para reservar, y fiel a mi costumbre, doy un nombre falso por si al final nos rajamos.
21.45 pm: llegamos a “Tonino”, uno de los restaurantes italianos mas aceptables de Delhi, y nos encontramos con unos amigos: Alp (nombre veridico, turco) y su mujer Anita (chilena y bastante mona, por cierto). Nos sentamos a nuestra mesa, y el camarero, algo torpe el chaval, al poner los cubiertos y platos, le pega un manotazo a la botella de vino, que aterriza sobre un vaso, lo parte y salen catapultados cientos de cristalitos. A Dios gracias la botella estaba cerrada y no nos ha duchado en vino.
00.15 am: ya de regreso a casa, retomo el documental de la noche anterior, por supuesto Lauren no aguanta ni dos minutos, y pienso en la suerte de tener tanta gente que me aprecia y se ha acordado de mi, por telefono, mail o sms, y que me ha felicitado, a pesar de la distancia. Me acuesto a las dos de la manana.
07.45 am: amanezco. Tengo que esperar casi otras tres horas hasta que la senorita despierte.
10.45 am: bajamos a la cancha de badminton, que esta vacia. A la media hora la dejamos tras haber jugado un rato, y haber tenido un incidente con un mongolico de vecino al que no le estampe la raqueta en la cabeza de milagro, por maleducado, listo y falton. Vamos al gimnasio, que esta tambien vacio, y mientras nos quitamos las chaquetas, se cuela en la cinta de correr otra enterada. Yo, que ya venia caliente, le digo con la mejor de mis sonrisas, que vamos a usar la cinta, y me dice que ella solo la va a usar 20 minutos, a lo que la respondo a bocajarro que yo solo voy a correr 15 minutos, y ahí ya Lauren me cogio de la mano y me saco antes de que le mordiera la oreja a alguien.
Mediodia: duchados y serenados (yo me cabree un huevo, pero ella tampoco estaba contenta), vamos a comprar unos muebles para su terraza, en una ‘exposicion al aire libre’ (no encuentro otro modo de describir un puestucho callejero lleno de moscas y polvo) que esta al lado de mi oficina. Según se llega a uno de estos puestos, tiende a venir a atenderte, solícitamente, un morenito, delgadito, y generalmente con bigote y grandes orejas. El problema es que no tienen ni idea de ingles y tienen que llamar a otro companero que al menos si sabe diez o doce palabras. Y entonces para que leches vienen, joder, a ver si es que nosotros ahora vamos a parecer de los alrededores de Delhi. Bien, tras perder casi una hora entre tenderete y tenderete, vemos que cerca de la acera, pero en la calzada, hace rato que un fulano esta despatarrado en el suelo, al lado de su bici. Bien, nada que llame poderosamente en este pais. Ni siquiera nos sorprendio el hecho de que tuviera la cara tapada, pues podia ser para protegerse del riguroso sol de Otono. Lo que si nos mosqueo fue que habia un pollo que le estaba despojando de sus zapatos y de algunas bolsas que colgaban de la bici. Y el sujeto pasivo no se inmutaba. En fin, que no es descabellado pensar que estuviera muerto, pero no lo quiero ni pensar. El caso es que al rato alguien debio de encapricharse tambien con la bici, que desaparecio. (por cierto, alf inal si compramos los sillones y ‘sofases’)
14,30 pm: volvemos a casa y toca brunch a la española: pan con tomate, queso, ensalada y tortilla de patatas. Como cualquier Domingo en la Plaza de Olavide. Y ademas, con Rioja. Lauren me informa de que el proximo fin de semana quiere invitar a unos amigos de su oficina a comer con nosotros, asi que ya me veo pelando patatas como un recluta el proximo Domingo per la mattina. He sido lento, tenia que haber negociado una ensalada de pasta, o algo asi, mas rapido y limpio.
16,30 pm: tras comer y adecentar el salon, Lauren se da a otra costumbre espanola que parece se le da bien : la siesta. Asi que me pongo a ver como reconfiguro mi ordenador, que me han devuelto preparado.
17.15 pm: como convenido, Rakesh me recoge y me acerco a casa de Elena, a la que hace casi dos meses que no veo y que anda un poco descabalada últimamente. Asi que estamos de charleta un rato, con un vino blanco australiano, y al rato me paso por casa de Lauren, y toca repaso de verbos en español. Creo que conjugar ‘conducir’ es demasiado complicado para este fin de semana, pero aun asi se lo intento explicar y casi sin darnos cuenta, la promesa de un nuevo Lunes empieza a asomar por la ventana, y asi acaba la cronología del fin de semana.