Archivo de Agosto 2008

Incomprensible Marketing Masala

Agosto 30, 2008

El otro día en el avión me dan un ejemplar de The Economist, y venía el típico encarte con la oferta descuento para suscribirse. Como la verdad la cobertura de los asuntos (importantes) mundiales aquí no es excelente, decidí entrar en la web e informarme con más profundidad, y vi que, además del lógico descuento, si además uno tiene la tarjeta de fidelización de Jet Airways (la compañía aérea que utilizo aquí), te daban 3,000 millas de regalo.

Hago doble click, y la oferta se amplía. Por un año, 3,000 millas, pero por dos…. 5,000 millas. ¿he leído bien? Sí, por dos años, y contra el criterio lógico, no premian con millas adicionales, para fidelizar, sino que te penalizan, Y lo mejor es que, si al acabar el primer año, renuevas, te dan 3,000 millas. O sea, que es mejor ir de año en año que apuntarse por dos o tres. Incomprensible el Marketing Masala, pero cierto . . .

Bangkok y el efecto Sarko

Agosto 30, 2008

En la India, el día 15 de Agosto es también festivo, pero lo que celebran es el Día de la Independencia (aunque uno piensa en más de una ocasión que quien realmente lo deberían de celebrar serían los ingleses, pero bueno), y como este año ha caído en Viernes, pues era una excusa perfecta para tomar también el Lunes libre e irse de viaje. Fuera de la India, claro (los expertos aquí recomiendan salir cada 2-3 meses de aquí), y como a L. le habían regalado un pasaje para Bangkok, huelga decir el poco margen de maniobra que había en la decisión, y más aún cuando ella nunca había estado previamente en un país asiático* ( para mí el Subcontinente viene a ser como el Sexto Continente u otro planeta del Sistema Solar).

Así que enrolados un Viernes matianal en un vuelo de la Thai, y tras casi 4 horas de vuelo, y es que las distancias en Asia son enoooooooooooormes, aterrizamos en Bangkok, y claro, cuando uno sale del desaguisado continuo que es Delhi, esa enorme turmix de caos, desorganización, porrquería, animales sueltos, y ruido, pues es difícil no sentirse gratamente sorprendido, y a gusto en cualquier lugar. Pero es que, en los dos años que han pasado desde la vez anterior que estuve en la capi de Tailandia, las cosas han avanzado lo que en un país occidental tomaría una o dos décadas, sintetizando, y simbolizando, junto a China, Malasia, por supuesto Corea, Singapur y otros el brutal y arrollador despertar del Continente que va a dominar el mundo a partir de la próxima década, tomando el relevo de Occidente tras más de dos mil años de Eurocentrismo (mirad los mapa mundis, tiene bemoles que el Continente más pequeño esté, literalmente en el centro de la Tierra, aunque bien pensado, también dice mucho del espíritu de sacrificio y superación de nuestros antepasados europeos).

Sigo. Como decía, nada más aterrizar, la Terminal ya habla del viaje en el tiempo experimentado en las citadas 4 horas escasas de vuelo. Un edificio que recuerda a un dragón, unos techos y unos pasillos que hacen palidecer a la T4, pasar el control de pasaportes en menos de dos minutos, y llegar a la cinta y…las maletas ya estaban allí. O sea, ni 15 minutos (Barajas ya puede aprender), tras lo cuál salimos a por un taxi y hacia la ciudad. Las infraestructuras de acceso a la misma pues…qué os voy a contar, es como comparar las de Carriedo (mi pueblo de origen) con las de Los Angeles, cuando uno aterriza de India. Autopistas amplias, lisas, sin animales ni peña cruzando, ni un puñetero claxon, la gente en sus carriles, y todo ésto llegando a una mega ciudad con un skyline más que incipiente y desde luego interesante. Y con esas llegamos al hotel y tuvimos le primer contacto serio con los tailandeses, y claro, otro contraste. Gente educada, sonriente, amable, con un tono de voz suave……

La primera noche fue de contacto, tras descubrir que en el restaurante japonés del hotel podías comer sin límite por 12 euros al cambio (y era bastante bueno, no sólo makis y sashimis), nos fuimos a una fiesta Ballantine´s, que es el modo mejor de empezar un Viernes noche. Nos encontramos en la puerta con Jeff, un americano de Arizona que lleva 10 años alli y es el Director de Marketing en Tailandia, y nos enseñó el tinglado, que en nada desmerecía los que mi camarada Nano monta en España – de entrada, la gente era moderna, (mucho gafapasta), súpermoderna, guapísima, gente joven, la música con DJ´s…. era un poco como una imagen estereotipada de una disco de Tokyo. En medio del local, un ring de boxeo dedicado al espéctaculo, centrado en el deporte nacional : el kick boxing. Tras el correspondiente show de patadas y puñetazos, todo amañado, claro, salieron a la cabina una pareja de DJ´s de Japón bastante entregados a la causa, y entre ritmos, modernitos, luces y copas, y tras ir a alguna otra discoteca de las que no habrá nunca en Delhi, la noche avanzó y dimos por cerrado el primer día (videos de la fiesta en Youtube, Chavaluco en la India).

Nos llamó mucho la atención, entre los múltiples turistas (la mayoría españoles, por cierto, con el característico mal gusto, peor saber estar, nula educación y cero conocimiento de idiomas de la mayoría de nuestros compatriotas), que había un número enorme de parejas en donde “ella” le sacaba un buen trecho a “él”, y de aquí decidimos bautizarlo como el “Efecto Sarko”, que parece haber puesto de moda lo que antes ya habían practicado Napoleón, Picasso y Mick Jagger, y que desde luego, a los que apenas pasamos el metro setenta, nos llena de orgullo. Así que aunque sólo sea por la mera reivindicación, ¡ aúpa Sarkozy!

El resto de los días los dedicamos a disfrutar de la ciudad, sus templos, su río, su comida, la amabilidad de la gente, sudar la humedad, hacer deporte, visitar el Japo del hotel otras 5 veces, ser sorprendidos por un monzón en la calle, inflarnos a pescado, comprar bobadas en los mercados a 4 perras e incluso cenarme un solomillo (cosa rara en mí) Pero sobre todo, a descansar y relajarnos en un sitio civilizado, coño, que el Martes a las 7 de la mañana volvíamos a la rutina, a la oficina, al jaleo y la desorganización. Pero bueno, ni tan mal, que también tiene su aquél, como por ejemplo, volver a ir al Este, que en 5 días vuelo a Honk Kong…..

* no puedo sino recomendar enormemente a quienes no hayan viajado a Asia a que lo dejen todo y vayan a cualquier país cuyos habitantes tengan los ojos rasgados. Es una experiencia fascinante.

La auténtica boda india

Agosto 25, 2008

Ocurrió la semana pasada – un compañero de la oficina me invitó a la boda de su hermana (bueno, a mí y a toda la oficina), y allá que fui a experimentar un ambiente sumamente distinto a las bodas occidentales. Por así decir, más informal, o bueno, mejor dicho, más bien nada formal. Creo que de hecho yo era el tío más elegante, y eso que iba con chaqueta pero sin corbata – el resto iban tipo los chunguitos de sport.

De llegada al evento, adelantamos a la caravana que conducía al novio, algo así como una carroza de los Carnavales de Tenerife, rodeado de una charanga de San Fermín, y por supuesto, ocupando un par de carriles de las por otra parte, siempre colapsadas calles de esta ciudad. Y menos mal que fuimos con tiempo, nos avisaron, “ojo con el tráfico, que hoy es un día propicio para las bodas y la ciudad va a estar llena de ellas” (nota: era Miércoles)

Llegados al evento, quedó claro que éramos una de las estrellas del mismo, no sé si más por ser los únicos extranjeros, o por ser los únicos medio vestidos (yo, como quedó dicho, con americana, y Lauren con sari, para no desentonar con el personal femenino). Dirigimos nuestros pasos al recinto nupcial (o también podría decir ferial), en cuya puerta aguardaban los padres y hermanos de los contrayentes, ellas de sari, ellos de Sandokán el día de su primera comunión, muy amables todos, y tras el cumplido saludo nos hayamos en medio de una explanada abierta, con un calor sofocante, y en los lados de este enorme rectángulo, tenderetes donde se decenas de camareros y pinches cocinan, y sirven bebidas, eso sí, no alcohólicas (cuestión religiosa y de imagen pública). Así que hay andábamos sudando la gota gorda a coca colas, cuando se oye un tremendo jolgorio, y el novio llega con su cortejo (el familiar y el de la charanga, éstos, de pago), y tras unos 15 minutos de música y baile en la puerta del recinto, entre el novio y se dirige a una especie de podio tipo el de los Reyes Magos en Sepu en Navidad, no lo digo por las dimensiones (que también), sino por el cortinaje decorativo.

Tras esperar unos 15 minutos sentado, bajo los flashes de las fotos, con una profesionalidad digna de cualquier ex en Salsa Rosa, los timbales y las trompetas anuncian la llegada de la novia, y aquí ésto me recordó a las viejas pelis de los romanos, con Elizabeth Taylor de Cleopatra en una litera cargada por sus esclavos (en este caso, sus hermanos y primos), que la depositan al pie del plató, y comienza la ceremonia, con intercambio de colares, hermanos haciéndoles aspavientos, lluvis de confettis, y luego vuelta al jardín, a una especie de tenderete donde un “cura” medio en pelotas y tripero atiende las plegarias de la novia mientras el novio se dedicaba a confraternizar.  Y no vimos más de la ceremonia, pues teníamos que hacer, y aquéllo quedaba largo, y además es tarde y me caigo de sueñ, pero parte de lo relatado está esperando a que lo veais en Youtube…

Un chavaluco en la India  / la auténtica boda india

http://es.youtube.com/results?search_query=un%20chavaluco%20en%20la%20india&uploaded=d

Gloria Olímpica

Agosto 14, 2008

En estos días olímpicos, la política quita el foco de lo importante. Bien, sé que los bombazos en la China musulmana son asunto de gravedad, no menor que el control riguroso y la represión (no tan) camuflada que se está ejerciendo desde las autoridades chinas sobre cualquier atisbo de expresión libre sobre su sistema político. Tampoco hay que desdeñar la importancia de la cuasi guerra civil que se vive en las calles de Jammu y Cachemira (norte de la India), y tras la que se esconden Pakistán, el ISI,  Al Qaeda y USA.  Más importante aún, que en la Copa Asia de cricket la India no consigue ganar a ese super poder llamado Sri Lanka (yo prefiero sefuir diciendo Ceilán).

No. Lo realmente importante es la Gloria Olímpica. Por fin, hemos ganado una medalla de oro, largamente merecida. Tras 104 años de historia olímpica moderna, con la cosecha nada despreciable de unas 10 medallas aproximadamente, los indios ya por fin tenemos un campeón olímpico, un oro, un número uno, ni más ni menos que en la modalidad de tiro, que es donde somos potencia. Dado que aproximadamente la mitad de nuestro equipo olímpico forma parte del Ejército ( lo que debe de ser un porcentaje similar para la población, habida cuenta del número de uniformes que se ven cotidianamente), y que todos éstos van al tiro, ésto era una fruta madura que debía de caer, tarde o temprano, y vaya que si ha caído.  Tras la decepción del día anterior (en donde nuestro representante en tiro a 10 metros quedó el 42 de 47 participantes, pero el hijoputa con hambre no se ha debido de quedar en su vida, a juzgar por su barriga, debe de ser sargento chusquero y no debe de perdonar un masala), y la eliminación en semis de otro oficial que fue plata en Atenas (la única medalla de nuestra superpotencia hace 4 años), ha venido la redención.

Sin entrar a valorar la proeza, pues sin duda lo es, de nuestro héroe de 25 años, con cara de buena gente y gafitas (no me acuerdo del nombre), hay que entrar a analizar el seguimiento en la prensa del evento:

- Dia 1: Portadón en la prensa. Aclamación nacional. Cobertura brutal. Descubrimiento de esta persona a la que antes ni puñetero caso. O sea, como en España.

- Día 2: Se profundiza en la biografía del personaje. Se entrevista y glorifica a sus padres. Las diversas administraciones públicas, estatales y autonómicas, compiten por ser quien más dinero de al campeón, Los periódicos ponen a parir a estas administraciones, que previamente no han dedicado un duro a cultivar deportistas. O sea, también como en España. También se preguntan los editoriales hasta dónde podría llegar el deporte indio si hubiera una adecuada infraestructura deportiva – no hay que olvidar que para ellos la China es un espejo y un complejo – , aunque me permitireis que no diga mi opinión al respecto….

- Día 3: Nuestro protagonista abandona las noticias de información general, y pasa al suplemento (diario y obligatorio en cualquier periódico que quiera prosperar aquí) de Crónica Social. Foto en portada junto con declaraciones. “No entra en mis planes inmediatos casarme” – debajo, foto de la madre, con sari, moño y punto rojo en el entrecejo, quien declara, solemne, que ya anda buscando mujer para su hijo, que esta medalla sin duda le va a hacer escalar puestos en el escalafón, y que ya va siendo hora, monín, de que te cases, que por muy campeón olímpico que seas, aquí y ahora lo importante sigue siendo casarse vestido de Príncipe de Zamunda.

ATASCO BAJO EL MONZÓN

Agosto 6, 2008

De modo general, en cualquier lugar del planeta, cuando llueve, el tráfico pasa a ser (aún más) caótico. Y en particular, todo el mundo que ha estado en la India alguna vez, sabe que la circulación aquí es infernal. Bueno, pues cuando ambas se juntan, uno experimenta una de las sensaciones más frustrantes, enloquecedoras y desesperantes que ha padecido.

Por partes: se llama “monzón” a las intensas lluvias que llegan a la costa Suroeste de la India desde mediados de Mayo, y que van subiendo hacia el Norte del país, desapareciendo a principios de Septiembre, y que constituyen una fuente imprescindible de riqueza para el país, pues sin esta agua veraniegas hay riesgos severos de falta de agua para la agricultura, es decir, (más) pobreza y hambre para millones de personas. Por supuesto, la intensidad y cadencia de los monzones varía dentro de este extenso país, y eso se refleja en los paisajes: tropicales, selváticos y húmedos más al Sur (Kerala, Goa), donde las lluvias llegan en Mayo y con trombas continuas de agua; y más secos a medida que el comienzo de los monzones se retrasa debido al avance de éstos hacia Delhi y el Rajastán (donde empiezan casi en Julio, y la mayor cantidad de agua ya se ha ido vertiendo por el camino).

En mi experiencia en Delhi, esto de los monzones es un poco exagerado, al menos por ahora. Y lo digo con la autoridad del que ha visto “de toda la vida” caer en Santander chuzos de punta pero de verdad. No conozco de primera mano cómo llueve en el Sur del país, pero aquí las tormentas (cuyo nombre en inglés, “showers” o duchas, me parece chulísimo y muy descriptivo) se asemejan mucho a las trombas de verano en el Norte de España – de repente todo se pone negro, empieza a ulular el aire, el viento arrastra polvo, papeles y hojas, y de repente, con o sin aparato eléctrico, empiezan a caer unas gotas gordas como percebes (de los de antes), y durante minutos no se ve mucho más allá de unos metros. Pero generalmente estas tormentas no duran mucho más allá de 20 a 30 minutos, tras lo cuál suele escampar por la vía rápida, sale el sol, y arriba con la humedad para sudar y sufrir bien.

Claro, el paisaje resultante suele ser desolador, pero no tanto por la intensidad o densidad del agua caída, que no me han resultado en ningún caso inédita o especialmente significativas, sino por la pobreza de las infraestructuras. Al no existir alcantarillas, se forman auténticas pozas de agua, ayudado por los incontables baches o socavones (pero de los de verdad, no de los que a veces hay en España) que tienden al infinito pues nadie los va a reparar. Además, el asfaltado aquí no se puede llamar asimismo “firme”, pues es más bien irregular, trapezoidal y sinuoso. Descontando que las calles o carreteras carecen de drenaje alguno, los factores anteriores generan unas concentraciones de mini embalses dignos de verse, sobre todo desde un coche, pues si uno es viandante (la escala más baja), ciclista (otro paria) o motociclista (algo mejor, pero sujeto pasivo en igual medida que los anteriores) , aparte de calarse con el agua, tiene muchas papeletas para 1) que al pasar un coche sobre un charco cercano se genere una ola tipo Gran Kajuna que te envuelve como a un surfero, previo a ser engullido por ella; 2) ante el continuo dribbling de los vehículos, uno (o varios) de éstos se te eche encima y acabes tirándote a lo Greg Louganis en el fango.

Lo anterior sería hasta previsible en Delhi, y tampoco de mayor asombro una vez que se ha pasado el shock inicial de 3 ó 4 días. Pero la parte de la ciudad por la que me muevo, la parte Sur, está enterita de obras, levantadita como si hubieran llegado los alanos, que vamos, me río yo de las quejas sobre Gallardón hace un año, Madrid era la Gloria Bendita y sus operarios los Arcángeles Celestiales. Las obras de un monorraíl , cuya finalización se prevé para el 2.010, añaden un elemento de caos adicional que es difícil de describir: embudos de tráfico, baches ciclópeos, chicanes de ángulo inverosímil, desvíos imposibles, intersecciones colapsadas….una especie de Grand Prix de Montecarlo trufado con el barro de Glanstonbury y un cierto toque “masala”, que genera trayectos de hasta 3 horas cuando normalmente deberían de ser de 30 minutos. Y todo ello, todo ello….orquestado con cientos, miles de conductores que frenética y compulsivamente vuelcan sus frustraciones sobre esa cosita llamada “claxon” , de modo que no cejan de oprimirlo con saña y obcecación, como si de ello dependiera, realmente, la solución del tráfico, la llegada del Segundo Mesías, o la Paz Mundial. Lo realmente positivo es comprobar que la teoría del “horror vacui”, del horror al vacío es cierta. Los coches se lanzan de modo tan agresivo a conquistar los escasos centímetros de avance, y (todo hay que decirlo), con tal grado de destreza y precisión, que literalmente no queda un palmo entre los vehículos, hasta tal punto que incluso los vehículos de dos ruedas quedan aprisionados en medio de este jaleo. Pero lo peor no es el tiempo perdido, ni los nervios desaforados, ni la cara de gilipuertas que se le queda a uno tras tener pegada a tu ventanilla la cara de otro gilipuertas, ni siquiera el dolor de trasero cuando uno ya no sabe en qué posición sentarse.

Lo peor es el puñetero golpeteo de las gotas de agua contra los cristales, como la tortura famosa del gota a gota, que quizá perfeccionaron en China, pero debió de nacer aquí. Advertidos quedais, cuando en la India sospecheis riesgo de lluvia, evitad el coche, o bueno, mejor, meteos en un atasco con unas cervezas y…enjoy the ride !!!

Por supuesto, vídeo acreditativo en Youtube, bajo “Un chavaluco en la India”