¿En la vida estamos abocados a un determinado final del que no podemos sustraernos? ¿Cada acción, por pequeña que sea, nos cambia de dirección constantemente? ¿Hasta qué punto el azar corrige nuestra dirección, azota nuestros deseos y azora nuestra vida inesperadamente?¿Es la vida como un libro de “Elige tu propia aventura” que leíamos de pequeños?
En el principio, fue la Hepatitis A justo al final de la carrera, que trastocó todos los planes previstos de hacer la mili justo la semana siguiente de hacer el último examen, pues me dieron la baja, y me fui a Santander, y eché CV´s a anuncios, y pude haber empezado a trabajar allí, pero la misma víspera me llamaron de FEM y decidí apostar por un futuro laboral en Madrid, y a los meses me reclamaron del servicio militar para hacer otros 6 meses, y al año y medio de trabajar allí se cumplió un ciclo y pedí reincorporación al Ejército, y tuve tiempo de un Otoño sabático y glorioso en Santander, y me dieron el reemplazo de Diciembre, y para obtener más días de licencia mandaba CV´s a todo lo que veía, y me llamaron un día de una tal Unilever, y empecé a hacer las entrevistas, y sin mayor esperanza de entrar, ni otra ilusión que la de triscarme un buen verano, sorprendentemente me cogieron, y aunque hubo quien me pudo hacer cambiar de opinión, acepté la oferta y a los 2 años conocí a Pilar, y al poco surgió ir a vivir a Barcelona, y al año y medio tocaba elegir y volví a Madrid, a la competencia, y no fue agradable, pero hubo que hacerlo, pues era la mejor oferta de entre las que manejaba, y entré en una gran compañía, y lo disfruté en lo profesional, y en lo personal se nos acabó la gasolina, y me compré el apartamento y volví a lo anterior, y al poco a mi empresa la compraron, y por estar en la marca que estaba sí me entrevistaron, y a pesar de que no fue la mejor entrevista de mi vida, me cogieron, y a pesar de que tenia en la mesa otra buena, muy buena opción, aposté por quien apostó por mí y agradezco a quien me aconsejó entonces, e hice lo que tuve que hacer, y tuve una gran visibilidad, y dejé muy claro cómo, y dónde, quería mi futuro, y hasta fui a por él sin fortuna, pero seguí a lo mío, y un buen día me preguntaron si me iría a la India, y respondí que por qué no, y tras varios meses de tira y afloja me di cuenta de que hay que salir, y siempre se puede regresar si las cosas no salen bien, y mientras tanto me iba despidiendo de España y las amistades, y me fui de viaje a China, y conocí a un grupo de personas geniales, y me hablaron de Smallworld.com, y en Portugal Marta me enseñó cómo usarlo para conocer gente en el extranjero, y tenía que encontrar una invitación para ser parte de la red, y Víctor, a quien conocí en China, me dio una, y contacté con un tal Christophe que vivía en Delhi y parece que montaba “get together” de vez en cuando, y ya hablaremos cuando vengas, y ya aquí me dio el teléfono de Anthony (quien me ayudó con la casa y a conocer a gente), y por viajes y trabajo ya me llevó tiempo conocer a Christophe, y por viajes y trabajo ya me llevó tiempo volver a quedar con él, y hubo un mail a mediados o finales de Mayo, a ver si nos vemos, y entonces organizó una cena un Sábado por la noche y yo estaba convocado, y no conocía a nadie de los “habituales”, y estaba cansadísimo de la noche anterior, pero al final decidí ir, y aunque al principio la cosa no prometía mucho, e iba a ser otra noche más, no lo fue, pues no sé si producto de todas y cada una de las cosas relatadas, a lo largo de 12 años, y de otras muchísimas que se me olvidan o que no merece la pena escribir, o a pesar de ellas, o independientemente de todas ellas, o es que simplemente de trata del juego de la vida, de la mía y de la de cientos de personas que pueden modificar nuestra conducta de modo análogo al efecto que una mariposa en Tailandia puede producir en una ciclón en América, pero al fin y al cabo qué más da, porque quién me hubiera dicho a mí hace 12 años, jodido como estaba de la Hepatitis, que en lo que iba a ser otra noche más en Delhi, en medio de una reunión de gente mayoritariamente francesa a quien no conocía, iba a aparecer, tarde y sonriendo, y sin tampoco conocer a nadie, Lauren. Y aquí sin saberlo yo entonces, se cerraba otro libro del tipo “Elige tu propia aventura” y comienza otro nuevo que está por escribir.
- Amparo, ¿te arrepientes de algo en tu vida?
- De absolutamente nada. En mi vida he cometido muchos errores, he hecho cosas que, si volviera atrás, no repetiría. Pero arrepentirme de algo, nunca, pues todo lo que hoy soy es producto de lo bueno y malo que he hecho en mi vida.
Amparo Muñoz, ex Miss Universo, hace unos años, en una entrevista, hablando de su pasada adicción a ciertas drogas duras.
Las denuncias de desapariciones de niños aumentan casi cada día. (Foto: Ajay Prasad)