La verdad es que había perdido la afición por el fútbol, pero como ésto no es que sea Broadway, pues la Eurocopa brinda la oportunidad de cenar haciendo algo distinto. Y ya viendo los partidos, tanto de Espaaaaaaaaaaaaaaaaaña, como de otros equipos, pues me he acordado de pasados mundiales y eurocopas, y por tanto, en una nota autobiográfica, (por si alguien quiere dejar de leer) me dispongo a recordarlos, y así como mi amigo Geluco se lo monta de euforias, pues yo voy de nostalgias, que para eso es mi blog.
El primer recuerdo es de Argentina 78, pero la verdad es que no me acuerdo del fútbol en sí, pero sí recuerdo un programa en blanco y negro de Joaquín Prat y una mascota que era un polluelo negro con media cáscara blanca partida en la cabeza (lo que hoy sería políticamente incorrecto, o incorrecta)
Lo siguiente, cómo no, el Mundial del 82, esa serie de Naranjito, ese comienzo con el corazón latiendo y el penalti que va a decidir el Mundial , ver a España hacer el canelo ante Yugoslavia, y estar en unas colonias en Málaga y, por primera vez en mi vida, ver gitanos. También recuerdo la final con Sandro Pertini y los italianos ganando.
Quién se puede olvidar del 84, esa clasificación previa con el 12-1 a Malta (Bonello dixit: ¿once a mí, ni lo sueñen?), esa fase final en Francia, esa semi contra Dinamarca con ese malísimo killer, fumador empedernido además, llamado Preben Elkjaer Larssen, ese desgraciado gol de Platini en la final….Y lo que más recuerdo es que a un compañero mio de clase, Raúl Sampedro Castro, su padre le prometió que si aprobaba todas, se iban a París, y no recuerdo si el hijo cumplió el pacto, sospecho que no, pero el padre sí, y mientras jugaban en París la final, y ellos en la grada, yo, con alguna nota hasta decente, pues muerto de la envidia viéndolo en el salón de casa.
Y así llegamos al 86, y ver el gol fantasma de Míchel a Brasil, y los 5 a Dinamarca en Querétaro, con Butragueño imitando (sólo que con unos años de antelación), a mi amigo Jose Luís, y ya nos vinimos arriba, y vino Bélgica, e injustamente (inicio de la saga) nos fuimos a casa como en Rocroi, con mucha pena y poca gloria.
La Eurocopa del 88 me pilla en el verano de segundo de BUP, con polo de Lacoste, zapatos cartujanos, Vespino en la puerta de las discos de moda, y viendo un partido, no sé cuál, de Italia, en el que debutaba un tal Paolo Maldini, de nuestra edad, año más o menos, y Nacho Moreno y yo con un ojo a la pantalla y otra a las chicas con camisetas de U2 y hombreras. Ver en directo en el Corte Inglés un asombroso gol de Van Basten a Rusia, que un tal Dassaev aún anda buscando, y que los físicos aún deben de estar estudiando qué fórmula matemática permitió ese prodigio.
El Mundial del 90, en Italia, me pilla “estudiando” la Selectividad, y salir de la biblioteca al bar de enfrente a ver cómo lo que entonces se llamaba Yugoslavia nos mandó para casa porque Míchel decidió no dar la cara, y ver partidos en un bareto atestado de gente sudando y gritando y animano, y a la salida de otro partido Fer, Fausto y yo nos pusimos a botar encima de un coche con varios guiris alucinados, y es que, al final y al cabo, éramos hooligans, o parecido.
Y de la Eurocopa del 92 sólo recuerdo que la ganó una Dinamarca invitada de última hora, pero ya de paso recordar una inauguración de los JJOO de Barcelona estando en los toros en la Feria de Santiago con una peña que se quedó corta de gente y larga de Gin Kas, y la noche en que yo no tuve la culpa de ser Peñalver, pero que Gus conoció a Alicia, y hasta ahora están, y con dos niñas preciosas, y qué bien siguen en Miami, y qué alegría me dio visitarles en el 2001 y hablar con ellos de cuando en cuando, y cómo sigue siendo quien mejor me maneja, y ello a pesar de la distancia.
Enlazando con Gus, el Mundial del 94 nos pilló en Sanfermines, y unos enfermeras de la Uni de Navarra, y no encontrar la calle Monasterio de Fitero, o de Frutero, pues bien pesaban las boinas tomateras a las 10 de la mañana, y nos volvimos para Santander a ver cómo ganábamos a Italia, porque éramos un equipazo, coño, y nos quedamos con la mesa puesta, la nariz rota, la ilusión en el cajón, y Rosetti pidiéndole explicaciones a Dios en Antena 3. Y Gelo y yo salimos de noche, y en la Embajada nos dio por ir de italianos y aún no sé cómo seguimos intactos.
La Eurocopa del 96 era en Inglaterra, y puso de moda una tirita en el tabique nasal para respirar mejor, y así puestos veíamos los partidos, hasta que en Wembley Manjarín decidió, sólo ante Seaman, que para qué meter un gol, mejor ir a penalties, y que el gran Hierro fallase y otra vez nos quedamos en cuartos. Y era tarde de verano, y Gelo y yo nos dimos a Miami Vice, que nunca defraudaba, como ya entonces la leyenda de la Selección amenazaba cara a futuro.
Del 98 me quedo con el final, un equipazo francés que destroza a Brasil, y brindar con mi Director de Ventas, yo recién empezado a trabajar, y pensar que por qué Francia, que nunca había ganado casi nada hasta entonces, era capaz, y nosotros no. Y por qué un equipo de Africa nos ganaba y por qué Zubi tuvo que cantar. Pero al menos los amigos de siempre nos sentábamos en los bares a hablar de nuestro recién comenzado periplo profesional, y ya había quién hablaba de planes de futuro, de bodas, de casas que habían visto.
Llegado el 2000, año emblemático, y por qué no gastar nuestros sueldos en ir a Holanda, y allá que nos fuimos Fausto, Alex Maguregui, Fofó, Pitu, mi germano Alex y yo, y vaya fin de semana en Amsterdam, no encontrar casa, un ruso que nos quería estafar aunque Fausto tiró de repertorio legislativo, y yo de agenda, y una holandesa que había conocido meses antes en Argentina nos dejó su (acojonante) apartamento , y Pitu paseando su perro al amanecer, y un ambientazo, y a por las eslovenas con mejor estilo y juego de equipo que nuestros futbolistas, y Alex Maguregui que casi se nos ahoga en un canal por tropezar en mal adoquín, y Fausto que Pitu y Alex con él a la puta rue, y un tren lleno de aficionados cantando a nuestro son, lo que salió en el periódico al día siguiente, así como una foto que nos hicieron a la puerta del estadio, y que he perdido, y que ya me jode, y ver a gente conocida en el estadio, y al poco nos volvimos todos para casa, equipo y amigos, y fue inolvidable, y al mes se casó Fausto, y su despedida también lo fue, en Casa Parrondo y en Snobissimo con pareos y bermudas.
Quién se olvida del “robo” del 2002 contra Corea, y Camacho imitando a un linier pero con Rexona abandonado, y como jugábamos al amanecer, pues Jesús el Buen Chaval, El Guardaspaldas y Marcelo nos fuimos, tras cerrar Snobi, a amanecer viendo el partido al Santuario de Donoso Cortés. Y tras ser eliminados ya no recuerdo si fuimos al Diamante o adónde, pero qué más da.
En el 2004, y ya me va quedando largo, la Eurocopa fue en Portugal, y como quien de ésto habla no creía en mucho o en nada, casi ni la seguí, y me dediqué a salir por ahí con Alex Maguregui en su flamante mega descapotable a distraernos, que ambos lo necesitábamos, por motivos que ambos sabemos, y entre mejores amigos queda la palabra dada, sin nada que añadir. Y aunque no venga a cuento, como sí me viene a la cabeza salir de fiesta con Nicole y Haydee, que habían venido de NY, una magnífica noche de primavera de Madrid, pero claro, por mucho que yo acelerase en Serrano, él siempre llegaba (como siempre) primero, pues su coche era más alemán y mejor y más rápido.
Del 2006 me quedo con ver los partidos en el chill de Geluco, con Txarro y camisetas de gafapastas, porque ya llegábamos tarde al Santander Festival, y no era plan de perderse a Asian Dub Foundation, Infadels, o a Pablo Prince haciendo el pino o al Joker con su bastón de Gandalf. Y como nada esperábamos, pues a la fiesta en la Playa de Rostrío nos dimos, y joder cómo lo pasamos, y no sé si fue ese el año en que Tate subió ensu A8 y la poli le dejó hasta arriba pensando que era Revilluca, o fue el anterior, pero como fue un descojono, y al poco se lo cargó en siniestro total, pues que al menos quede, si no a beneficio de inventario, a beneficio de anecdotario. Y al poco Gelo conoció a Paloma, aunque casi al tiempo que Nachuco, y de aquello me enteré estando en Casteldefells, y cómo y con quién.
Y hasta ahora el 08 trae un partido de Francia animando a los Bleu con Anthony y Thomas, porque hay que saber ser noble, y otro partido viendo a España con L.P. en el Shangri La, y no creo que pasemos de cuartos, pero quién sabe. Pero ya veremos qué pasa, y seguro que a partir de esta Eurocopa me acuerdo de muchas más cosas, pero ya veremos si quiero, o puedo, o procede, escribirlas.