Tras varias semanas con el blog abandonado, tengo la gran satisfacción de escribir un Miércoles a las nueve y diez de la noche, absoluta oscuridad fuera, a 34 grados dentro de casa. Y fuera una bolsa flotona y calma de aire caliente. Y todo se lo debo al memo de mi casero que está algo pasota últimamente, y cuando le he hecho saber (via RRHH) que el aire acondicionado no hay Dios que lo arranque, se ha hecho el loco, que es lo que me voy a hacer con el pao de Mayo hasta que el aire funcione; de momento, sobrevivo como un personaje colonial de novela de Graham Greene, a base de enormes ventiladores de techo y de vez en cuando una cervecita helada a mano.
Muchos sabreis, y si no por este medio lo sabreis, que estuve de paso en España unos días, aprovechando 4 días de reuniones en una isla de la compañía relativamente cerca de Marsella (sobre éso algún día debería de escribir pues es una Convención anual a medio camino entre Supervivientes y Sanfermines), tanto en Madrid como en Santander. Pido disculpas a aquéllos a quienes no avisé, prometo en la próxima tanda daros prioridad, aún mayores disculpas a quien cancelé la cita (Melu, la fuerza mayor no exime en este caso de cumplir la palabra dada) y agradezco a aquéllos que hicieron un hueco para verme , aunque fuera breve. La verdad es que ha sido fabuloso. He venido con algún kilo de más, cierto, pero al fin y al cabo la felicidad y los buenos recuerdos en algún sitio se deben de almacenar. No voy a enumerar aquí a toda la gente queridísima con quien estuve y los excelentes recuerdos que guardo de estos días.
La vuelta tocaba el Domingo pasado, dos de la tarde hora madrileña, en el primer fin de semana primaveral, casi veraniego, según la gente me cuenta. Por cierto, que esa mañana fue la Maratón, que pasó por la casa de Guzmán the Good Man, con Antonio Tonetti como participante por tercer año seguido – enhorabuena y un abrazo, lo de la media Maratón sigue en pie.
Como no puede haber situación completamente perfecta en la vida, cuando estábamos embarcando hacia Londres, British anuncia que el vuelo se retrasa dos horas debido a “motivos técnicos” (lo que sabeis que en el transporte aéreo sirve lo mismo para subsanar una avería de un motor, que para encubrir la resaca de un piloto). Como ya parecía evidente que la conexión hacia Delhi la perdía, como así fue, me fui como un señor a la sala VIP de la T4 a ver cómo Alonso sufría el mismo tipo de problemas, y de paso enterarme a ver si me quedaba en Madrid una noche más (plan soberbio), dormía en Londres (plan guapo) o enlazaba en algún otro vuelo, pues BA ya no tiene más tarde, hacia Delhi ( plan a todas luces indeseado, pero que no pude abortar). Así que me meten en un vuelo que despega a las 20,45 hora de Londres, compañía Jet Airways, nacionalidad india.
Confieso que al principio no me hizo nada de gracias, pues “uno” (o sea, mi empresa) paga British y le meten en Jet, y pues digo yo que si quisiera volar con Jet ya lo habría pedido, pero como ya sabeís, los ingleses son únicos en darte por saco y encima hacerte sentir culpable: en resumen, que en Heathrow me dicen que no tengo otra opción que montar en ese vuelo y point ball. Y ahora reconoceréque bendita la hora, pues de aparte de salir más tarde, y por tanto, ser mejor para dormir volando hacia el Este (cuyo jet lag a mí se ma da fatal), la clase preferente le da mil vueltas en servicio, espacio, y “comfort” (hay que recuperar el vocabulario setentero) a cualquier aerolínea europea, por no decir americana. Y como es algo justo de reconocer, y además mi breve experiencia con compañías aéreas asiáticas es recomendable, aquí lo pongo por si aprovecha a alguien. En medio de este cambio de vuelos etc conocí a un par de españoles mochileros hacia la India, éso sí, nada guarrillos ni titiriteros, “gente sana chavales”, que diría uno que me sé, ella de Suances (o Swanseas), y que luego, como veremos ahora, cobrarían protagonismo.
Llegada a I.G.I. Airport. Parece el nombre de un impuesto, pero es el Indira Gandhi International Airport. Sí, el del caos en las salidas. Pues hablemos de las llegadas.
Con el cambio de compañía, y como ya me imaginaba…me perdieron las maletas. Lo que más me revienta es que dentro tengo un montón de comida, y algo de bebida, que espero llegue intacto y en condiciones, por mi salud física y mental. De cualquier modo, me hacen el pertinente modo, en el mostrador A, y me dicen que vaya al mostrador B para que me lo sellen, tras lo cuál debo regresar al mostrador A, entregar ese papel, e irme a casa. – inciso: tras unos meses aquí, lo que me sorprende es que no hayan metido un mostrador C de Charlie e incluso D de Delta, para generar más empleo – Bien, el caso es que allá que voy con mi bolsa de mano, y entrego “el parte” a los dos oficiales, o lo que sean, porque iban de blanco ferrolano . Total, que me preguntan que qué llevo en la bolsa, y uno, que es honesto y tras diez días en Europa, incauto, responde la verdad… mis dos portátiles, algo de ropa, un par de libros y unas tabletas de Nestlé.
Pues resulta que no puedo meter 2 portátiles en el país y que no, y que no y que no…..claro, salvo que pague “tasas”. Y hacerles ver que uno es mío y el otro el del trabajo era como imposible, elevado al cubo. Así que llamé a RRHH para que hablaran con ellos y la solución, inaudita, que me dan en la empresa, es que deje el portátil de trabajo allí, que ya se arreglarán. Vamos, que el portátil “desaparece” con toda su información, y qué más da. Visto el percal, hago una última intentona, y es llamar los dos mochileros antes nombrados, y delante de los agentes, les “regalo” un portátil. Pues surtió efecto, ya que los guardia me dijeron que ahora “everthing is ok, 3 people and 2 computers, no problem, you are very smart”. Ya casi, casi, ni me sorprende……
En fin, que de vuelta aquí, tres días más tarde, las maletas aún no han llegado, aunque me acaban de llegar, si bien me acaban de llamar para decirme que me las traen ahora a casa. Y como no me lo creo, pues ya me sé lo que significa “ahora” me voy a meter en la cama. A sudar la gota gorda mientras soluciono lo del aire acondicionado…..
PD a mi vuelta, he visto con alborozo que han empezado a llenar la pisicna. Y digo empezado, porque tras tres días el tema no avanza y no pasa de unos 10 cms de altura. Eso sí, en tres días ya está la lámina de agua llena de una sobrecapa de polvillo desértico, un par de bolsas de plástico y un número indeterminado de hojas de árboles indeterminados. He preguntado en la Comunidad de Vecinos cuándo va a estar llena, y me han dicho que mañana. ¡ Ja ! No me lo creo……




