Archivo de Abril 2008

Retorno…al horno

Abril 30, 2008

Tras varias semanas con el blog abandonado, tengo la gran satisfacción de escribir un Miércoles a las nueve y diez de la noche, absoluta oscuridad fuera, a 34 grados dentro de casa. Y fuera una bolsa flotona y calma de aire caliente. Y todo se lo debo al memo de mi casero que está algo pasota últimamente, y cuando le he hecho saber (via RRHH) que el aire acondicionado no hay Dios que lo arranque, se ha hecho el loco, que es lo que me voy a hacer con el pao de Mayo hasta que el aire funcione; de momento, sobrevivo como un personaje colonial de novela de Graham Greene, a base de enormes ventiladores de techo y de vez en cuando una cervecita helada a mano.

Muchos sabreis, y si no por este medio lo sabreis, que estuve de paso en España unos días, aprovechando 4 días de reuniones en una isla de la compañía relativamente cerca de Marsella (sobre éso algún día debería de escribir pues es una Convención anual a medio camino entre Supervivientes y Sanfermines), tanto en Madrid como en Santander. Pido disculpas a aquéllos a quienes no avisé, prometo en la próxima tanda daros prioridad, aún mayores disculpas a quien cancelé la cita (Melu, la fuerza mayor no exime en este caso de cumplir la palabra dada) y agradezco a aquéllos que hicieron un hueco para verme , aunque fuera breve. La verdad es que ha sido fabuloso. He venido con algún kilo de más, cierto, pero al fin y al cabo la felicidad y los buenos recuerdos en algún sitio se deben de almacenar. No voy a enumerar aquí a toda la gente queridísima con quien estuve y los excelentes recuerdos que guardo de estos días.

La vuelta tocaba el Domingo pasado, dos de la tarde hora madrileña, en el primer fin de semana primaveral, casi veraniego, según la gente me cuenta. Por cierto, que esa mañana fue la Maratón, que pasó por la casa de Guzmán the Good Man, con Antonio Tonetti como participante por tercer año seguido – enhorabuena y un abrazo, lo de la media Maratón sigue en pie.

Como no puede haber situación completamente perfecta en la vida, cuando estábamos embarcando hacia Londres, British anuncia que el vuelo se retrasa dos horas debido a “motivos técnicos” (lo que sabeis que en el transporte aéreo sirve lo mismo para subsanar una avería de un motor, que para encubrir la resaca de un piloto). Como ya parecía evidente que la conexión hacia Delhi la perdía, como así fue, me fui como un señor a la sala VIP de la T4 a ver cómo Alonso sufría el mismo tipo de problemas, y de paso enterarme a ver si me quedaba en Madrid una noche más (plan soberbio), dormía en Londres (plan guapo) o enlazaba en algún otro vuelo, pues BA ya no tiene más tarde, hacia Delhi ( plan a todas luces indeseado, pero que no pude abortar). Así que me meten en un vuelo que despega a las 20,45 hora de Londres, compañía Jet Airways, nacionalidad india.

Confieso que al principio no me hizo nada de gracias, pues “uno” (o sea, mi empresa) paga British y le meten en Jet, y pues digo yo que si quisiera volar con Jet ya lo habría pedido, pero como ya sabeís, los ingleses son únicos en darte por saco y encima hacerte sentir culpable: en resumen, que en Heathrow me dicen que no tengo otra opción que montar en ese vuelo y point ball. Y ahora reconoceréque bendita la hora, pues de aparte de salir más tarde, y por tanto, ser mejor para dormir volando hacia el Este (cuyo jet lag a mí se ma da fatal), la clase preferente le da mil vueltas en servicio, espacio, y “comfort” (hay que recuperar el vocabulario setentero) a cualquier aerolínea europea, por no decir americana. Y como es algo justo de reconocer, y además mi breve experiencia con compañías aéreas asiáticas es recomendable, aquí lo pongo por si aprovecha a alguien. En medio de este cambio de vuelos etc conocí a un par de españoles mochileros hacia la India, éso sí, nada guarrillos ni titiriteros, “gente sana chavales”, que diría uno que me sé, ella de Suances (o Swanseas), y que luego, como veremos ahora, cobrarían protagonismo.

Llegada a I.G.I. Airport. Parece el nombre de un impuesto, pero es el Indira Gandhi International Airport. Sí, el del caos en las salidas. Pues hablemos de las llegadas.

Con el cambio de compañía, y como ya me imaginaba…me perdieron las maletas. Lo que más me revienta es que dentro tengo un montón de comida, y algo de bebida, que espero llegue intacto y en condiciones, por mi salud física y mental. De cualquier modo, me hacen el pertinente modo, en el mostrador A, y me dicen que vaya al mostrador B para que me lo sellen, tras lo cuál debo regresar al mostrador A, entregar ese papel, e irme a casa. – inciso: tras unos meses aquí, lo que me sorprende es que no hayan metido un mostrador C de Charlie e incluso D de Delta, para generar más empleo – Bien, el caso es que allá que voy con mi bolsa de mano, y entrego “el parte” a los dos oficiales, o lo que sean, porque iban de blanco ferrolano . Total, que me preguntan que qué llevo en la bolsa, y uno, que es honesto y tras diez días en Europa, incauto, responde la verdad… mis dos portátiles, algo de ropa, un par de libros y unas tabletas de Nestlé.

Pues resulta que no puedo meter 2 portátiles en el país y que no, y que no y que no…..claro, salvo que pague “tasas”. Y hacerles ver que uno es mío y el otro el del trabajo era como imposible, elevado al cubo. Así que llamé a RRHH para que hablaran con ellos y la solución, inaudita, que me dan en la empresa, es que deje el portátil de trabajo allí, que ya se arreglarán. Vamos, que el portátil “desaparece” con toda su información, y qué más da. Visto el percal, hago una última intentona, y es llamar los dos mochileros antes nombrados, y delante de los agentes, les “regalo” un portátil. Pues surtió efecto, ya que los guardia me dijeron que ahora “everthing is ok, 3 people and 2 computers, no problem, you are very smart”. Ya casi, casi, ni me sorprende……

En fin, que de vuelta aquí, tres días más tarde, las maletas aún no han llegado, aunque me acaban de llegar, si bien me acaban de llamar para decirme que me las traen ahora a casa. Y como no me lo creo, pues ya me sé lo que significa “ahora” me voy a meter en la cama. A sudar la gota gorda mientras soluciono lo del aire acondicionado…..

PD a mi vuelta, he visto con alborozo que han empezado a llenar la pisicna. Y digo empezado, porque tras tres días el tema no avanza y no pasa de unos 10 cms de altura. Eso sí, en tres días ya está la lámina de agua llena de una sobrecapa de polvillo desértico, un par de bolsas de plástico y un número indeterminado de hojas de árboles indeterminados. He preguntado en la Comunidad de Vecinos cuándo va a estar llena, y me han dicho que mañana. ¡ Ja ! No me lo creo……

Otro articulo en Internet

Abril 14, 2008

De El Confidencial de hoy

¿Acabará el ’sueño indio’ cogiendo polvo?

Historias de Asia India

@Angel Villarino. Nueva Delhi.- – 14/04/2008 06:00h

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En la estantería de mi abuelo cogió polvo durante años un volumen titulado Por qué Argentina será la gran potencia del siglo XX, que mi abuela acabó tirando a la basura por mal traído y obsoleto. Hay quien piensa que los análisis que vaticinan el advenimiento de la superpotencia India podrían correr la misma suerte que aquel librote. Entre ellos, el consejero económico de España en Nueva Delhi, José Antonio Bretones, que sin dejar de animar a los empresarios españoles a estudiar el jugoso mercado indio y a hacer negocios en estas latitudes, se muestra muy escéptico con lo que los propios indios, con una mezcla de orgullo y optimismo, llaman el indian superpower.

Con cinco años de experiencia en India, la sólida argumentación de Bretones encaja casi a la perfección con la que arroja el analista del Financial Times, Edward Luce, en un entretenido ensayo titulado In Spite of the Gods, que ofrece una radiografía del país muy distinta a la que nos tiene acostumbrados la prensa económica anglosajona.

Ambos expertos ven una India veinte o treinta años por detrás de China, destacando que más de la mitad de la población vive aún bajo el umbral de pobreza; y cuestionando las estadísticas y manifestaciones triunfalistas de políticos y empresarios del país.

Bajo del resplandor de las empresas tecnológicas, las excelentes universidades y las gigantescas compañías que salen a comprar al extranjero, hierve una nación castigada por la superpoblación, la pobreza de las aldeas rurales (donde aún viven casi dos tercios de los indios), la corrupción endémica, el absurdo estatalismo de la política económica y una organización social lastrada por creencias medievales y anclada en el sistema de castas.

En un país con 1100 millones de habitantes, recuerda Luce, tan solo 35 millones pagan impuestos. De ellos, 21 pertenecen a un sector público que asusta por sus exagerados niveles de corrupción e inoperancia, una casta más, en la que también se entra para no salir, puesto que es casi imposible despedir o castigar los excesos de un funcionario. El resto de la población vive o sobrevive en una economía informal que deja escenas delirantes en la retina del observador occidental.

Un buen ejemplo es el de los conductores de los bicitaxis de Nueva Delhi. Son más de 500 mil, pero sólo 90 mil cuentan con una licencia municipal. El resto pagan regularmente un soborno a la Policía para poder sacar adelante su negocio. La mayoría duermen en su propio vehículo, o en un polvoriento colchón tirado en algún sucio rincón de la metrópolis.

Parece que las mejoras del apabullante crecimiento económico van calando poco a poco a través de la jerárquica organización social, de suerte que si arriba llueve el dinero, en los estratos intermedios filtra en abundancia y hasta los más pobres llegan sólo algunas gotas, a repartir entre muchos. El goteo supone pequeñas mejorías, pero insuficientes para escalar hacia el ansiado estatus de clase media sobre el que India pretende construir su milagro económico.

El tópico que sí se cumple en el país es el del optimismo desenfrenado. Ninguna de las más de 20 personas de diferentes escalas sociales que he entrevistado en la última semana cree que su vida vaya a empeorar en el futuro. Al revés, todos están convencidos de que llegan buenos tiempos para India, sin excepciones de clase.

En definitiva, la impresión general es que India crece, mucho y en sectores inesperados (como el de la telemática), pero no suficiente como para colmar las aspiraciones de superpotencia que nos venden sus gobernantes. Al menos a medio plazo.

Articulo en la razon – 2

Abril 12, 2008

Os adjunto comentario que he dejado, yo creo que me van a echar de aqui….

Joaquin – 12-04-2008 10:59h
Bueno, yo vivo en la India y…creo que el articulista se queda corto. Salvo excepciones rarisimas, es imposible que nada funciones porque lo tienen metido dentro, quizá por su pasado de sometimiento constante como nación (los ha invadido todo el mundo) y el especial sentido espiritual del pais. El conformismo, la informalidad y la falta de rigor son la norma. Son potencia cuantitativa, porque son muchos, pero no veo que dejen de ser tercer mundo en los próximos 50 años. Eso si, esas historias que se retroalimentan aqui de superpotencia no son sino adormederas nacionalistas para que la inmensa gleba no se rebele, y de paso mantener un país súper heterogéneo unido. Saludos.

Articulo de la Razon

Abril 12, 2008

Os reproduzco un articulo de La Razón de hoy, que es bastante acertado (para mi)

India, o el mito de la ciberpotencia medieval Cambiar el tamaño del texto
El país asiático aspira a convertirse en la nueva potencia económica mundial, pero la realidad no es muy halagüeña

Un móvil de última generación y las cabras, juntos en Nueva Delhi - A. Villarino
Ángel Villarino
Nueva Delhi- Alok vende mierda. Prensa las mojigas de vaca y búfalo, las ata con un cordel de cinco en cinco y las ofrece en un mercado de Paharganj, un céntrico barrio de Nueva Delhi. Los excrementos capitalizan un elevado porcentaje en las estadísticas sobre «energías alternativas» que el Gobierno indio presenta cada año con orgullo ante la Prensa. Millones de personas en todo el país construyen sus chozas, se calientan y cocinan con deposiciones de animales, las almacenan en sus casas, las elevan a bien de consumo.
Pahib programa el software de varias empresas estadounidenses en un barato ordenador Lenovo, fabricado en China, con el que factura suficiente para alimentar a su familia, pagar los plazos de su pequeño coche utilitario y contratar por 200 euros al mes a cinco informáticos graduados en las prestigiosas universidades del país, mejor valoradas por los listados internacionales que las españolas. «La inversión inicial es muy pequeña, pero ya tengo un buen volumen de pedidos. Una empresa más grande me encarga trabajos para Estados Unidos», explica.
Pahib y Alok se conocen, al menos de vista. Nunca han hablado, pero sus negocios se encuentran en la misma calle, a pocos pasos, en una sucia y contaminada avenida donde los excrementos comparten espacio con las computadoras que gestionan las cuentas de algunas multinacionales del planeta, donde los Jaguar adelantan a las vacas y donde decenas de niños harapientos asaltan al viajero suplicando por un billete de cinco rupias (10 céntimos de euro). Es una imagen cotidiana en la India de hoy, un país que aspira orgullosamente a rango de potencia y en el que viven un cuarto de los pobres del planeta, muere un millón de niños cada año por una simple diarrea y cerca de un 90 por ciento de los trabajadores nunca ha tenido un contrato.
Comparaciones odiosas
«El milagro económico indio es un mito hinchado. Se compara con China cuando el país está treinta años por detrás. Los indios han conseguido ser la vanguardia mundial en el sector tecnológico y tienen gigantescas empresas que pujan en el mercado internacional, pero el desarrollo no pasa de ahí, no hay casi transformaciones, no se filtra a otras categorías sociales. Y no parece que pueda cambiar a medio plazo porque es imposible dar trabajo a más de mil millones de personas programando software o atendiendo los call-center en inglés de los países ricos», explica Edward Luce, autor de «In Spite of the Gods», el libro de moda sobre lo que el autor llama «el extraño crecimiento indio».
El desarrollo indio no sólo es extraño, sino completamente inédito. Una agricultura basada en métodos de cultivo medievales sigue siendo la fuente de ingresos principal, mientras el país ha fracasado estrepitosamente en sus esfuerzos por industrializarse (el sector secundario no supera el 19 por ciento) y la mayor parte de la población vive al ritmo de cualquier nación subsahariana. En este subdesarrollo brotan empresas tecnológicas, laboratorios médicos y gigantescos holding capaces de competir con las compañías occidentales, venciendo el pulso día a día con salarios diez veces menores que en Estados Unidos y con una productividad apabullante.
Corrupción en Nueva Delhi
La política económica india es una de las más inoperantes del mundo. «Han heredado algunas de las peores cosas de una sociedad de castas y de la colonización británica», explica José Antonio Bretones, consejero comercial del Gobierno español en Nueva Delhi. La corrupción supera la ficción: algunos diputados venden el contenido de sus interrogaciones parlamentarias por 100 euros, mientras que en torno al 80 por ciento de las ayudas a las regiones pobres acaban en los bolsillos de los funcionarios que las reparten, o de familias que superan con creces el umbral de pobreza.
La India que obvia la Prensa anglosajona es la economía más absurdamente estatalista del mundo, un escudo que protege una casta de funcionarios a los que es imposible despedir aunque nunca acudan a su oficina y cuyos salarios malgastan la mayor parte de los recursos públicos. El síndrome es tan viejo como el primer Estado indio, tiene mas de 20 siglos, y merece un proverbio: «Igual de difícil que saber cuándo un pez está bebiendo es saber cuando un funcionario está robando». En la región más poblada, Uttar Pradesh, donde se tardan cinco horas en cubrir 100 kilómetros por el horrible estado de las carreteras, hay más asesores de infraestructuras que en toda Suiza. «He intentado hablar con alguno de ellos y nunca he podido, simplemente no he conseguido localizar sus oficinas, pero sus nóminas están ahí», explica un constructor norteamericano, que prefiere no ser citado.
Alok y Pahib, el vendedor de excrementos y el programador informático, comparten muchas más cosas de las que creen. Sobre las demás, un sueño, una idea de sí mismos y su nación que algunos extranjeros tildan de arrogancia. «Vamos a ser una enorme potencia este siglo, la potencia del futuro», coinciden.
En el edificio de al lado una mujer da a luz sobre una alfombra donde las pulgas saltan de un lado a otro con alegría.

Nuevo fichaje

Abril 10, 2008

Ya comenté anteriormente que tanto “Miss Elena” como “Bambi” se habían ido; la primera , temporalmente, a un proyecto a Bombay, y el segundo, definitivamente a Calcuta. Vamos, que ya tengo dónde gorronear fines de semana. De hecho, parece que Calcuta es la única ciudad de la India donde la noche es equiparable a la europea (o sea, que no te cierran los sitios a las 10 de la noche, prohíben la entrada a chicos sin pareja femenina etc), será para compensar la misera de algún modo, digo yo.

Ante bajas tan sensibles, no me ha quedado más remedio que reforzar la línea media y acudir al mercado de fichajes, y aquí es donde entra en juego Anita, también australiana (o sea , que entiendo algo así como la mitad de lo que dice). Como contrapartida, da mucho juego, se apunta a un bombardeo y no pone pegas a nada, así que es como un tío, pero en pelirroja y con tetas, o sea que mejor. Resumiré la situación esquemáticamente:

Lo bueno: es una tía divertida

Lo malo: se va a Australia en dos semanas

Lo peor: es compañera de trabajo de “Miss Elena”

El disgusto: “Miss Elena” no me coge el teléfono ni responde mails

Por cierto, ayer fuimos a cenar y de camino, paré en una librería y vi que tenían “Cien Años de Soledad”, así que se lo compré, y mientras pagaba le pregunté al dependiente si era un buen libro. Me responde que sí. Y le pregunto si lo había leído (ésto sobraría en Europa, se daría por entendido, aquí no). Y va el tío y llama a otro dependiente. Vuelta a empezar. Y aunque no me reconocen haberlo leído, sí me dicen que es un muy buen libro, hombre, no un best seller (término literal), pero que sí, que es un autor nuevo de mucho éxito. En fin.

Rebajas en las tasas de importación

Abril 10, 2008

Buenas noticias. El container ha pasado sin problemas el trámite aduanero. Dos comentarios al respecto:

1. no han debido de revisar con mucha profundidad, si no, me habrían cazado el vino y la comida. Los agentes de aduanas también son más bien conformistas (por no decir que indolentes)

2. yo había declarado, voluntariamente, bienes que debían de pagar tasas de unas 2,500 a 2,800 rupias, aproximadamente . Finalmente tengo que pagar 800. Surrealista – la cuarta parte de lo que yo “confieso”. Si alguien encuentra explicación, que por favor me la de…..

Así que me lo traen a casa (junto con mi pasaporte) hoy. Bueno, o éso se supone, porque aquí dar nada por hecho tiene sus riesgos. Sospecho que no será el último comentario sobre este episodio.

PD hoy es Jueves y en una semana estaré saliendo por la puerta de casa con dos maletas rumbo a Europa, no sé si estaré preparado para el choque cultural.

Videos en You Tube

Abril 10, 2008

Algunos de los videos que vaya grabando los colgaré en Youtube, bajo “Un chavaluco en la India”. De momento, ya hay dos…..

http://es.youtube.com/results?search_query=un+chavaluco+en+la+india&search_type=

Mi container, la ballena y vuelva Ud mañana

Abril 8, 2008

Por fin recibo la llamada de mi agente maritimo, mi container está preparado para pasar la inspeción de aduanas. La verdad es que uno, acostumbrado a vivir con lo traído en 3 maletas, se va a sentir como al pobre que sentaban en la mesa en la TV: abrumado por la opulencia. Pues allá que me fui, con el bolsillito bien repleto de rupias, por si acaso…. (de ésto Alex desde México nos puede probablemente escribir un tratado)

La “oficina” de Aduanas consiste básicamente en un edificio cochambroso en medio de una explanada enoooorme llena de containers, insectos, charcos, barro y suciedad en general. Y, como os podeis imaginar, en Castellana esquina Lista. O sea, que me ha llevado 2 horitas llegar hasta allí.

Tras pasar el correspondiente control de puerta, es decir, rellenar un papel por triplicado, todos debidamente sellados, accedo con mi agente al edificio, una mezcla de Ministerio de Albania, edificio gubernamental cubano y hospital de campaña del Vietcong. Un Cristo incontrolado de cientos de personas pululando en medio del estruendo y de la mugre generalizada. Pintura que no ha sido refrescada en decenios, cables salientes, ventanas desencajadas y restos de todo tipo de mierda (en sentido generalizado) por el suelo. Me llevan a un “despacho”, calculé de unos 16 metros cuadrados, con 5 funcionarios (y un solo ordenador, que me recordó sospechosamente el Commodore 64 K), y mira tú por dónde, me tocan 2 funcionariAs, con su sari, su puntito rojo y sus 30 kilos de sobrepeso. Me miran como Silvestre miraba a Piolín, pero en vez de imaginarse un pollo saliendo del horno, deben de ver el símbolo del euro, y pienso yo que, a pesar de haberme dejado barba, sigo siendo claramente un blanquito al que se pueden, por qué no, sacar unos euritos. Hablan en hindi entre ellos, entiendo la palabra “Spain”, sonrío en plan niño bueno (ya sé que se me da como el culo hacerme el majo, pero si mi cara reflejara mi alma, ahora estaría en vuelo sobre el desierto del Rajastán con pies encementados) y me preguntan si hablo hindi. Y sigo hundiéndome en el fango recitando las 4 palabras, contadas, que me sé, esperando que ésto agilice el trámite. Mi agente me pide que salgamos del despacho, así, tal cuál.

Me comenta que si todo lo que está en la declaración es mío, y si hay algo nuevo. Le explico que como he vaciado la casa, todo es mío, y nada nuevo, excepto un aparato de música, regalo de mi amigo Nano, y que me pide valore (gitaneando le digo que 300 Euros), calcula, y…. resulta una tasa de 2,500 rupias, o sea, unos 50 euros. Pues adelante, pago y procedamos. Pero no….mi agente me hace un aparte, y en un sottovoce lateral me pregunta si prefiero pagar éso como tasa, o pagar la mitad “under table”. Y claro, qué voy a decir, que lo que él recomiende, lo que sea más rápido y limpio, pero sin mojarme.

Me conduce a otro cuchitril (no llega a la categoría de otra cosa). En unos 9 metros cuadrados se apiñan un armario lleno de recopilaciones jurídicas fiscales tipo Aranzadi (pero con pinta de haber sido maltratadas por una manada de búfalos), un marco con el emblema del Cuerpo Indio de Aduanas (pero ladeado de mala manera por faltarle uno de los clavos que lo sujeta a la pared), dos mesas de despacho tipo años 60, de ésas de laterales de chapa, como las que había en los coles modernos del postfranquismo, varias pilas de legajos empaquetados con pinta de haber sido abandonados por Lord Mountbatten en el 47, seis ciudadanos , y un sofá que perfectamente encajaría en cualquier descampado de Pitis. Y mi agente me pide que me siente en “éso”, y le espere. Educadamente, me niego. Insiste. Me niego, menos educadamente. Por favor. Pierdo la educación. Levanta a un fulano. No me quedan más huevos que sentarme. Eso sí, en una esquina, y con las manos en las rodillas. Me pide el pasaporte y me deja allí, mientras la pandilla sigue hablando sus cosas y de repente me miran y siguen hablando. Faltaban Francis Montesinos en su taxi, Terele Páez y Almodóvar y McNamara filmando. Me preguntan que si vivo aquí, y tras esquivar las preguntas de aquella manera, reaparece mi agente. Claro, le pregunto si tiene mi pasaporte, a lo que me dice, “of course Sir, this is my job”. Claro, y me salió decirle “I know, and that is my passport”.

Salimos al “parque de containers”. Hay que ver el pallet, me dice. Pues allá que vamos, y tras ser atacado por varios mosquitos, casi atropellado por un par de portapallets que circulan entre los charcos y el polvo a toda centella, llegamos a un container donde, allá al fondo, está mi pallet (se supone, porque está forrado entero de protectores y lo mismo no es lo mío, incluso empiezo a sospechar que lo difícil es que sea lo mío). Saca la lista declarada, y me vuelve a preguntar si todo es mío y s hay algo nuevo, O se cree que tengo Alzheimer, o que voy a cantar así de fácil, o igual está testándome por si las agentes de aduanas me interrogan, así que le repito, simpáticamente lo mismo de antes. OK, follow me, y me mete por un vericueto entre container y pared (habñia que caminar de perfil) en una nave, donde ve a un mozo al que le dice no sé qué en hindi, el otro le responde, mi agente saca un billete (no puedo saber el valor), se lo ofrece, el otro lo rechaza (yo pensando el típico paripé de “esta ronda mía”, “no jodas, hombre” , “que sí , jodé”, “calla, que ya pagas tú otra”). Pues no. El otro pollo se empieza a ir airado, y mi agente detrás agitándole el billete gritándole, y el otro que se borra de allí y mi agente se envaina sus rupias. Y yo allí de pasmarote. Y me falta como compañero de escena , para darle sentido, un Gurruchaga, con Popocho mejor. Me lleva a un aparte, Me pregunta si prefiero pagar 2,800 (los más atentos vereís que ha subido) en plan legal, o 1,500 a lo chungo. Y ya le digo que haga lo que le salga de las narices, pero que sea rápido, fácil y no me abran el pallet. Y me vuelve a preguntar si todo es mío y si hay algo nuevo. Turno de Buñuel para rodar…..

Me saca de la nave por el mismo mierda-pasadizo (se conoce que quería evitar el portalón por donde se fue El Incorruptible) y me dice que cree que no va a haber problema, pues coxonut, me digo yo, y al doblar la esquina , pues aparece la “agente de aduanas”, ballenato “ensaritada”, con más tonelaje que el “Príncipe de Asturias”, punto rojo que incita a pegarle una toba en la frente, y monedero de la Srta Pepis en la mano. Aclaro que esta descripción de tamaña “hijalagranputa” (dicho como Geluco lo diría en las tabernas de la zona vieja de Santander con su Marlboro en la mano, así, con saña, señorío y clase) claramente la he meditado después. Y explicaré por qué en le próximo párrafo, en unos minutos, pues he decidido darme a un platito de jamón ibérico que tengo a mano (algún día debería de hablar de la infraconocida y maltratada gastronomía española en el extranjero, y de cómo es el único vínculo que realmente une a los españoles)

Bien, aparece la cosita y según viene me dice el agente que le deje bien claro que todo es mío y todo usado, imagino que se debe de creer que no retengo las cosas, y allá que nos vamos los tres al container. La Foca se para, lo ve desde fuera, le comenta no sé qué en hindi, en la respuesta oigo, otra vez, “Spain” (por si me he cambiado de nacionalidad en el ínterin, supongo), me mira La Cachalote, me pregunta si todo es mío (prometo que es cierto), y no sé qué le dice al agente, que se da media vuelta, y echa a andar, con el agente detrás. Por señas le pregunto que si “prueba superada”, y por señas me responde que “por los cojones”, o sea, que La Abutarda ha decidido inspeccionar mi palet, abrirlo, La Paquitte de los huevos.

Total, que mientras mi agente la intenta convencer de algo (momento en el que me la jugué a lo Paparazzo con la foto anexa), me doy cuenta de que se inicia otro episodio de los de aquí, de los “time consuming” para nada. Así que finalmente le pregunto al colega cuñales son los siguientes pasos. Y me dice que tengo dos opciones, o quedarme o darle el pasaporte y él me pasa los trámites. Como ya llevo aquí 3 mesecitos y me conozco el percal, le pregunto que cuánto tiempo hay que quedarse, y viendo la respuesta “all day”, me la juego, le doy mi pasaporte e inicio la vuelta a la oficina.

PD: 20 pm. Sin noticias del container y del trámite final, llamo al agente, me dice que “mañana” se pasa el control. Y to me chupo el dedo

PD 2: el único problemilla que puede derivarse de la inspección , básicamente, es que la Ley local restringue la importación de alcohol a 2 botellas, y me traigo 25 de vino. Pero de momento les veo muy centrados en torno a la mountain bike, así que me temo me puedo despedir de ella…..

PD 3: ésto continuará

PD 4: han cambiado el formato de este blog y no sé cómo carallo insertar fotos. Imaginaos a 1,50 cms embutidos en 80 kilos y con un sari blanquiazul tipo Espanyol. Se enviará la foto por mail bajo rigurosa petición.