Archivo de Marzo 2008

ALGUNOS TRUCOS URBANOS PARA LA INDIA

Marzo 30, 2008

Como todo país, la India tiene sus propios usos y costumbres, que hay que respetar . Muchos vienen en las diferentes guías o libros, pero hay otros, más cotidianos, que se aprenden sobre la marcha, algunos de los cuáles paso a enumerar para facilitar la inmersión a eventuales visitantes.

 

  • En las ciudades, mucha gente habla inglés, y entre las capas sociales más avanzadas, el nivel es muy alto, siendo en muchos casos la lengua que usan para comunicarse entre ellos, debido a la existencia de decenas de dialectos. Lo que pasa es que hay que acostumbrarse al acento y a la dicción. Los dos casos más importantes son la imposibilidad de pronunciar la “erre” fuerte y sobre todo la confusión entre la “be” y la “uve doble”. Así, por ejemplo, “we” lo pronuncian “bi”, o no dicen “correct” sino “corect”

 

  • Aunque el sistema decimal está en pleno uso, ala hora de contar no siguen la escala basada en miles y sus múltiplos, sino que tiene sus propias medidas: el “lac” y el “crore”, siendo el primero 100,000 (cinco ceros) y el segundo 10,000,000 (siete), lo que es un jaleo, porque cuando te dicen “un lac” ya sabes que son cien mil, pero cuando te dicen “siete lacs y medio”, ya estás tirando de calculadora. Y esto aplica también a la comita, que no ponen cada tres números, sino cada cinco…..

 

  • Mucho ojo a la hora de abrir las botellas de agua mineral. Están llenas hasta el mismísimo borde, lo que inevitablemente conduce a empaparse la camisa. Este consejo ahorra muchos lamparones.

 

  • En las presentaciones, la gran mayoría de la gente de la mano “blanda”, es decir, inerte y sin fuerza. Yo recomiendo seguir la tendencia y competir en flacidez manual, es más descansado y probablemente más educado que hacer algo de fuerza.

 

  • Podemos pensar en numerosas situaciones donde hay multiplicidad de gente para una misma función. Por ejemplo, el otro día, bajando del avión, conté trece personas, todos con sus petos fluorescentes, al pie de la escalerilla, y cuya única función aparente era dar los buenos días . Las porterías tienen a tres o cuatro personas por turno, y las compañías eléctricas , de gas, telefónica etc mandan a sus agentes por parejas, como la Mafia y la Guardia Civil. La explicación que yo me he hecho es que es un modo de repartir trabajo. Eso sí, todos con sus uniformes, que aquí eso se estila mucho.

 

  • Otra afición nacional son los sellos; no me refiero a la filatelia, sino a estampar todo “para que conste”. Muy importante, la mecánica del Súper. Uno paga en la caja y se lleva sus bolsas con su comprobante, pero justo en la puerta de salida a la calle, hay dos uniformados (me remito al punto anterior) cuya función es pedirte el comprobante y estamparlo . Tendría lógica si comprobasen que el comprobante coincide con el contenido de la bolsa, pero no es así. Teniendo en cuenta que aquí no hay detectores o alarmas de robo como en el Carrefour, mi picaresca latina ya ha pensado la mecánica correspondiente de hurto, que desde luego no pienso ejecutar. Lo gracioso es que plantan en el recibo el mismo sello dos veces, igual es que el primo del Director tiene una empresa de almohadillas de tinta.

 

  • Muchas veces el juego del sello se combina con la mecánica de la cola. Básicamente, aquí el que aguanta una cola es tonto, porque para qué esperar si uno puede entrar antes, ¿no?. El mejor entrenamiento es el de los ascensores; aunque uno esté el primero y antes que nadie, en el mismo momento de abrirse las puertas, el resto de los parroquianos van a adelantarte por el interior y cerrarte para entrar antes, y desde luego sin preocuparse lo más mínimo de evitar la colisión frontal con quienes pretenden salir del elevador. Así que tras ver varias salidas de Fernando Alonso, comparto mi primera pista: hay que usar la estrategia y el físico. Así que ahora soy yo el que se esconde en la parte trasera de la cola, y en cuanto se va a abrir la puerta, y valiendo de la generalmente mayor corpulencia europea, bloqueo la progresión de mis rivales entrando por las bandas. No falla.

 

  • Los aeropuertos tienen su propia mecánica, que es necesario conocer a fondo. Pongamos por ejemplo un vuelo internacional, en donde uno llega con su maleta y su mochila de mano (bolso en el caso de ellas). Una vez que el taxi logra dejarte a menos de 30 metros de la puerta (a menos es imposible en hora punta, salvo que uno vaya en un tanque Merkava abriendo fuego contra el pitote de vehículos y animales), tiene que superar la primera cola , el acceso a la Terminal, donde varios militares, con su traje khaki, su boina y su metralletón te piden el billete (pista 2 – si uno tiene billete electrónico, cosa sumamente innovadora aquí, ay que llevar copia impresa en papel o no entras), tras lo cuál hay que buscar unos scanner donde hay que meter las maletas que se vayan a facturar, para su visionado por Rayos X. Una vez más nos encontramos con señoras que se pretenden colar y varios uniformaditos que intentan ayudarte a colocar o recoger la maleta (suele ser más rápido hacerlo uno mismo). Conseguida la pegatina que certifica que puedes facturar el bulto, crúzate otra vez el aeropuerto hasta los mostradores de facturación, que guardan el mismo orden y concierto que el graderío de las peñas taurinas de San Fermín. Casi más importante que la tarjeta de embarque es colocar una etiqueta identificativa en el equipaje de mano, cuyo objetivo no es localizar al dueño en caso de pérdida, sino franquear un posterior control, como veremos. Superada esta nueva cola, queda la peor. Inmigración. Tranquilamente uno puede estar una hora y media de pie esperando a que le llegue su turno de enseñar el pasaporte, poner carita de bueno, y que, por supuesto, te pongan los sellitos correspondientes. Esta cola hace de embudo, pero desgraciadamente no evita la siguiente fase de lo que parece ser un videojuego cruel: el arco de seguridad, que aquí hace un efecto estético, pues uno lo cruza para que acto seguido un agente pase, pasajero a pasajero, un detector manual, momento en el que alguno ha aprovechado para “rozarme” algo más de la cuenta, o eso sospecho.En esta prueba, es asimismo sustancial llevar el “boarding pass” en la mano, pues el mismo guarda que te pasa el detector (y ocasionalmente te acaricia el culete), con un prodigioso cambio de muñeca, te planta un nuevo sello, esta vez en la tarjeta de embarque, tras lo cuál hay que saltar rápidamente del cajón donde se ha ejecutado este control y recoger la bolsa de la cinta, que previsiblemente estará rodeada de decenas de pasajeros ya tan agotados físicamente como en su paciencia. Y aquí la pista básica a recordar, y juro que es totalmente cierto, es otro sello más, el que estampa un policía dedicado en cuerpo y alma a certificar en la etiqueta identificativa (recordad el momento de la facturación) que la mochila o bolso es inofensiva. Hasta ahora, desde el momento de la llegada al aeropuerto habrán pasado unas 3 horas. Suponiendo, lo que es mucho suponer, que el vuelo salga en hora, queda el momento final. Como en los buenos videojuegos, y en la serie “24”, hasta que no se acaba todo de verdad, uno sabe que le espera otra situación que termina de poner a prueba el temple. El embarque, en donde se puede y debe aplicar lo aprendido en los ascensores, (salvo que uno vaya en Preferente o le de igual entrar el último por no llevar bolsa de mano y no necesitar estibarla en los compartimentos superiores) requiere entregar a la azafata el boarding pass sellado por el guarda de los rayos X y además enseñar a un nuevo guardia el sello que demuestra que la bolsa pasó la prueba antes descrita. Como a estas alturas los sellos ya están semiborrosos, lo importante es que se vea el manchurrón de tinta, siendo indiferente que el tampón sea de Micky Mouse o del Indira Gandhi Airport. Eso sí, sin sello, no se entra en el avión. Ocasionalmente, hacen un control adicional en el finger, meramente cualitativo, o sea, que hay un par de colegas que deciden que tienen que abrirte otra vez la bolsa, y cachearte (sobarte) otra vez. En una de éstas me quitaron las cerillas, aduciendo que no estaban permitidas, lo que me ha hecho dudar de si los rayos X del control de equipajes funcionan o no. Esto de los aeropuertos parece complicado, pero no lo es. Sólo hay que ir con mínimo tres horas de antelación, y paciencia. Tras hacerlo dos ó tres veces, ya salecomo un automatismo.

 

  • Cualquier solicitud o instancia, ya sea oficial o para comprar cualquier cosa, requiere hacerse como mínimo por cuadruplicado. En ocasiones, hay suerte y la trasera del documento tiene un calco (sí, tipo los boletos antiguos de las quinielas), pero en otras, hay que repetir el mismo rollo cinco veces. La mejor pregunta de todas es que hay que rellenar el nombre del padre (o del esposo en el caso de ellas), independientemente de la edad que uno tenga.

 

- Finalmente, el tráfico, el jaleo, el ruido y la gente. Lo más llamativo es la falta de silencio. Es imposible que no haya ruido de fondo en cada momento. Uno se acostumbra, pero es lo que hay. Los claxons de los coches, las múltiples obras, simplemente las miles y miles de personas que hay por todas las calles, músicas imposibles saliendo de las tiendas, perros ladrando…en fin

 

Si has llegado hasta el final, sólo me queda un punto : a pesar de lo anterior, todas estas situaciones se afrontan con el buen espíritu que la gente de aquí transmite, siempre con una sonrisa, y un respeto exquisito. El truco es involucrarse en estas situaciones con educación, mirada cínica y ganas de pasarlo bien. Con sus defectos y virtudes, la India es un país para disfrutar.

Dos bajas sensibles

Marzo 26, 2008

Estos últimos días han traído dos noticias inesperadas y malas.

Bueno, vienen a ser la misma. Y es que mis dos principales puntales aquí, “Miss Elena” y el Bengalí conocido como “Bambi”, dejan Delhi ya mismo. No es que se vayan juntos , sino que “Bambi” se vuelve a Calcuta por “motivos personales”, y uno que es de natural discreto no pregunta más,por si acaso. Y Elena se va a un proyecto de 3 meses mínimo a Bombay (ahora llamado Mumbai), así que toca tirar de agenda. De todos modos la semana que viene la paso casi entera en Dubai y al poco voy a Europa unos días por trabajo, así que pospongo las hostilidades hasta Mayo. Bueno, las de aquí, porque paso una noche en Santander y aquéllo nunca acaba bien.

Así que en breve espero publicar un post titulado “Ultimos fichajes”.

Kerala

Marzo 26, 2008

pobre-iglesia-en-la-jungla.jpg

A pesar de que en la India probablemente haya más católicos que en España (practicantes, seguro), como es lógico, aquí la Semana Santa no es una de las fiestas de referencia, a pesar de que Viernes Santo sí es festivo. Lo que sí se celebra es el “Holi”, que básicamente consiste en que todo el mundo se echa a la calle bien pertrechado de pintura y se dedica a animar la vida del prójimo tornándole monocromo a base de cubazo limpio de colores; una especie de tomatina de Bunyol y chupinazo de Pamplona, patrocinado por Titanlux. Mis amigos europeos más expertos en este país me advirtieron de que la locura es generalizada, pero que alcanza el paroxismo cuando aparece un blanquito desprevenido, pues pasa a ser el objetivo de las masas (se conoce que puntuamos doble) y litros de pintura te van a arruinar la ropa y la piel de los próximos días. Como uno no tiene vocación de zorro en Inglaterra ni de Arco Iris en la India, había que buscar un refugio que no consistiera en estar todo el día en casa: los backwaters de Kerala.

Kerala se encuentra en la punta suroccidental de la India, y es un Estado tropical: calor húmedo asfixiante, vegetación exhuberante, y millones de mosquitos, curiosamente todos al lado mio. Es el Estado con más alto nivel de alfabetización y una de las mayores rentas per cápita de la India, y se ve una diferencia étnica y lingüística clara respecto al norte de la India, aquí son más morenitos, algo más altos, e igualmente amables. Hay un alto nivel de católicos, fruto de la colonización portuguesa, pero también hay muchos musulmanes, de hecho curiosamente estaba leyendo un libro donde explicaba que Kerala es uno de los viveros de Al Qaeda en la India, cosa que me extraña porque con el nivel de indolencia local no me imagino a Bin Laden encargándole a uno de éstos hacer un desaguisado, sentado puede esperar (éso sí, en cuclillas, como se pasa aquí el día la peña en la calle)

El vuelo a Kerala fue en una cía de bajo coste, y así como en Ryanair hacen sorteos de “rasca y gana”, aquí claramente han tomado la delantera. Reparten unos cupones y unos folletos a quien quiera participar en … ¡ la subasta ! No me lo invento, cuando empecé a ver a gente levantando la mano y los micrófonos adjudicando los magníficos premios me pareció sublime. Una mezcla de “Los Bingueros ” y el “Un , Dos , Tres” compitiendo por unas baratijillas dignas de Venca.

Al ser Viernes Santo, las calles estaban tomadas por procesiones cristianas, muy curiosas, pues al frente iba el cura con la cruz (como en todos lados), seguido de los hombres, un camión con unos parroquianos cantando a pulmón vivo los salmos de rigor (con un organillo tipo Casio-tone marcando el ritmo) y detrás las mujeres. En medio de todo ésto, y mientras pasaban a su vez delante de mezquitas que llamaban a la oración de los Viernes, no hacía más que fijarme en un huevo de banderas rojas con la hoz y el martillo, y fotos de la Stma Trinidad Comunista: Marx, Engels y Lenin. Y para nada esporádico, sino que abundaban por todas las calles, y es que se conocen que en este Estado votan comunista. Así que entre los fundamentalistas por un lado, las procesiones por otro y el rollito comunista queda claro el cacao mental que tienen.

Al ser festivo, las carreteras estaban llenas de domingueros en vehiculos varios (en cuanto a su naturaleza, número de ruedas , colorido y capacidad de carga de lugareños), todos compitiendo en ver quién llega antes a la siguiente curva, o le mete el morro antes al precedente, por supuesto logrando hitos como el Tirple Adelantemiento Simultáneo o el Tirabuzón Dos Coches Paralelos en el mismo carril. Como era Viernes Santo, sabía que a pesar de que todo apuntaba hacia una leche en coche, no iba a suceder, pero de verdad que parecía uno de esos anuncios gore de la DGT. El conductor se ganó a pulso el mote de “Correcaminos”, pues no sólo iba a una velocidad de crucero respetable, sino que al acercarse a menos de 20 metros de su predecesor empezaba a tocar el claxon al modo que los macho alfa berrean: “aquí estoy yo”

El día siguiente fue un día entrañable metido en un barquito entre ríos, canales, lagos, palmeras, bochorno y miles de mosquitos que se dieron un buen festín a mi costa.

barco-backwaters.jpg

Eso sí, había un silencio y una tranquilidad que hicieron que el viaje mereciera la pena, por primera vez en semanas mistímpanos han estado por debajo de la barrera del Decibelio 100.

PD hoy en el súper he vsto que ponían todas las cabeceras con enchufes anti mosquito. Claramente ésto quiere decir algo, así que me he aprovisionado bien. El calor empieza a apretar y los hijop… ya rondan mi casa.

M.O.P.U. – Altas inversiones en infraestructuras

Marzo 26, 2008

Semana de moda

Marzo 18, 2008

Acabamos de terminar las Fashion Week de Delhi, que viene a ser algo así como la pasarela Cibeles de Madrid, en la que estamos con Chivas como uno de los patrocinadores. Tengo que decir que, para todos aquellos que pensais que en mi trabajo todo es glamour y oropel, que muy equivocados estais, éste es el ejemplo perfecto de evento aburrido y petardo como él solo.

De entrada , tuve  al junior del equipo metido en el recinto de la organizacion 15 horas al dia, supervisando que todo estaba donde tenia que estar (bueno, en primer lugar, que estaba), que los operarios hacían lo que tenían que hacer y que las cosas tenian un mínimo de flujo (un mínimo basta).

Entre pase y pase, la mayoría de los protagonistas se concentraba en nuestro “lounge” (lo que toda la vida se ha llamado “carpa”), pues de lo que no cuesta, se llena la cesta (de copas gratis), y claro, ahí os imaginais al que escribe rodeado de triunfitos, aspirantes de modelos, alevines de presentadores de MTV y haciendo relaciones públicas. Aquí las modelos tienen la misma cara esquelética de mala ostia de no haber comido decente en años, los modelos  compiten por ver quién tiene el tupé erizado más vertical, y los diseñadores son igual de estrafalarios y mariquitas que en Europa. Para la próxima Fashion Week me voy a disfrazar de colegial británico, con corbata, bermudas y todo. En medio de todo este jaleo desde el Jueves, uno de los días me viene un camarero y me dice que soy muy guapo, así , con dos narices (you are very handsome). La verdad es que no sé qué modalidad de cara de mala leche le puse, mientras le respondía que también soy muy caro (…yes, and very expensive).  Fin .

Los pases de modelos acababan a eso de las 10 de la noche, y fui a una, la que patrocinábamos nosotros. Lo más reseñable fue cuando súbitamente aparecen como modelos, por sorpresa, 2 jugadores de cricket. Aquí el cricket, junto con Bollywood, son fenómenos sin paralelo en Europa hoy, son como dioses mitológicos, me recuerda a las escenas de las fans de los primeros Beatles. Bueno, pues lo que hasta entonces había venido siendo una sesión al uso, con modelitos cimbreándose al ritmo de música moderna y perdonando la vida a los mortales que mirábamos en riguroso silencio, se tornó en el Mercado de la Plaza de la Esperanza cuando traen el pescado a las 5 de la mañana. Un guirigay que ni hubiera aparecido Mick Jagger “himself”, gritos, silbidos, aplausos neuróticos, la gente desquiciada, con chilliditos tipo hamster estreñido. Yo , con perdón de la expresión, no podía parar de descojonarme , fue lo único que mereció la pena del pasecito, que a mí me pareció un rollo total.

Tras el cierre de las pasarelas, había fiesta en la discoteca de moda aquí, el “Fashion Bar”, cómo no. Quitando que me tuve que chivar al gerente de la discoteca de un pequeño incidente con un portero (“no pasará otra vez”, me dijo el corleónico gerente), el ambiente dentro ya era absolutamente MTV. La gente guapa de aquí , la música , el sitio, el concepto VIP, bueno,  es que se cortaba el mongolismo por el aire. Total, que me presentan a una tal “Rachel”, que es una de las modelos que ha participado en el pase, y me pongo a hacerme el majo con ella (los que me conoceis bien sabeis que se ma da fatal ) más que nada porque es parte del trabajo, y la chavala, que la verdad simpática era, pero corta de luces, no sé qué milongas me empieza a contar, y yo me hago el Inocencio y la pregunto, “oye, ¿y tú a qué te dedicas?” Y la respuesta, antológica, suelta una risita así como irónica y me dice con tonito displicente “¿tú que crees?”. Tuve que contenerme de soltarle la misma carcajadita y responder “no sé, ¿prostituta?”, pero me quedé en un “ni idea”.

En definitiva, las fiestas Fashion Week, que la gente me pintaban como poco menos que el evento del año,  mejorables, a ver si en Octubre, que es cuando vuelve ésto, alguno os animais a venir y le pegamos una vuelta.

Ayer estuve en la recepción por San Patricio en la Embaja Irlandesa, pero de ésto hablaré en el próximo blog que tengo que ir a currar……

Ya tengo Skype

Marzo 15, 2008

Esto es como la yenka, paso adelante, paso atrás, pero poco a poco y no precisamente de modo fácil, las cosas van saliendo. Así que ya tengo conexión a Internet desde casa, y por lo tanto, Skype, para aquéllos que ya disfrutais de este inventazo.

Nos llamamos !!!!

PD mi Skype es txiqui1972

UNAS JORNADAS EN EL HIMALAYA Y DOS REVELACIONES

Marzo 12, 2008

Prólogo:

Antes de empezar, y para evitar equívocos con el título, no hablaré del Nepal, ni de los tibetanos, sino de la parte india del Himalaya, o al menos donde yo estuve, que propiamente dicho son más bien sus estribaciones.

Desarrollo:

El departamento de Marketing, junto con compañeros de las diferentes partes de las areas de ventas en que tenemos dividido al país, nos juntamos un par de días para repasar los planes en marcha y futuros (de esto no voy a hablar para no cortarme las venas), y posteriormente nos fuimos juntos a hacer “team building” a “Himalayas”, como dicen aquí.

Así que tras 10 horas de reunión, picar algo (yo más bien poco) y organizar el desplazamiento a la estación de tren, y después del preceptivo atascazo de entrada en la ciudad, llegamos a Nizzamuddin, que es como se llama la Atocha de aquí. Bueno, la Atocha, aquí las estaciones de tren están ancladas en el tiempo – en primer lugar, no les han dado una capa de pintura desde que las construyeron, seguiré recordando a los innumerables perros vagabundos que deambulan por andenes, carriles, pasillos, o directamente, duermen atravesados en cualquier parte. Los altavoces, mientras tanto, con una musiquita de entrada atroz, no dejan de atronar constantemente los tímpanos de los que esperamos en los andenes a que llegue nuestro tren (sin demasiado retraso). Por supuesto, cualquier esquina o hueco es aprovechado por famlias enteras para tumbarse a dormir, esperar o descansar. Recomiendo venir bien “aseado” de casa, pues ir al baño es toda una experiencia, en la que uno, como Platón, da gracias a los cielos por haber nacido varón y no mujer, y desde luego no es mejor esperar a subir al tren, donde hay dos tipos de aseo: a la europea, y a la turca, ambos unidos por la falta de lejía en las últimas semanas.

Subimos al tren, que era de bancos abatibles a literas. Logré hacerme paso entre la gente con sus cajas y maletas a lo Antonio de Molina (sí, de éstas cuadradas, amaderadas, que se cerraban con esos tipos de broches cubiertos a su vez por una hebilla), y tras apagar uno de los múltiples ventiladores tipo Solac atornillados al techo, hice la inspección previa de las sábanas y mantas. Dado su aspecto sospechoso, me preparé para una noche de insomnio…..

Tras aproximadamente 4 horas y media de viaje, llegamos a la estación de Haridwar, una ciudad santa para los hindúes, de un rango casi asimilable al de Benarés. La ciudad, cruzada por el Ganges, está llena de estatuas dedicadas a deidades hindúes, centros de meditación, y por supuesto, unas gradas sobre el río donde miles de peregrinos y devotos se purifican. También hay un número enorme de chozas y chabolas, no sé si ocupadas por visitantes temporales o por residentes, pero en cualquier caso, llama poderosamente la atención que en un centro espiritual haya tanta miseria.

En Haridwar tomamos un autobús TATA hacia nuestro destino final en Shivpuri, a aproximadamente una hora. El autobús me hizo añorar los Setra Seida que tenían en mi colegio hace ya unos 30 años, pues era una auténtica TArTAna vieja, cochambrosa y descuidada. Y en este vehículo afrontamos el camino ascendente, por una carretera estrecha y al borde de caídas libres de cientos de metros, confiando en la indudable pericia de los conductores locales (no cabe otra). Llegamos al campamento inicial al amanecer, y tras una breve y necesaria cabezada sobre una tabla de madera, con un frío que pelaba, se iniciaron las actividades de equipo, haciendo amiguitos entre el equipo comercial, y desayunando (ellos) alubias envueltas en roti (pan tipo pizza) y salsas varias. A media tarde, y ya con un calor sofocante atizando la falta de sueño, ducha y descanso, nos montamos en la TArTAna para ir al campamento principal, situado sobre las arenas blancas y finísimas que crean la orilla del Ganges, que aquí tiene una anchura y aspecto similares a los del Sella en verano, si bien hay que notar que su caudal actual, hasta el deshielo, debe de ser de aproximadamente el 30%. De verdad que el contraste entre la arena caribeña y el color verde esmeralda del agua era precioso, y reforzaba la magia de estar tan cerca del nacimiento de uno de los ríos legendarios del Planeta. A las espaldas del campamento, una montaña y un bosque, donde ahora tocaba hacer el mono en actividades varias tipo pasar un puente colgante hecho de cuerdas y similares, que por supuesto, y gracias a mi vértigo,  vi como espectador. Acabamos esa noche con un fuego y unas copas y a buscar la comodidad de la tienda de campaña (lo de la comodidad no lo digo de coña, tenia su camita).

A la mañana siguiente,  y tras mear en el bosque (claramente lo de las letrinas escarbadas ya lo dejé atrás con la etapa boy scout) iniciamos el plan estrella: rafting. Claro, yo me lo imaginaba como algo salvaje, los rápidos del Himalaya, riesgo máximo… La verdad es que estuvo muy bien, pero muy ligerito, era para principiantes miedosos, y me lo expliqué cuando, al fnal del recorrido, nos dejaron tirarnos a la corriente por unos cientos de metros. Claramente, yo fui el primero en saltar al agua, y el resto de la expedición estuvo dudando…y aquí aprendí que, de forma general, y salvo contadas excepciones, (Primera Revelación) los indios no saben nadar. Cero. Tenía su coña verles saltar al agua y durante los dos primeros segundos verles intentar mantener el equilibrio entre el salvavidas, el casco y, con cara de hamster recién levantado, flotar y moverse como los perritos. Genial. Recordaba a las clases de natación para niños, aunque luego bien que le cogieron el gusto, pues hubo que bogar fuerte para recoger a 2 ó a 3 a los que la corriente ya llevaba hacia Calcuta….. En resumen, buena experiencia, y para la próxima habrá que pasar a la siguiente etapa.

Por la tarde, y tras una reunión del equipo, monté una pequeña excursión por la montaña a la que se apuntaron varias personas, y aquí vino la Segunda Revelación. Lo de andar por el bosque no es lo suyo, tampoco. El camino no es que fuera muy duro, pero cada 5 minutos había que parar para otros tantos de descanso, y es que digo yo que la falta de carne roja en algún momento pasa factura. Al final del camino había que trepar cuesta abajo por un terraplén, nada del otro Jueves, sólo hacer un poquito de McGyver, pero el caso es que la cuadrilla casi se me amotina, menos mal que decidí dar ejemplo, y enseñarles que eso no era nada complicado. Imagino que el tener que desandar todo el camino les influyó para echarle reaños al asunto.

Esa noche, y tras la correspondiente ducha con agua fresca, repetimos el esquema de la anterior, es decir, cena con fueguecito, repertorio de canciones y danzas típicas del país (alguna canciones realmente impresionantes) ya tocaba descansar, y al día siguiente, bastante destrozados, el camino de vuelta a la inversa, con el mismo bus, idéntico tren, cansancio acumulado, y unas ganas de una ducha y una cama tremendas….

Epílogo: lo del campo está muy bien, y los recuerdos son geniales, pero desde luego, los urbanitas nunca podremos renunciar a las comodidades cotidianas.

a-mis-espaldas-el-oceano.jpg

El Viejo Delhi

Marzo 9, 2008

La capital de la India está dividida en dos partes muy distintas entre ellas. Por una parte,  la propiamente llamada Nueva Delhi ( que para los países occidentales ha quedado como el nombre genérico de esta ciudad), y Delhi,  o el núcleo poblacional centenario que ha sido durante siglos objeto de disputa y batallas entre los diferentes invasores de la India.

Europeizada, elegante, con aires coloniales la primera, caótica, retorcida, ruidosa la segunda, constituyen mundos absolutamente antagónicos sin apenas separación física entre ambas – apenas una avenida . Ya en el futuro hablaré de la parte nueva y del origen de la separación entre ambas,  y me centraré ahora en la parte antigua: Delhi.

Para entrar en esta zona, el punto de referencia lo constituye el eje Fuerte Rojo (residencia de los antiguos emperadores mogoles), y la mezquita de Jama Maslid, edificios situados de modo opuesto. Este templo musulmán explica muy bien parte de la realidad de la India, y sobre todo de Delhi, donde viven una gran número de musulmanes (la India es el segundo país del mundo en musulmanes tras Indonesia, y por delante de Pakistán), y cómo está conformada esta parte de la ciudad, pues podría perfectamente uno creerse en El Cairo, en la parte vieja de Tánger o como uno se imagina Bagdad (bueno, antes de la guerra). Cientos de callejuelas sin orden ni planificación, estrechas, oscuras, sucias, constituyen un enjambre poblado por miles y miles de personas que están en las calles tratando de hacer sus negocios o ganarse unas rupias. Peluqueros callejeros, costureros con sus viejas máquinas Singer, vendedores de pollos, gente portando ovejas en brazos, carnicerías improvisadas, nubes de moscas, olores nauseabundos y aromas dulces en cuestión de metros, vacas, perros, cerdos callejeros, charcos y desperdicios, mendigos, tullidos, comerciantes de las cosas más inverosímiles e inútiles, venta de telas, puestos de zumos callejeros, buscavidas profesionales y timadores ocasionales, ropas y relojes de toda marca y precio….cualquier cosa es posible entre riadas humanas de gente, bicis, rickshaws, motocarros, motos e incluso algún coche que apenas puede circular en medio de este jaleo y por sus estrechas callejuelas. Perderse en ellas es muy fácil, hay que ser precavido y tener puntos de referencia para no perderse.

Una vez más la mezcla racial de la India se hace evidente, si bien hay una cantidad muy llamativa de personas con barbas largas, mujeres de negro con el pelo cubierto, o incluso con velo, o niños con camisones blancos largos. La huella del Islam, que se hace cada vez más patente según nos acercamos por la avenida Chandni Chowk a la Jama Masjid, la mezquita más grande de la India.

Llegar hasta alguna de sus 4 puertas de acceso requiere ciertas dosis de paciencia, decenas de vehículos de todo tipo que agresivamente pelean por ser los primeros en llegar a su destino (y los atascos en la India no son únicamente físicos, sino, sobre todo, acústicos, el uso del claxon es la norma habitual) . Subidas las escaleras hacia el acceso, sorteando a varios pretendidos guías de la mezquita, toca quitarse los zapatos para entrar, por lo que es muy recomendable llevar calcetines si se es mínimente escrupuloso, y , por supuesto no llevar visible la cámara de fotos si se quiere evitar pagar un extra por la entrada (y negar que se tiene una cuando te lo preguntan, que lo hacen).

Accedemos al gran patio central, con capacidad para más de veinte mil personas, y en cuyo centro hay una gran fuente estanque para las abluciones. Por toda la explanada se mezclan turistas con fieles, decenas de alfombras colocadas sobre el suelo, gente orando con el cuerpo apuntando a la Meca (digo yo, porque el sentido de la orientación lo tengo aún algo noqueado aquí en Delhi). Hay algunos parroquianos  barbudos que no miran con demasiado buena cara, pero en ningún momento se palpa hostilidad, y mucho menos aún cuando uno saca el boleto de 50 rupias ( un euro) para subir a un minarete a ver el horizonte de la ciudad, o lo que la polución deja ver. Eso si, la subida no se recomienda a claustrofóbicos, al tratarse de una angosta escalera de caracol de radio mínimo donde se cruzan quienes suben con los que bajan, y tampoco el espacio arriba excede los 6 ó 7 metros cuadrados. El ruidoso laberinto de la vieja ciudad se extiendepor tres de los cuatro lados, quedando libre el Fuerte Rojo u sus jardines. Tras bajar casi a tientas  por la escalera, y salir de la mezquita, me planteo darme un pirulo por las callejuelas , pero como empieza a anochecer, me lo pienso mejor y decido salir hacia la zona de Nueva Delhi, de la que escribiré otro día….

jama-masjid-marzo-08-abluciones.jpg

jama-masjid-marzo-08-entrada-barrio-viejo.jpg

jama-masjid-marzo-08-atasco-entrada.jpg

jama-masjid-marzo-08-fachada-interior.jpg

jama-masjid-marzo-08-patio-central.jpg

jama-masjid-marzo-08-vista-viejo-delhi.jpg

Primer Domingo en casa

Marzo 4, 2008

Animado por tener la casa montada (ya no hay excusas para aquéllos que querais venir) y la despensa llena de productos patrios, me desperté tarde. Pongo la tele, inenarrable, decenas de canales con telepredicadores al estilo hindú, soltando sermones al son del sitar, y con unas pintas (ropa, maquillaje y cara) que recordaban a un cruce de Jabba The Hutt, y el malo de Indiana Jones y el Templo Maldito. Eso sí, localizo un canal con vídeos de Guns and Roses, Bon Jovi,  e INXS, y me me veo proyectado casi 20 años atrás, en Estados Unidos y en Jácara , con viejos amigos y recuerdos que aún conservo.

Mientras planeaba el día…el timbre. ¿Joder, será Anisha? Pensaba que Sundays off quedó claro…. Abro la puerta y un fulano que me quiere cobrar 20 euros como cargo por la (mierda) de tele por cable. Le mando a freír curry por la directa.

Fui a la ofi un rato, a cerrar unos temas y a imprimirme El Mundo, y vuelvo a casa a comer unos tomatitos con aceite andaluz y sal gruesa. Un poquito de pan tostado y fuet de acompañamiento, qué rico ¡!! Luego he ido a casa de unos españoles con quien he contactado, muy majetes, a jugar, y por supuesto, ganar, un mus, y estoy cenando un poquito de Idiazábal con un riojita. Los que habeis estado fuera, sabeis qué es esto. En cuanto me entere bien de cómo va el gas, voy a hacerme una menestra de escándalo….

Aquí ya hace calor, tipo Junio en Madrid, así que más vale que llegue mi envío de España, con la ropa de verano, cuanto antes.

Rakesh está que se sale. Tengo ropa colgada, a ver cómo la plancha Anisha mañana. Y quedan 950 días…….

JOGINDER Y RAKESH

Marzo 3, 2008

Para moverse por esta ciudad, es imprescindible un conductor, y si encima uno vive a las afuera como yo, pues más. Bueno, siempre se puede tener el valor de conducir, pero por salud mental y tema de nervios, no lo recomiendo.

Ya entregado mi súper Honda City, mientras buscaba un chaffeaur (como dirían mis queridas y octogenarias tías Cuca y Conchita), iba tirando de uno de los dos que la compañía tiene para servicios varios. Estos se llaman Ganga y Joginder, pero como el primero es bastante apocado (incluso para el estándar local), casi siempre pedía al segundo, al que pronto apodé, Rajput (o guerrero), cosa que le flipa. Así que para allá y para acá íbamos el Rajput y Míster Joquins (como él me llama) para todos los lados. Genralmente aquí a los chóferes les tratan de modo bastante despectivo, si les tratan, pero como Joginder es buen tío, bigotudo y grandullón, y es una persona atenta, honrada y trabajadora, pues cuando me acompañaba a hacer la compra, levando el carrito y abriéndome paso, le compraba un par de tetra briks de zumo de piña, que le gustan casi más que su nueva condición de Rajput. Además a Joginder le gusta el rock, al principio yo pensaba que le complacía que lo pusiera por no llevarme la contraria, que aquí eso no se le hace a un jefe, pero cuando vi que movía la cabeza al compás de la música, empecé a pensar que igual sí , que lo aprecia más que esa espantosa música punjabi que atrona en las radios locales.

Un día me vino (quién si no) El Conseguidor, auténtico jerifalte de RRHH , si no en cargo, si en ademanes y dominio de la situación, y me anunció que ya, por fin , tenía conductor asignado: y así conocí a Rakesh. Este pasó la primera prueba, la de la apariencia e higiene, pues va muy atildadito el homnre, con su bigotito recortadito, pelo oscuro con raya al lado y medio melenita al estilo Jácara (o calle Panamá) año 89, pantaloncito de pinzas y camisita. Un maniquí. Y además se defiende bien en inglés. Una joya. Pues nada, le cité en mi casa para recogerme a la mañana siguiente a las 8,30 am (hora en la que aquí no hay ni vacas por la calle), y cumplido y puntual, con su Good Morning Sir por delante, en casa se plantó (de la casa hablaré en otro episodio separado). Fuimos a la oficina, y a la hora de comer me acompañó al Spencer´s (supermercado) y de vuelta a la oficina echó gasolina, y esperó paciente a que saliera de trabajar, con el coche limpito de polvo y precioso.  Cuando quizá esperaba a que su día acabase tras aproximadamente 12 horas de trabajo, pero tener un “jefe” como yo arriesga tener jornadas más largas, en fin, que no se esperaba llevarme a Delhi, entre semana, a cenar a Delhi y tomar una copilla rápida. Así que, cuando me deja en casa, tarde, y me pregunta “sir, what is my salary?” me quedé algo así como boquiabierto. “No problem, tomorrow I talk in office and tell you, ok”, le dije en mi ingles para locales de primer curso.

Mañana siguiente. Voy al encuentro de El Conseguidor (a.k.a. Lukose). Le pregunto si no ha cerrado el sueldo con Rakesh, que ya vale hombre. Me dice que se lo deje de su cuenta. Como esta historia ya me suena (y a quienes seguís este blog, pues también), me retiro aliviado a mi despacho. Al rato aparece Lukose El Conseguidor,con su bigotón y ademanes de killer de una peli de Sam Peckinpah. Parece que Rakesh pide Domingos libres, y cobrar 30 céntimos de euro por cada hora a partir de las nueve de la noche. Jodido Bruto, digo para mí, será posible, si le he gastado un par de bromas y encima le he dicho que conmigo va a tener mucho tiempo libre, gracias a mis viajes. Conseguidor,  dile que considere el tiempo libre, y que a diario, aparte de recogerme por la mañana y por la tarde, tiene el día libre. He want money, no interest on free time.  Traidor y esquirol de Rakesh. Como lo que pide parece que es excesivo en comparación con el sueldo de mi buen Joginder, y del tonetti de Ganga, dejo al arbitiro de Lukose The Killer la solución. Vuelve a la hora. No problem anymore, Ho A Keen. Rakesh is fired. Vamos, que muerto el perro….

Tras 10 días de viaje, retorno a Delhi, y mi buen Rajput Joginder Singh (este apellido también se lo ha adjudicado, es por lo visto característico de los guerreros Sij, o sea, que se ha metido el tío en el rol) estaba para esperarme. Dos misiones inmediatas le encomendé:

1.      Buscarme asistente doméstica, para lo que debía de hablar con los vigilantes de mi finca. No sé qué coño hablaría, pero el caso es que a la mañana siguiente, a las 7,15 am llaman al timbre. Yo, aún dormido, oteo por la mirilla y veo a una morenita (concursante 1), abro la puerta, y entiendo que viene a limpiar. Digo que “entiendo”, porque la chica de inglés sólo sabía decir “ok”. Así que acabamos hablando ella en hindi y yo en santanderino. En fin, que por una hora al día entre semana, cobra 2000 rupias, unos 20 euros. Como no había Dios que la hiciera entender que ya lo pensaría, llamo al Rajput para que se lo traduzca, y Joginder me dice “I coming, Sir”. Tras hacerla entender que vuelva a las 8,30, procedo a desayunar. Cuando volcaba los cereales en la leche, el timbre. Abro, y Concursante número 2. Otra morenita, con el mismo problema idiomático. Cobra 1200 rupias, y señalando a mi cabeza, le hago entender que también lo pensaré. Vuelvo a mis choco krispies, y a la cuarta cucharada, otro timbre y otra negrita, con su sari y piercing. Joder con Joginder. Como no entiende mi español la chavala, llama al vecino de al lado, para quien trabaja de 8,30 a 11 am. Sale el hombrecillo, claramente frito y me da buenas referencias. También 1200 rupias. En fin, logro ducharme y…efectivamente, el timbre, pero esta vez con Joginder en la puerta. Me escolta a la puerta y en el portal vemos a concursante 1. La damos largas, aunque baja a 1500, y a trabajar. Al final, para los curiosos, me he quedado con la 3, pues al trabajar en la puerta de al lado, al menos me quita el problema de la traducción (timbrazo y a molestar). Se llama Anisha, y la tía en su primer día le pegó un repaso a mi casa digno de consideración , barriendo en cuclillas, y fregando a cubazo de agua limpia. Hay que respetar los métodos locales. A ver cómo se defiende con la plancha….

2.       Me llegó una invitación para una recepción en la Embajada Española de no sé qué de Aceite de Oliva, y a esas cosas, pues hay que ir. Llamé a mi amiga Elena la australiana (no quiero malos pensamientos, lleva aquí lo mismo que yo, y está casi tan colgada), y ante la perspectiva de un vinito español y un poco de jamón, allá que nos llevó el Rajput. Bueno, ni una cosa ni la otra, aunque sí mucho sucedáneo de comida mediterránea auspiaciada por los co-anfitriones, las Grandes Portencias Mediterráneas (España, Italia, Turquía, Túnez, Grecia ), cuyos embajadores esperaban de pie en fila para estrechar la mano a los gorrones que acudíamos ; y digo gorrones porque en los aperitivos precios, y posteriores , a la “performance” , parecía las imágenes de la ONU repartiendo arroz en Biafra (y reitero que no eran para tanto, ni jamón, ni vino español ni nada apetecible, en realidad). La “performance hubiera hecho las delicias de Almodóvar o de David Lynch, Una alegoría al nacimiento del olivo, y sus  propiedades, a través del baile de dos  artistas que parecía que improvisaban. La apoteosis llegó cuando hicieron subir a los mencionados embajadores al escenario, todos ellos con cara de “lo-que-hay-que-hacer-cuando-no-hay-mucho-que-hacer”, y de repente “nace” un olivo a sus espaldas y empiezan a explotar fuegos artificiales. Creo que la música de “2001, Odisea en el Espacio” no hubiera desentonado.

 

Total, que nos fuimos de allí, y tras dejar a Elena, Joginder enfila la autopista de vuelta a Gurgaon. La verdad, iba yo distraído, cuando de repente, con un mohín, me dice, “Sir, no mobile”. ¿Qué le pasará a su móvil, y para qué me lo cuenta?”, pensé yo. Sorry? Sir, the music (tristón), is more mobile? Aquí está mi Rock-Rasput ¡! Marchando ración de Strokes, y el tío moviendo la cabeza con la música…pues sí que le gusta el rock….y efectivamente esto lo corroboraría cuando, al día siguiente, mientras me lleva de compras, y entre tienda y tienda, entro en el coche y tiene puesto Strokes a toda pastilla. Claramente, lo he gafapastizado.

 

Mientras tanto, El Conseguidor me anuncia que, tras una ardua negociaión, Rakesh ha accedido a ser mi chófer. No sé con qué le habrá amenazado. Así que, como era la última tarde con Joginder, le invité a a cenar conmigo a un tipo Friday´s, a lo que en principio se mostraba renuente (a estas cosas no están acostumbrados). Tras reconocerme que era la primera vez que tomaba unos Nachos, eso sí, bien regados con zumo de piña (cómo no), me pregunta si Mr Joquins no married. Pues no, chato. No married?? Que no, pesao. Why? No marry, no happy. What? No marry, no family, no happy, no dinner, no breakfast. Que no me convences, que yo sí happy. Your friend, Misis Elena no married? No. No marry Misis Elena, Mister Joaquins? You are flipating, Rajput. She no marry, you no marry, why no marry? Hala macho, acaba el zumo de piña y para casa…

 

Ya he empezado con Rakesh. No sé qué le habrá dicho El Conseguidor, pero está suave como la seda. Así que ya tengo ayuda doméstica, chófer, y a un casamentero……..